Joaquín, capitán y líder del Betis

Joaquín y el Betis son uno solo.
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Sergio Herrero Valgañón

Estudiante de periodismo. Hay que querer la pelota.

Como cada temporada, LaLiga nos ha regalado varias sorpresas agradables: la buena irrupción del Girona en la categoría de oro del fútbol español, la resurrección de un Valencia que vuelve a mirar a la cara a los grandes y el vistoso estilo del Betis, gracias a la mano de Quique Setién. Y es en el equipo sevillano donde un futbolista destaca por encima de los demás: Joaquín Sánchez, el capitán verdiblanco.

Volvió hace dos campañas a las filas del club que le vio crecer como futbolista. La adaptación fue costosa, y sus números y actuaciones no fueron lo esperado por la afición del Villamarín. Sin embargo, la hinchada seguía confiando en su carismático líder. Y parece que con la llegada de Setién al equipo, Joaquín ha recuperado su mejor versión.

Joaquín y el Betis son uno solo.

Joaquín y el Betis son solo uno. Puro espíritu verdiblanco. Diario As

Así juega Joaquín con Setién

El ‘17’ verdiblanco ya no es el jugador que galopaba por la banda, buscando una y otra vez al lateral rival para desbordarlo y poner un centro en al área. ‘La finta y el sprint’ ha bajado el ritmo, para convertirse en un jugador más de equipo, alejándose de la anarquía propia de esos extremos a la antigua usanza.

Joaquín es una de las piezas angulares del proyecto de Setién. Cada vez es más habitual verle en zonas interiores, ayudando al equipo en la salida de balón, formando triángulos con Fabián o Guardado. El capitán también actúa en la zona de mediapuntas, surtiendo de balones, bien con pases profundos, bien con centros, a los goleadores Castro, Sanabria o Sergio León.

Joaquín para Setién, un creador más.

Joaquín con Setién, un creador más. GettyImages

Pero si hay en momentos en los que destaca el extremo gaditano, esos son los contragolpes y las situaciones adversas para el conjunto verdiblanco. En los primeros, Joaquín es el director, conduciendo el balón y dando el pase que permite el centro o el remate. Y cuando el Betis no se siente cómodo, o tiene un resultado negativo, es Joaquín el que baja hasta la medular para mover el equipo y darle profundidad con sus envíos.

El capitán sabe que su físico no le permite hacer esas largas carreras por la banda. Lejos de convertirse en un jugador de segunda fila, Joaquín ha optado por adaptarse y convertirse en un jugador global, con mucha más influencia en el ataque verdiblanco. Porque Joaquín es mucho más que un jugador para el Betis, es su alma, su líder, su capitán.