El triple, el verdadero rey de la NBA

En los tiempos que corren en la NBAm hay un factor que es indispensable para lograr el éxito, para ganar, para ser mejor que el resto, el triple. Esta estadística o característica del juego se ha vuelto cada vez más importante con el paso del tiempo. Hoy vamos a hacer un recorrido por la historia y evolución del triple en la NBA.

En la actualidad es indispensable y es casi imposible imaginar que un equipo pueda estar entre los mejores si no posee unos buenos números en esta estadística. A continuación se presentan los comienzos y la evolución de esta vertiente del juego.


El nacimiento del triple en la NBA

El lanzamiento de tres puntos se creó en un principio en los años treinta, con el objetivo de romper el dominio de los jugadores altos, que se veían superiores y con una mayor facilidad para anotar. Pero no sería hasta la temporada 1979-1980 cuando se incluiría en la NBA, teniendo una aparición previa en la NCAA, la ABL y la ABA, que incluso crearía el primer concurso de triples.

En esa temporada el primer jugador en anotar más allá de la línea de 7,24 (medidas norteamericanas, en Europa 6,75) fue el jugador de los Boston Celtics Chris Ford, que anotaría este lanzamiento histórico el 12 de octubre de 1979.

Durante los primeros 10 años este nuevo elemento no era prácticamente un arma a tener en cuenta por los equipos. El promedio de intentos fue de 3,8 por partido, siendo una cifra insignificante comparada con las actuales. En estos años comenzaron a surgir los primeros especialistas como Don Buse (Indiana Pacers), Darrell Griffith (Utah Jazz) o la estrella Larry Bird (Boston Celtics).

Los felices años 90 en la NBA para el triple

Con el paso de las temporadas, el triple iba poco a poco haciéndose un sitio entre las estrategias de los diferentes equipos, produciéndose un aumento considerable de la estadística. El promedio de triples por encuentro durante esta época llegaba a los 12,1, aumentando casi en 10 triples por encuentro. La gran mayoría de las franquicias contaban con un especialista entre sus filas y comenzaban a tener un papel importante en el roster.

En estos años surge el primer equipo que se proclama campeón siendo de los que más aprovechan el triple. En los años que los Houston Rockets lograron el título, promediaron un 6,5 de 18,5 por partido en temporada regular. Otro de los conjuntos que destacó en esta época fueron los Sacramentos Kings de Jason Williams, quienes lanzaron en la temporada 1999-2000 la friolera cifra de 20 triples por encuentro.

Los individuos protagonistas de estas épocas fueron jugadores como Michael Adams, Vernon Maxwell o Reggie Miller. Otros jugadores que destacarían en los años venideros también aparecían, como, por ejemplo, Ray Allen. Además, el resto de los jugadores comenzaban a incluir esta herramienta en su juego, aunque fuera de forma progresiva. En el año 1996, el jugador Dennis Scott establecía un récord al anotar 11 triples. Otro de los ejemplos de esto fue un partido de las finales de la NBA, donde Michael Jordan anotó seis triples en la primera mitad.

La transición al dominio

A lo largo de estos años la situación se mantenía, aumentando ligeramente la media hasta llegar a los 16,1 triples intentados por encuentro. Sin embargo, conforme pasaban las temporadas, el número aumentó progresivamente, pero sin llegar a los 20 lanzamientos por encuentro. Una de las franquicias que apareció y es considerada por muchos como precursora son los Phoenix Suns de Mike D’Antoni. El equipo tejano impondría una filosofía de juego rápido definido con la afirmación de “seis segundos o menos” por ataque. Este estilo acercó a la franquicia a ser una de las favoritas a luchar por entrar en las finales. Cabe también destacar que, en su paso por los New York Knicks, también potenció el uso del triple, llegando a promediar 27,9 por encuentro en la temporada 2008-2009.

Algunos de los jugadores que destacaron en esta época fueron Peja Stojaković, Ray Allen, Kyle Korver o Quentin Richardson, entre otros muchos jugadores. Durante estos años también se estableció un récord que permaneció vigente hasta hace unas temporadas. En el año 2003, Kobe Bryant anotaba 12 triples en un partido ante los Seattle Supersonics.

