Jesé Rodríguez y Gerard Deulofeu: la estela que se apaga

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Vicente Breso

Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas. Amo el fútbol y estoy enamorado del baloncesto. Escribir sobre ellos es la leche.

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Los caminos de Jesé Rodríguez y Gerard Deulofeu han transcurrido de forma paralela durante años, siendo ambos los niños bonitos de una generación de futbolistas españoles que ya habían visto a sus mayores levantar grandes campeonatos a nivel de selecciones. Jugadores explosivos, veloces, decisivos en edad púber y amamantados por los dos clubes más grandes del país. De estrellas juveniles a jugadores a medio hacer, con una senda profesional que, hasta el momento, ha tenido más sombras que luces.

Jesé Rodríguez, la gran esperanza de “La Fábrica”

Natural de Las Palmas de Gran Canaria, el talento de Jesé resultó evidente desde una edad muy temprana. El Real Madrid lo reclutó a los catorce años después de que toda la isla supiera que en sus entrañas había nacido una futura estrella. En “La Fábrica” su talento rápidamente llamó la atención a los técnicos de la casa blanca, que no dudaron en promocionar al chaval lo más rápido posible, pues Jesé Rodríguez quemaba etapas a un ritmo de vértigo. Siendo todavía juvenil ya goleaba con el Castilla y hacía lo propio con las inferiores de La Roja. Subcampeón de Europa U17 y campeón U19, lo de Jesé parecían tan fácil como coser y cantar, un jugador que destacaba por su endiablada velocidad y potencia, además de una pasmosa facilidad para el regate poco vista en la España futbolística. Paralelamente a sus cualidades futbolísticas ya hay quien avisaba que, sin embargo, la cabeza del canario no estaba todo lo amueblada que debería. En su primer año como canterano del Real Madrid fue expulsado y antes de retirarse dio un cabezazo al colegiado, motivo por el cual fue sancionado por dieciséis partidos. Padre a muy temprana edad, su genio le ha jugado muy malas pasadas y pese a todo nunca dejó de tener el cariño y la fe de los máximos responsables del Real Madrid.

“Jesé era cómodo entrenando y jugando, como si se reservara su mejor esfuerzo para ganar el partido. A pesar de que arrastraba los pies cuando se trataba de sacrificarse, sabía escuchar y se hacía querer. Sigue siendo el mismo”. Jorge Valdano

En la campaña 2012-2013, sin haber cumplido la veintena, ganó el trofeo Zarra como máximo goleador español de la Segunda División, un motivo más para verlo vestido de blanco en el primer equipo. La guerra entre Alberto Toril, entonces técnico del filial madridista y José Mourinho le pilló en medio y en su temporada de debut con la primera plantilla no tendría un papel relevante. Comenzaron a llamarle “El Bichito” por sus similitudes con el juego de Cristiano Ronaldo…y también con su ego.  Su actitud dentro del terreno de juego, sin haber demostrado todavía nada significativo a nivel profesional,  no era muy del agrado primero de Mourinho y más tarde de Ancelotti, quienes exigían siempre a Jesé un trabajo que el canario nunca acabó de asumir.

Jesé Rodríguez con la camiseta del Real Madrid.

Jesé Rodríguez con la camiseta del Real Madrid. Fuente: skysports.com

Quizás con minutos en otro club la historia de Jesé sería otra, pero lo cierto es que fueron tres temporadas completas como jugador del Real Madrid en los que no acabó de tener los minutos suficientes y su progresión estaba en peligro. Entonces llegó lo peor que puede sucederle a un futbolista: una lesión grave. Jesé, tras un duro encontronazo con Kolasinac sufre una rotura de ligamento que cortaría sus alas y su trayectoria como estrella del fútbol. Cuando volvió no lo hizo con la misma explosividad que antaño. Sin chispa ni rastro de su gran velocidad, el nulo rigor táctico y el poco esfuerzo colectivo del canario quedaron al descubierto. Emery apostó por él pero en París no se vio al Jesé Rodríguez que todos esperaban. Sin oportunidades y en una plantilla plagada de estrellas, en el mercado de invierno pone rumbo a su Gran Canaria natal, donde esperaba volver a reencontrarse con su mejor versión. El mundo de Jesé empezaba a relacionarse con la farándula y  su controvertida vida fuera de los terrenos de juego empiezan a ensombrecer su calidad como futbolista, amén de una actividad musical que muchos han considerado contraproducente para su rendimiento profesional. Jesé llega a la Unión Deportiva Las Palmas perdonando parte de su sueldo, sin embargo sus prestaciones durante toda la segunda vuelta serán muy inferiores a lo esperado. Dieciséis partidos y apenas tres goles en medio de un ambiente muy enrarecido en torno al entrenador Quique Setién.

¿Qué hago si tengo la oportunidad de marcharme, míster? ¿Usted cree que jugaré algún día en el primer equipo?

-Jesé, tú eres de los futbolistas que han nacido para jugar en un grande. Si no lo haces, sería nuestro fracaso, no el tuyo. Sería para cerrar la Ciudad Deportiva entera.

