La dulce introducción al caos del Barcelona

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“El caos se encuentra en mayor abundancia cuando se busca el orden. El caos siempre derrota al orden porque está mejor organizado.” Terry Pratchett.

El Barcelona, como club y representante de un colectivo social, anhelaba libertad. Después de 6 temporadas en las que Pep Guardiola construyó un imperio que aún en su desintegración estuvo peleándolo todo, Luis Enrique implantó un nuevo estilo de juego y renovó las mentes de sus futbolistas con nuevas disposiciones y nuevas obligaciones. Y nuevos retos. El técnico asturiano ha construido un equipo líquido, un equipo que, con cierto punto de imprevisibilidad, es capaz de desarrollar un fútbol diferente si el contexto lo requiere. Un Barça alejado de las versiones más puristas del juego de posición de la escuela azulgrana pero que no mira atrás, que se siente parte de esto.

El vestuario aceptó desviarse del camino seguido en las últimas temporadas y parece obstinado con ir con la nueva idea hasta el final. A Leo Messi la llegada de un fútbol diferente ha encendido la llama de sus ojos. La pasión ha vuelto al Camp Nou, se ve en la mirada de sus futbolistas que contagiados por la motivación de su jugador estrella han vuelto a creer en la victoria. Quién sabe si caerán, el tiempo hará las valoraciones pertinentes, pero mientras haya objetivos todo pinta a que el equipo estará enchufadísimo.

Para explicar cómo llega el Barcelona al Clásico de mañana hay que apuntar que durante el curso presente se han podido observar hasta 4 sistemas tácticos diferentes, estando en la actualidad en el último de ellos. Luis Enrique ha ido modificando el dibujo para adaptarse a las características de su equipo y a las exigencias de la competición. El Barça empezó la temporada con el sistema de la doble punta que dejaba a Messi ejerciendo de enganche por detrás, un dibujo que le entregaba el centro al crack argentino mientras el resto de jugadores estiraban el campo para darle al 10 el mayor espacio posible. Con una dosis importante de verticalidad sumado a la ventaja futbolística que da el tener un modelo de juego asentado que no necesita de la experimentación, el Barça puso velocidad de crucero y se aupó a la primera posición en Liga. Con el paso de las jornadas y la consecuente optimización de los rivales, Luis Enrique tumbó definitivamente el prototipo con la visita al PSG a finales de septiembre.

Luis Enrique repite que quiere un equipo que domine más fases del juego

Tras unos partidos de indefinición, el segundo modelo nació con el partido de Liga ante el Real Madrid en el Santiago Bernabéu. Se trataba de un 4-3-3 muy parecido al visto en las temporadas de la “Era Guardiola”, ya que respetaba el mismo posicionamiento, pero que mantenía la voluntad de verticalizar y saltarse fases en la elaboración del juego “made in Lucho”. Fue el dibujo que introdujo a Luis Suárez en la actividad, y que tras unos partidos en el centro, terminó desplazando a Leo Messi a la banda derecha. Esta mezcla de conceptos apenas dio resultados y transmitió sensaciones muy poco competitivas dejando imágenes tan dantescas como la de ver a Leo recibiendo detrás de sus centrocampistas. Tan insostenible parecía haberse vuelto el invento que terminó petando en la famosa derrota en Anoeta ante la Real Sociedad.

El caso es que el lío montado en el vestuario de Donosti y la presión posterior por parte del círculo externo que vive del fútbol, desembocó en un huracán de energía que se llevó por delante al Atlético de Madrid cuando apenas empezaba el año. El tercer sistema vio la luz contra el cemento del Cholo Simeone y fue impactante. 4-3-3 definitvamente instaurado con Leo Messi en la banda derecha y recorriéndola pegado a la cal olvidando su diagonal característica hacia el centro. Con este enfoque, el Barcelona “de los extremos” ganaba partidos a través de los incendios que montaban Leo y Neymar desde sus costados. Un plan que se confiaba a la inspiración de sus piezas más desequilibrantes en el uno contra uno para abrir las defensas numentinas que se le plantan al equipo por defecto. Tal era el grado de verticalidad que presentaba el Barcelona, que sus rivales tardaron algunas jornadas para crear mecanismos que minimizaran el impacto de sus piezas ofensivas. El primero que lo logró fue el buen Villarreal de Marcelino, a pesar de que le cayeran tres goles, y ante esa primera respuesta contundente del contrario tanto Messi como Luis Enrique dejaron constancia de que había que empezar una nueva búsqueda.

