La historia del SuperDepor

Los jugadores del Depor celebran El Centenariazo.
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Manuel Fuentes

Redactor Jefe y CM at SportBall
Máster en Comunicación. Apasionado de los deportes. Orgulloso cofundador de esta web.

El SuperDepor fue una de las grandes últimas noticias que recibió el fútbol español. Un equipo que surgió de la nada y se fue mejorando a sí mismo poco a poco hasta competir durante varias temporadas, y de tú a tú, con Real Madrid y Barcelona. Hoy os traigo su historia…

El inicio de la historia del SuperDepor: remontada ante el Real Madrid

El SuperDepor como tal nació el 3 de octubre de 1992. El equipo, por entonces entrenado por Arsenio Iglesias, había conseguido la victoria en las cinco jornadas iniciales y marchaba líder en la clasificación. En la 6ª jornada, el Real Madrid visitaba Riazor. Todo parecía que iba a ser una visita de rutina cuando en el minuto 25, el electrónico reflejaba un 0-2. Entonces apareció un desconocido para el fútbol español: José Roberto Gama de Oliveira, Bebeto. El habilidoso delantero hizo un doblete, que junto a un gol en propio puerta, dejaría el resultado final en 3-2. Había nacido el SuperDepor ante su víctima preferida. Tras esa derrota, al Real Madrid le acompañaron otras 16 más consecutivas cada vez que visitaba A Coruña.

Aquel equipo tenía una gran base de jugadores: Liaño en la portería, Djukic en la defensa, Mauro Silva en la contención, Fran de estilete y Bebeto de goleador. Pronto llegarían descartes de otros grandes clubes, caso de Donato, y que darían un nivel superlativo. Todos juntos, hicieron del Deportivo el 2º equipo en el corazón de todos los españoles (menos los celtistas, claro). El caso Fran supuso otra muestra de poderío. El jugador lo tenía hecho con el Real Madrid, pero Lendoiro consiguió retenerlo, previo pago de la opción de compra al conjunto blanco (260 millones de pesetas). Esa temporada acabaron terceros en Liga, consiguiendo el derecho a pasear su nombre por Europa y mostrándose como alternativa al dúo de grandes. Despachados el Aalborg y el Aston Villa, el Eintracht devolvió al equipo a la realidad de la competición doméstica. Competición que cerraron como líderes tras su primera vuelta (4-0 al Real Madrid mediante). Los blanquiazules mantuvieron la posición hasta la última jornada, a la que llegaron con ventaja sobre el Barça de Cruyff. A estas alturas ya todos sabemos lo que pasó en esa jornada. Un Valencia ultra motivado defendió la portería a cal y canto durante 89 minutos, hasta el famoso penalti. Donato, el especialista, no estaba en el terreno de juego y Bebeto no mostró la confianza necesaria. Aun así, Riazor ya acariciaba el título mientras Djukic (puro carácter balcánico) colocaba la pelota para lanzar. Lo hizo suave y poco colocado. El sueño llegaba a su fin mientras González, portero ché para la ocasión, celebraba la parada como si hubiese ganado un Mundial… ahí lo dejo. El Barcelona era el campeón de la Liga 93/94.

Vídeo del famoso penalti de Djukic que privó al SuperDepor de ganar La Liga

Liaño, Zamora de la temporada, apuntó tras el encuentro al ser preguntado sobre la actitud del Valencia: “arrieros somos y en el camino nos encontraremos”. Lo que igual no se imaginaba Liaño es que fuesen a encontrarse tan pronto y que la revancha sería tan dulce. Era la final de la Copa del Rey de la temporada 94/95. El SuperDepor levantaba su primer título tras vencer a los chés por 2 a 1 en la final, gracias a los goles de Manjarín y de Alfredo, éste último tras un gran cabezazo ante la mirada atónita de Zubizarreta. Un salto que ya forma parte de la historia del club.

El final del SuperDepor y la transición tras la salida de Arsenio Iglesias

Parte de ese SuperDepor, sino todo, se fue ese verano de la mano de Arsenio Iglesias. Para muchos, el SuperDepor acabó ese día, por estar ligado al ideario del “zorro de Arteixo”. “Le gustaba parecer más pailán de lo que era. De ahí que le llamaran El Zorro de Arteixo”, advierte Liaño. “Ejercía de padre y tampoco se complicaba mucho. Colocaba a la gente en su sitio y, eso sí, se preocupaba de armar bien al equipo atrás, de organizarlo a partir de la defensa y con Mauro Silva, que por delante de ella hacía por tres, con Fran, que era el mejor jugador español por encima de Guardiola o Míchel. Y con la guinda de Bebeto, que era excepcional, con esa dulzura en el pie, un tobillo único”, detalla Aldana.