Conversación entre Alberto Toril (técnico del Real Madrid Castilla) y Jesé Rodríguez.

Esta temporada Jesé no era tenido en cuenta por Emery, quien lo envió al Stoke City, donde de momento las cosas no le van mucho mejor. Empezó como titular pero en noviembre ya estaba familiarizado con el banquillo. Además ya sabe lo que es recibir su primera sanción, y es que Jesé Rodríguez abandonó el estadio tras ser sustituido en un encuentro frente al Swansea, algo que va contra las normas del club inglés.

Quizás es demasiado prematuro para hablar del ocaso de la carrera de Jesé Rodríguez, pero lo cierto es que su juego parece cada vez más insustancial: poco incisivo, sin un ápice de verticalidad y ni rastro de ese jugador endiabladamente rápido que tiraba diagonales sin parar y que llevaba de cabeza a las defensas rivales. Jesé ha jugado en cuatro equipos en las últimas tres temporadas en los que tan sólo ha anotado nueve goles, un registro muy pobre para alguien que en 2014 declaró que “soñaba con ganar el Balón de Oro en cuatro años”. Una trayectoria muy decepcionante para alguien que recordaba mucho a Cristiano Ronaldo excepto en una cosa: el trabajo.

Gerard Deulofeu, el niño que nació regateando

Joya y bandera de la prolífica Masía, su nombre iba unido al estrellato prácticamente desde que comenzó a darle patadas a un balón. Como Jesé, forma parte de la generación youtube, esa cuyas primeras filigranas ya eran compartidas por medio mundo antes siquiera de cobrar un solo euro. Gerard Deulofeu fue, seguramente, el jugador más habilidoso en el uno contra uno que jamás haya pisado una instalación de la FEF, donde pronto se granjeó fama de ser un tipo con un talento enorme pero con poco sentido colectivo. En pocas palabras: un chupón. Eso no importó en demasía a técnicos y aficionados en general, que siempre lo vieron como el jugador del futuro, aquel que se convertiría en santo y seña de uno de los mejores equipos del mundo, el F.C. Barcelona.

Gerard Deulofeu en una instantánea de esta temporada.

Gerard Deulofeu en una instantánea de esta temporada. Fuente: marca.com

Arrasó en categorías inferiores: dos veces campeón de Europa U19 en 2011 y 2012, seguidos de otros tantos subcampeonatos U17 y U21. Él era el jugador determinante, la figura, aquel que llamaba la atención sobre los demás en todos esos combinados que compartió alguna que otra vez con nuestro anterior protagonista, Jesé Rodríguez, unos meses mayor. Su comportamiento, como el del canario, no siempre ha sido ejemplar. Sus padres, desesperados por su mal comportamiento en casa y su temprana intención de dejar los estudios aún no cumplidos los quince años decidieron acudir al Coordinador de Fútbol Base de la Masía, que encontró la solución: prohibir a la selección española y catalana cualquier convocatoria y mandarlo a entrenar con los benjamines.

Su poca gracia para compartir el balón y su escasa intensidad a la hora de entrenar generó no pocas dudas una vez cumplida cierta edad, por lo que ante la imposibilidad de hacerse un hueco en el primer equipo el F.C. Barcelona decidió traspasarlo al Everton, guardándose una opción de recompra. Deulofeu, cuyo ídolo siempre ha sido Cristiano Ronaldo, declaró que esperaba ir centrando su posición con el paso del tiempo para así poder estar más cerca del gol, sin embargo no ha logrado ni lo uno ni lo otro. En el Everton dejó algunas actuaciones de cierta calidad a cargo de su entrenador Roberto Martínez, que siempre tuvo una fe ilimitada en él, sin embargo su falta de regularidad y el elevado ritmo de una liga tan exigente como la Premier League hicieron que su desarrollo no fuese como se esperaba: veinticinco partidos y solo tres goles anotados, un mal menor para un chico que acababa de cumplir los veinte años.

Gerard Deulofeu con la camiseta del Everton.

Gerard Deulofeu con la camiseta del Everton. Fuente: fichajes.net

Al año siguiente Unai Emery, como en el caso de Jesé, decidió cruzarse en su camino, sin embargo las cosas por Sevilla le fueron peor que en Inglaterra. Las exigencias defensivas de un técnico obsesivo como Unai y el juego unidimensional del catalán hicieron que su rendimiento fuese de peor a mucho peor, participando tan solo en diecisiete partidos de liga, quedando fuera de la convocatoria durante muchas fases de la segunda vuelta. Más tarde llegarían dos años más sin pena ni gloria en el Everton, donde fueron cansándose con el paso del tiempo de su falta de entrega y una alarmante falta de continuidad en el juego. Y es que parece que el tiempo no haya pasado para Deulofeu, que sigue conservando aquellas virtudes tan especiales que le hicieron destacar desde niño, pero da la sensación de que no ha mejorado en mucho más. Con dificultades para jugar en corto y jugar a otro ritmo que no sea el suyo propio, su participación siempre acaba en la cal derecha del campo para buscar el regate. La misma jugada, una y otra vez, sin variaciones durante años.

