De Junior a Senior, en España, el salto cada día más difícil

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Alberto Monte

BALONCESTO, la vida con él es más divertida.

El talento junior está en la encrucijada, España vive un momento crítico que debería dar que pensar tanto a los políticos como a los clubes de Baloncesto y es que el salto de junior a senior es misión casi imposible.

Decía Sergio Scariolo antes de la última ventana FIBA, “Estamos perdiendo talento en la formación; algo hay que hacer”, y algunos nos alegrábamos de que, por fin, alguien con voz autorizada en la FEB pusiera el foco sobre un problema que en los últimos años se ha ido agravando de forma peligrosa. ¿La crisis? También, pero no es la única respuesta.

"Perdemos talento". Scariolo habla sobre el problema que supone el salta de junior a senior.

“Perdemos talento”. Scariolo habla sobre el problema que supone el salta de junior a senior. www.as.com

Sin embargo, publicaba el Diario As una entrevista al vicepresidente de la FEB, Jose Antonio Montero, donde se le preguntaba al respecto de las declaraciones del seleccionador, y respondía con un escueto, “No se qué quiere decir Scariolo con esto”, es decir, que no hay plan oficial ni a corto, ni a medio, ni a largo plazo para darle una solución.

Los problemas que encuentran los jugadores en el salto de junior a senior

El problema sobre el que incide Scariolo, está en el paso de la edad junior a senior, de los 18 años en adelante, donde los jóvenes valores deben optar, deben decidir qué hacer con su vida, no solo para los próximos 10 o 15 años que duraría la vida deportiva, sino para el resto de su vida, si seguir con unos estudios universitarios, empezar una carrera laboral, o tratar de dedicarse a esto del baloncesto.

Y es que hoy día, es obligatorio y excluyente elegir una u otra, salvo excepciones muy contadas; son incompatibles, por calendario, por entrenamientos, y por sacrificio personal y físico, pero la FEB echa encima de los clubes la responsabilidad de apostar por ellos.

Durante años, veíamos como anécdota la salida de jugadores en edad junior como Iker Iturbe o Ricardo Peral, que emigraban a la NCAA en busca de una carrera universitaria y de una carrera deportiva a la vez, sin embargo, algo que debería haber cundido como ejemplo, hoy, 20 años después, sigue sin existir en España, y muchos más siguen saliendo en busca de las dos cosas, como Sebas Saiz o Javier de la Blanca.

El pasado año, alguien tan importante como Aito García Reneses, relataba que había empleado sus esfuerzos y su tiempo en tratar de encontrar una solución a esta laguna de nuestro baloncesto, “es conveniente, porque es bueno desde el punto de vista del jugador, que se forme personalmente y no solo juegue al baloncesto”.

El diagnóstico es que existe un periodo crítico en la formación de un jugador, desde los 18 a los 22 años, en que la mayoría no están preparados para rendir al máximo nivel, y además, tienen que afrontar la decisión de apostar por su carrera deportiva o su carrera personal, y una decisión en uno u otro sentido, marcará su vida.

En baloncesto, algunos jugadores llegan a su esplendor con 20 años, otros, más a menudo a partir de los 22, pero prácticamente ninguno lo hace a los 18, los casos de Luka Doncic, antes Ricky Rubio o Rudy Fernández son notorios por lo extraordinarios que son, ¿estamos dispuestos a dejar en el camino a los Sergi Llull del futuro, a los Pau o Marc Gasol?

Pero no solo a esos, ¿va a seguir el mundo del baloncesto abandonando a su suerte a miles de jóvenes que aman este deporte, que lo han practicado durante años y años, que les gustaría seguir haciéndolo? Si las instituciones o clubes que les han llevado hasta los 18 años no les permiten continuar, y los estamentos que gobiernan el deporte de este país, también los dejan de lado, ¿qué alternativa les queda?