El "zorro de Arteixo", uno de las grandes artífices del SuperDepor

El “zorro de Arteixo”, uno de las grandes artífices del SuperDepor

En la temporada 95/96, ya de la mano de Toshack, los blanquiazules levantarían un nuevo título: la Supercopa ante el Real Madrid. Sin embargo, en Liga acabarían novenos y ese mismo verano Bebeto decidió regresar a su país natal, para jugar en el Flamengo. El proyecto se derrumbaba, pero Lendoiro volvió a dar un golpe en la mesa. Cerró un acuerdo con Canal Plus por un valor de 21 000 millones de pesetas. La economía del club estaba garantizada y ese contrato permitía seguir mirando de tú a tú a los grandes. Tras una temporada de transición y en medio de una vorágine de fichajes por parte de equipos españoles gracias a contratos televisivos (en esa época se acuñó el nombre de Liga de las Estrellas), llegarían a Riazor jugadores como Rivaldo, Naybet y Songo’o, a los que seguiría Flavio Conceiçao. La temporada 97/98 se presentaba con ilusiones renovadas, que fueron truncadas de golpe a escasos días del comienzo de la Liga, al conocerse la noticia de que el Barcelona acababa de depositar en las oficinas de la LFP los 4000 millones de pesetas que costaba la libertad de Rivaldo. Un mazazo enorme que acaba con el equipo en la 12º posición, muy lejos de lo esperado.

La ilusión perdida y el hueco dejado por Rivaldo, fueron ocupados por los fichajes de Manuel Pablo, Hadji, Scaloni, Pauleta y Turu Flores. Y apareció la figura de Javier Irureta, la extensión de Arsenio Iglesias, que devolvería al SuperDépor a la élite. Para los que separan estas dos etapas Arsenio-Irureta, se creó un nuevo mote al equipo: el EuroDepor.

La llegada de Irureta y el paso del SuperDepor al EuroDepor

La realidad es que la etapa Irureta, conocida para algunos como EuroDepor, fue incluso mejor que la etapa Arsenio. A mediados de la temporada 99/00 el club marchaba líder en la Liga gracias a la calidad de Djalminha y los goles de Makaay. El inolvidable delantero de nariz afilada anotó un hat trick ante el Alavés, un doblete ante el Barcelona y el gol más rápido de la historia del conjunto herculino, ante el Valladolid, en esa primera vuelta. El mago brasileño iluminó con su espectacular lambretta un 5 a 2 ante el Real Madrid. Los blancos pagarían su frustración por esa derrota clausulando a Flavio Conceiçao por 24 millones de euros. Seis años y 5 días después el Deportivo llegaba de nuevo a la última jornada como líder, con el Barcelona al acecho. Misma situación, diferente final. Los goles de Donato y Makaay hacían justicia, y los blanquiazules fueron campeones de Liga. 50 000 coruñeses salieron a las calles y otros 20 000 llenaron la plaza de María Pita para recibir a los campeones teñidos ya de rubio. Lo habían conseguido.

Los jugadores del SuperDépor (o EuroDepor) celebrando el título de Liga

Los jugadores del SuperDépor (o EuroDepor) celebrando el título de Liga

Las siguientes 4 temporadas confirmaron al Depor como un grande, 4 años en los que el equipo de Jabo Irureta finalizó 2º en 2 ocasiones y 3º en otras 2. El éxito que no acababa de llegar en la competición doméstica, lo hizo mediante la Copa del Rey. Ahí tuvo lugar algo que quedará grabado para la historia de este deporte, un Maracanazo a pequeña escala acuñado con el nombre de Centenariazo. Era el 6 de marzo de 2002 y todo estaba preparado en Madrid y en el Santiago Bernabéu para que el equipo merengue se diese un baño de gloria en su 100 aniversario como institución alzándose con el título. El Deportivo era un mero invitado a la fiesta. O eso es lo que se vendió en la prensa. La realidad presentó en el Bernabéu a un equipo perfectamente organizado desde el banquillo y con unos Valerón, Tristán, Sergio, Mauro Silva o Fran en un momento de forma envidiable. Sergio se encargó a los 6 minutos de demostrarlo y Tristán, en el 38, de confirmarlo. 0 a 2. Las 26 000 gargantas con bandera blanquiazul que había en el estadio resonaban como 200 000. Los de Vicente del Bosque, abrumados, no alcanzaron más que a recortar distancias con un gol de Raúl en el 58.

El Deportivo celebrando la Copa conseguida en el Bernabéu, el famoso Centenariazo.