“Otros jugadores aspiran a un contrato como el tuyo, y tienen menos talento pero más hambre. Ellos saben lo que cuesta llegar hasta aquí”. Unai Emery a Gerard Deulofeu.

Entre tanta decepción, Gerard encontró un poso de tranquilidad y cierta gloria en el A.C. Milan la temporada pasada, donde el triste rendimiento de su equipo contrastaba con la frescura que exhibía el canterano del Barça. En la Serie A sí llegó a hacerse un nombre y es por eso que el F.C. Barcelona lo repescó. A partir de ahí los aficionados blaugranas esperaban ver por fin a ese jugador desequilibrante en el uno contra uno, ese mago tan espectacular en el juego por banda del que tanto habían oído hablar. Las condiciones eran perfectas, llegaba en un buen momento, su entrenador confiaba en él y tenía uno de los tres lugares del tridente sólo para él tras la marcha de Neymar Jr al PSG. Pero no ha cuajado, la historia de Deulofeu y el Barça tiene visos de acabarse a corto plazo, y es que al catalán se le ve incómodo en banda izquierda e inoperante en banda derecha, preso de ese juego de posesión y de ese ritmo que siempre marca Messi. Sin espacios suficientes para desbordar y siempre con la cabeza puesta en dársela al 10, las cualidades del extremo diestro blaugrana lejos de evolucionar, parece que decrecen. Deulo, a quien Lopetegui incluso ha hecho debutar en la selección española absoluta, parece muy lejos de llegar a ser el jugador que él mismo quería ser. Su hype sigue apagándose, como el de Jesé, y lejos queda ya aquel nombramiento como mejor jugador de la Liga Adelante y a poco sabe el récord de participaciones y goles con la selección sub 21, porque en realidad esperábamos verlo con asiduidad en la absoluta desde hace tiempo. 

Jesé y Deulofeu, jugadores en eterna formación

La sensación que dan tanto Jesé como Deulofeu es de ser jugadores eternamente jóvenes, sin embargo tienen veinticuatro y veintitrés años respectivamente, por lo que su formación debería estar teóricamente completada. Su sentido táctico no ha mejorado ni tampoco su capacidad para afrontar dificultades y salir de ellas, pero lo que es peor: parece que en su cabeza siguen considerándose como estrellas presas de la mala suerte, como si el mundo se hubiese girado contra ellos. Jesé ya no forma parte del Real Madrid y no parece que vaya a tener una segunda oportunidad en un grande como el PSG, mientras que a Deulofeu todavía le puede quedar una escapatoria hacia la Serie A, donde la buena imagen que dejó el año pasado pueden hacerle vivir una nueva experiencia en Italia. En ambos casos es posible que su trayectoria en sus clubes de formación esté ya extinta, la más que probable llegada de Coutinho en invierno en el caso del catalán y la pobre trayectoria del canario en Inglaterra en el caso del segundo hacen pensar que su tren ha pasado.

Jesé y Deulofeu han sido compañeros durante años en categorías inferiores.

Jesé y Deulofeu han sido compañeros durante años en categorías inferiores. Fuente marca.com

No me cabe la menor duda que la rodilla de Jesé ha tenido que ver algo en todo esto proceso, como también el poco tino de Deulofeu a la hora de elegir sus destinos, sin embargo de ambos irradia una apatía y una falta de espíritu competitivo que poco tiene que ver con la mala suerte o con las lesiones. No, a los dos se les consintieron comportamientos fuera de lugar durante su adolescencia, esperando que algún día el primer equipo obtuviera sus réditos, muchos hicieron la vista gorda a actitudes poco ejemplares, a aspavientos varios y salidas de tono. Fueron dos cachorros de león que cansaron a todo el mundo y no se dejaron educar, con un entorno catastrófico y unas ganas de protagonismo muy por encima de sus hechuras profesionales. Mientras otros futbolistas a los que se les presuponía menos talento y con una edad similar (léase Carvajal, Morata, Saúl Ñíguez o Juan Bernat) están triunfando en los mejores equipos de Europa, las trayectorias de Deulofeu y Jesé, las auténticas joyas de la corona, parecen estancadas. Muchos auguraban que en el Mundial de Rusia 2018 España estaría liderada por Jesé Rodríguez en banda izquierda y Gerard Deulofeu en banda derecha. Hoy podemos decir, sin una sombra de duda, que no será así.

Con el tiempo, Jesé y Deulofeu han pasado de chicos especiales en el buen sentido a chicos especiales con un asterisco, un asterisco de los malos, de esos que indican pegas. De futbolistas jóvenes que iban a comerse el mundo a productos con contraindicaciones. En definitiva, dos (todavía) jóvenes jugadores cuyas expectativas no acaban de hacerse realidad, dos futbolistas que pese a su temprana edad empiezan a pasarse de moda.