Marcus Eriksson, la amenaza evadida del aglutinaje

Desconociendo la definitiva decisión sobre la hipotética reanudación de la Euroliga, nos encontramos carentes de suficiente materia para dar rienda suelta a ella, debido a las consecuencias de este duro periodo de tiempo. Con la ausencia de gran variedad de eventos deportivos en los cuales poder centrar nuestra perspectiva, conviene profundizar en los hechos sucedidos durante esta campaña, más allá de los protagonistas y las grandes potencias dominantes. Y uno de ellos es el nivel de Marcus Eriksson en la Euroliga 2019-2020.

Sin concluirse completamente, la temporada regular de la mejor competición europea de baloncesto ha dejado varias impresiones. Tenemos el caso del Alba Berlín como principal evidencia. El conjunto dirigido por Aíto García Reneses ha realizado su retorno a la competición -última aparición en 2015- mostrando un gran trabajo táctico a pesar de los resultados obtenidos. Entre los componentes que forman la joven y magníficamente estructurada plantilla de la entidad se encuentra el jugador a analizar hoy, Marcus Eriksson.

Alba Berlin, un inmejorable destino para Marcus Eriksson

Transcurrió su etapa de formación en conjuntos españoles, Basquet Manresa (2010-2011 & 2013-2014), FC Barcelona (2011-2013 & 2014-2017) y Herbalife Gran Canaria (2017-2019), concretamente. Precisamente en este último mencionado, disputó Eriksson la Euroliga el pasado año. Con promedios de 10.4 puntos por encuentro, y un acierto del 41.5% en lanzamientos de tres, cosechó registros excelentes teniendo en cuenta su principal labor en la pista.

Después de tres experiencias disputando la Euroliga, el verano pasado Eriksson decidió incorporarse al proyecto de Aíto García Reneses en Berlín. Los alemanes habían obtenido recientemente la papeleta para disputar la Euroliga tras clasificarse a la final de la Eurocup y dominar en la liga nacional. Componiendo un roster sin remodelamientos excesos, destacando por la juventud presente en ella, el Alba Berlín y Marcus afrontarían esta nueva edición de la competición.

Marcus Eriksson en un partido con el Alba Berlin en la Euroliga.

¿Centrándonos en el protagonista de hoy, a qué se debe toda la atención puesta en él? La principal virtud que caracteriza a este alero es su capacidad para ofrecer una producción eficiente con un volumen de balón reducido. En su primera campaña en el conjunto alemán, el jugador sueco ha ofrecido un rendimiento extraordinario acorde a sus expectativas, gracias una formidable gestión de su entrenador con su funcionamiento dentro del sistema del conjunto.

Marcus Eriksson es un artefacto de anotación compulsiva

Hablamos de un jugador cuyas virtudes han sido explotadas correctamente a lo largo de esta campaña, diseñando jugadas en base a sus características. Su productividad sin balón llega a niveles desmedidos, los cuales le colocan como uno de los mejores especialistas del continente en la materia. Registra el 14º mejor acierto desde la línea de tres de toda la Euroliga, a pesar de ser el aspecto que mayor porcentaje ocupa en su carta de lanzamientos. Exhibe una gran dominación en la faceta.

Cuenta con una capacidad desequilibrante en el rendimiento tras bloqueo, gracias a una avanzada lectura que le permite dirigir su movimiento hacia el punto más cómodo para recibir el balón y ejecutar. Su mecánica de lanzamiento se podría considerar formidable, con una buena orientación tanto de sus pies como de sus brazos. En cuanto lanzamientos en estáticos se refiere, Eriksson ofrece una gran efectividad en situaciones de Catch & Shoot. Genera su propio espacio sin balón magníficamente mediante fintas o bloqueos indirectos sobre otros compañeros.

El tercer apartado que mayor porcentaje de volumen adueña en su carta de ejecuciones es la transición, siendo una faceta donde se puede consolidar como gran finalizador en base a su gran comprensión de la situación. Está capacitado tanto para realizar un eficiente lanzamiento estático como para definir con seguridad debajo del aro.

Progresión prometedora

En definitiva, la utilización que este jugador puede llegar a tener en cualquier equipo llega a dimensiones desmesuradas. Si llega a realizar un considerable desarrollo en su rendimiento tanto con balón como de cara al aro, su funcionamiento no se concentrará tanto en la producción perimetral o exterior. Esto se debe a que muestra gran debilidad a la hora de generar espacio con balón.

Independientemente del camino que la Euroliga tomará ante las consecuencias de la crisis de esta pandemia, la figura de este jugador ha quedado francamente bien reconocida tras su actual actuación. A pesar de finalizar su contrato relacionado con el Alba Berlín en 2023, gran variedad de conjuntos mayúsculos han mostrado interés en adquirir sus prestaciones. Podría ser su oportunidad para incorporarse a una plantilla que podría aspirar a luchar por la Euroliga.

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