El Deportivo celebrando la Copa conseguida en el Bernabéu, el famoso Centenariazo.

El EuroDepor, como bien sugiere su nombre, extendió su leyenda a Europa. 5 participaciones consecutivas en Champions y momentos históricos e inolvidables, como las victorias en el Parque de los Príncipes (1-3), Old Trafford (2-3), Highbury (0-2), Estadio Olímpico de Múnich (2-3), San Siro (1-2) o Stadio delle Alpi (0-1). Pero sin duda el momento más álgido de esta bonita historia ocurrió contra el Milan, en cuartos de final de la Champions 03/04. Tras caer por 4 a 1 en feudo italiano, el conjunto de Carlo Ancelotti fue arrasado en Riazor por un vendaval de juego y goles. 4 a 0 y el pase a semifinales. Ese partido sería elegido posteriormente por Marca como uno de los 10 mejores de la década y por The Guardian como el 3º mejor de la historia de la Champions League. En las semifinales, el Oporto de un por entonces desconocido Mourinho, acabaría con los sueños del equipo al caer por un global de 0 a 1, con un arbitraje bastante polémico en tierras lusas. Al final de la siguiente temporada, Jabo Irureta abandonó el club. Y con él se acabó la historia de amor entre el Deportivo y el éxito.

Vídeo del histórico Deportivo 4 – Milan 0, el culmen del EuroDepor

El papel de Lendoiro

Una historia que había empezado mucho antes, allá por 1992 cuando Lendoiro firmó por 700 millones de pesetas a Bebeto y Mauro Silva, dos desconocidos para el público español pero cracks en su país y que sólo 2 meses después de perder la “Liga del penalti” se proclamaron campeones del mundo con Brasil. Los trajo con la promesa de una tierra parecida a Brasil. “Sigo pensando que no les engañé mucho, quizá en el tiempo… pero la playa de Riazor sí guarda cierto parecido a Copacabana”, recuerda Lendoiro. A Bebeto se lo arrebató al Borussia Dortmund, que lo tenía casi hecho. A Mauro Silva lo firmó en una camilla en un vestuario, debido al acoso de la Roma. Sus fichajes fueron la llave para traer otros grandes jugadores. Aldana, suplente de la Quinta del Buitre en el Madrid, dudaba entre las ofertas de Sevilla y Deportivo. Entonces le llamó su amigo Ricardo Rocha y le avisó sobre los planes del conjunto blanquiazul: “ha fichado a Mauro Silva y me avisaron desde Brasil de que tenía casi cerrada la incorporación de Bebeto (…) son dos cracks, ¿cómo es posible? Vete para allí porque están armando un gran proyecto”.

La habilidad de Lendoiro para negociar se convirtió en leyenda. Fueron muchos los representantes y presidentes que se sentaron a negociar con él. Uno de los asiduos era Iñaki Báñez, quien llegó a declarar: “Siempre te citaba a las 22:45 para cenar, era su hora, pero podían dar las tres de la mañana sin que hubiese mencionado el nombre del futbolista por el que estábamos reunidos. El restaurante era como su casa y en muchas ocasiones te encontrabas pidiendo unos huevos fritos a las cinco para recenar”.

Los fichajes de Bebeto y Mauro Silva cambiaron la historia del Deportivo

Los fichajes de Bebeto y Mauro Silva cambiaron la historia del Deportivo

Así era el primer presidente del fútbol español que cobraba por serlo, que cogió un equipo modesto y lo convirtió en campeón. Lo hizo, eso sí, acarreando una deuda histórica. Fue el precio a pagar por las horas de buen fútbol, por la posibilidad de ver a cracks vistiendo las rayas azules y blancas, por la Liga, las Copas del Rey, las Supercopas de España y las semifinales de Champions, por haber llegado a ser el 4º mejor equipo del mundo según la IFFHS.

La huella imborrable del SuperDepor y EuroDepor

El gasto sobredimensionado hecho por el club en los años de bonanza económica sumió al equipo en una terrible deuda, se vio obligado a apretarse el cinturón y a bajar el nivel de las plantillas. Muy lejos quedan ya los años de excursiones por Europa, de cátedra en los mejores campos del mundo y de la sensación de no ser inferior a nadie. Pero fue una época que sirvió para crear un mito y que aún hoy, cuando los aficionados del equipo viajen por el mundo adelante y digan que son de A Coruña, se les identifique inmediatamente con el Depor o para que cuando entables una conversación de fútbol en las costas de Croacia con un local y le preguntes si es del Madrid o del Barcelona, te responda: “¿yo? Del Deportivo”.