Ray Allen en un Miami Heat vs Boston Celtics

Comienza el reinado del triple en la NBA

Y llegamos a la actualidad, a la época en la cual resulta imposible imaginar un encuentro en el que no se lance ni un solo triple durante un partido. El promedio de lanzamiento de la liga por encuentro es de 24,6, siendo la mayor de la historia. El triple ha pasado de ser una herramienta secundaria a ser el principal armamento para poder dominar.

A la hora de hablar del símbolo de esta situación, surge un equipo en la mente de la mayoría de los aficionados, los Golden State Warriors. El equipo dirigido por Steve Kerr dominó la liga durante los últimos años gracias a sus principales pilares: Stephen Curry, Klay Thompson y Kevin Durant. A base de defensa y triples lograron batir el récord de más victorias en una temporada (73-9) y conseguir cinco finales y tres anillos.

Otro de los equipos fieles a esta nueva filosofía son los Houston Rockets del amante del triple Mike D’Antoni. El entrenador ha forjado junto a James Harden un equipo muy similar a sus otras franquicias, con un juego rápido y potenciando la sobreexplotación del lanzamiento de tres puntos.

La evolución del juego se puede observar también en la lista de máximos triplistas de la historia, viendo cómo entre los 30 primeros puestos se encuentran hasta 12 jugadores que aun siguen en activo. También son los actuales los que tienen los récords de triples en un partido. Esto se debe a que en un menor tiempo muchos jugadores han conseguido una mayor cantidad de triples anotado a diferencia de otros jugadores que necesitaron un mayor número de partidos para lograr estas cifras.

Por lo tanto, esta nueva era ha provocado una serie de consecuencias que han modificado el juego de una forma muy amplia. Siendo el “culpable” de muchas pérdidas, además de nuevas apariciones en la NBA del triple.


La asociación Mike D'Antoni - Steve Nash cambió la forma de ver el baloncesto.

Las consecuencias del cambio y del dominio del triple en la NBA

El protagonismo que ha cobrado el triple en la liga ha sido el detonante de un cambio, como aquel meteorito que acabó con los dinosaurios. La priorización del triple como una de las cosas más importantes del juego ha provocado ciertas variaciones en el juego. A continuación se enumeran algunos de ellos:

  • La desaparición del siete pies convencional

En tiempos pasados, ser un jugador alto, fuerte y dominante te convertía en el rey de la selva. Los jugadores interiores en ocasiones, casi inexistentes, abandonaban su zona de confort junto al aro. Sin embargo, llegó la evolución, el triple ocupó poco a poco más importancia en las estrategias ofensivos hasta ser la principal protagonista. Los más perjudicados con este cambio han sido precisamente los interiores chapados a la antigua, quienes se han visto obligados a renovarse o morir. Se han cambiado las jugadas en el poste o jugar de espaldas al aro por interiores que se abren a las esquinas esperando recibir como si de un triplista más se tratara.

Otra de las posiciones en el cambio que se ha visto modificada es la del Ala Pivot, la cuál es bastante difusa a la hora de ser definida. No se observa prácticamente un jugador puro en esta posición, siendo invadida por aleros en muchas ocasiones.

  • El nacimiento del Small Ball

Los cambios producidos en el juego interior nombrados anteriormente tuvieron sus propias consecuencias. La principal y más reseñable es el nacimiento de un nuevo quinteto, el Small Ball. Esta nueva forma de juego consiste en unir en la cancha a interiores menores a la estatura que se empleaban en tiempos pasados. Jugadores que no superan por mucho los 2 metros de altura han cobrado un gran protagonismo con este cambio. Uno de los pioneros de esta situación fueron los Golden State Warriors de Steve Kerr. Este equipo llegó a formar un quinteto llamado “El quinteto de la muerte”, compuesto en el juego interior por Draymond Green y Kevin Durant.

Sin embargo, la franquicia que ha llevado hasta la plenitud esta nueva forma de juego son los Houston Rockets. El conjunto dirigido por Mike D’Antoni, en el banquillo, y Daryl Morey, en los despachos, tomaron la decisión de cambiar por completo su equipo. El gran damnificado de esta situación fue Clint Capela, que era traspasado a los Atlanta Hawks en un traspaso a cuatro bandas. En esta operación los tejanos lograban a Robert Covington, quien se convertía en un pilar fundamental en el esquema de juego. La forma de juego se puede definir en contar con 5 jugadores de una menor envergadura y con capacidades para el lanzamiento de tres puntos. Precisamente la última incorporación del equipo es el jugador más alto del nuevo quinteto, con una estatura de 2,01.