Un trío que legitima la apuesta

Llegamos a la actualidad con un Barça algo más indefinido ya que mantiene a Messi en ciertos momentos en la banda derecha aunque gozando de absoluta libertad para influir en cualquier zona del campo. Es un Barcelona totalmente entregado al extraordinario momento de forma del rosarino que se sirve de su capacidad para generar peligro dondequiera que esté. Para disponer de esa movilidad y que la estructura colectiva no se resienta, tanto Rakitic como Luis Suárez se encargan de compensar el espacio que debería ocupar Leo en la banda. En todo caso, el rol del croata durante todo la temporada ha sido la rellenar los huecos muertos que deja el argentino, pero en este momento su trabajo está siendo muchísimo más sobrio que a principio de curso.

Con lo expuesto, se extrae que la línea de trabajo de Luis Enrique tiene como constante la figura de Leo Messi. Cada prototipo nace a partir de una nueva ubicación y actitud del 10 azulgrana, y se aprovecha del caos que desata su figura. Leo Messi además está firmando una temporada fantástica y parece responder con agrado a la manera de entender el fútbol que tiene su entrenador.

Sin olvidar que el equipo en sí todavía tiene muchísimas carencias futbolísticas, entre ellas su poca capacidad, y voluntad, para poder controlar los partidos ya sea con el balón o el espacio, los resultados están respaldando la apuesta. Algunas de esas debilidades parece que a estas alturas son casi imposibles de subsanar y eso hace que sus opciones de levantar algún título grande estén en entredicho. En cualquier caso, también suena ilógico ser prudentes viendo el arsenal ofensivo que gasta el club azulgrana. “Los tres tenores” conforman el trío de atacantes más peligroso del mundo. Es tal su impacto que a Luis Enrique parece compensarle que no tengan retorno defensivo.

Ante el City se vio el mejor Barça

El mejor Barcelona de la temporada se ha visto cuando ha desatado a sus tres delanteros a la carrera, aunque lógicamente para transitar necesita de una defensa de garantías que permita el contraataque. Con mayores fases de tiempo sin balón, el Barcelona no ha terminado de mostrar una fiabilidad atrás que permita sostener la idea de juego y de ahí radican los principales déficits de un equipo que al menos es consciente que ante un intercambio de golpes, los suyos son los que tienen más probabilidades de pegar.

En todo caso, la liberación del futbolista azulgrana con el modelo de juego establecido ha sido algo cercano a una purificación. Luis Enrique además ha usado los partidos grandes para dar a luz sus nuevos prototipos con la intención primero de guardarse un as en la manga, algo que el rival no ha podido estudiar; y segundo desviar los recuerdos amargos de las derrotas en citas grandes que tienen tatuados sus futbolistas. Y el Barça de esta temporada ha vuelto a ganar a sus rivales. Un equipo terrenal con muchos defectos que deja muchas dudas a un servidor, pero con una calidad y un fuego interior que lo hace candidato a todo por defecto. Mañana se enfrentará al Real Madrid y la experiencia nos invita a pensar que quizás veamos el quinto prototipo de Luis Enrique. Si ocurre, el equipo mantendrá su espíritu vertical más allá de como estén ordenadas sus piezas. Porque así ha sido al largo del curso. Hasta el día de hoy, el Barcelona ha tenido una dulce introducción al caos. ¿Será suficiente?

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La previa completa del Clásico:

  • ¡El Clásico ya está aquí! (Vídeo análisis) por Alex Izquierdo

  • La dulce introducción al caos del Barcelona por Marc Saumell

  • Esperando al Real Madrid de siempre por Fino

  • Las claves del FC Barcelona por Marc Saumell (22/03/2015)

  • Las claves del Real Madrid por Fino (22/03/2015)