El Moreyball, un antes y después en la historia de la NBA

  • La media distancia en peligro de extinción

Otro de los damnificados por la irrupción del triple son los lanzamientos de media distancia. Antes de que las canastas de tres puntos dominaran la liga, este poder estaba en las manos de los lanzamientos dentro de la zona a una cierta distancia del aro. Sin embargo, conforme han ido avanzado los años, su protagonismo ha ido decreciendo hasta ser la minoría que fue el triple en sus inicios.

En la temporada 1999-2000 la media de la NBA de esta estadística era de 30,3 lanzamientos por choque. La diferencia con los datos de esta temporada es muy amplia, siendo de 11,8 por encuentro, demostrando que este tipo de lanzamiento actualmente esta siendo cada vez menos usado por los equipos.

  • La NBA pisa el acelerador

Al igual que los jugadores, el juego cambió. La velocidad ha subido varios niveles a lo largo de estos últimos años. La estadística que refleja esta situación es el Pace. Esta indica el número de posesiones a las que juega un jugador o equipo durante los 48 minutos de juego. Esta variable ha ido aumentando progresivamente a lo largo de las temporadas. A principio del nuevo siglo la media de la liga era muy cercana a 90, subiendo este promedio poco a poco hasta ser actualmente de 100. Por lo tanto, los equipos de la NBA han apretado el acelerador, subiendo el ritmo del juego a través de un consumo menor del tiempo en cada ataque.

  • Los últimos antisistema

El dominio del triple en la liga ha desembocado en que la mayoría de las franquicias se hayan amoldado al nuevo modelo. Sin embargo, aún hay algún jugador que se resiste a sucumbir a este cambio y se aferran al viejo estilo. Uno de los ejemplos más claros es DeMar DeRozan. El jugador de los San Antonio Spurs promedia la friolera cifra de 0,1 triples anotados por partidos. Otro de los jugadores más significativos es Ben Simmons. El jugador de los Sixers es una situación mucho más radical, ya que únicamente ha anotado 2 triples en toda su carrera. Todo parece indicar que el australiano intenta incluir un nivel mínimo para ampliar su arsenal. Sin embargo, parece temeroso a la hora de lanzar.

  • El tirador, una raza cada vez menor

La globalización del triple no solo ha destacado la dificultad de ser un gran jugador sin el lanzamiento de tres. Otro de los colectivos que se han visto perjudicados son los tiradores de pura raza. Irónicamente, este tipo de jugador surgió con el nacimiento del triple y es este quien le está extinguiendo poco a poco.

Stephen Curry es el único MVP unánime de la historia de la NBA
Imagen cedida por Guillermo Mayol.

Esta situación se debe a que estos especialistas han visto cómo su importancia se ha reducido considerablemente. En tiempos pasados, cada equipo de la liga contaba con al menos un jugador al que sacar al parqué cuando necesitaba anotar un triple. Su función era únicamente esa, recibir el balón y anotar un triple para ganar en los segundos finales o bien para reducir las distancias.

Sin embargo, actualmente cada vez son menos los tirados existentes que pueden tener un papel relevante dentro de un roster. El culpable es la irrupción de cada vez más jugadores que logran unos buenos porcentajes y dominan otra disciplina.

Está claro que el baloncesto evoluciona con el paso de los años e indiscutiblemente cada época es definida por un tipo de juego o una característica concreta. Se llegó a rumorear la posibilidad de incluir un lanzamiento de 4 puntos. No resulta una propuesta muy alocada teniendo en cuenta que cada vez más jugadores muestran una buena eficacia en distancias lejanas a la línea de tres puntos. Stephen Curry o Damian Lillard son algunos de los que lo han logrado, consiguiendo incluso mejores porcentajes que en el triple convencional. Quien sabe si este puede ser el próximo gran cambio revolucionario del juego. Por el momento, el rey de la liga no es ningún jugador, ni ninguna franquicia, es el triple y parece que su dominio va para largo.

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