Blazers, la maldición de la primera ronda

Damian Lillard Portland Trail Blazers

En tiempos de hashtags, en Portland acuñan uno propio: #firstroundwall. El motivo: la increíble maldición de los Blazers y primera ronda.

Cuando echamos la vista atrás, siempre recordamos a los campeones, también a los finalistas, los primeros de entre los perdedores. Pero en el limbo de la clase media, en una competición como la NBA hay muchos equipos. Y algunos con casos curiosos como el que nos ocupa.

Los Blazers y primera ronda, el final a su trayecto el 68% de las veces

Las cifras: Portland Trail Blazers lleva 48 años en la liga desde 1970. De esos 48, en treinta y cuatro ocasiones ha conseguido acceder a los playoff por el título. Sin embargo, en 23 la primera ronda fue el final de su temporada.

Y no, Portland no es uno de esos equipos malditos que nunca ha ganado un título. Curiosamente lo hizo en su primera participación en la ronda final, allá por 1977. Entonces ya contaba con una batería importante de jugadores de la zona noble de la liga, otro rasgo que siempre ha mantenido.

Por aquellos entonces, el Big Three de Portland era demoledor. Bill Walton que comandaba las operaciones, un anotador compulsivo, Maurice Lucas, procedente la ABA; y un multiusos como Lionel Hollins, que hacía de todo en la cancha, y todo bien.

El título de 1977, un éxito aislado

¿Suerte del debutante? Puede decirse que sí, porque en las siguientes 11 temporadas, hasta las finales de 1990, acumularon ocho eliminaciones en primera ronda, por solo tres semifinales de conferencia. Como decíamos antes, desfilaron jugadores top de la historia de la NBA, que por unas razones u otras, no consiguieron romper la maldición Blazer.

Jugadores como Michal Thompson y Jim Paxson, al principio, dieron relevo a otros como Kiki Vandeweghe, Terry Porter o Clyde Drexler. Especialistas como “carpanta” Buck Williams, o todoterrenos como Jerome Kersey, vivieron grandes temporadas en el estado de Oregón. Para ellos, Blazers y primera ronda era un sinónimo.

Bill Walton Portland Trail Blazers

Bill Walton levantando el anillo de campeón con Portland Trail Blazers.

En la temporada 1989-1990 se obraron dos milagros, los Lakers no accedían a la final de conferencia, la primera vez en 9 años, y Portland llegaba y ganaba el Oeste. Esperaba la final, pero aquí, los puntos de Porter y Drexler (20 y 21 en playoffs), la solvencia de Kersey (20 puntos, 8 rebotes, 2 asistencias), el apoyo de un veterano pero aún consistente Duckworth (13 puntos y 6 rebotes), un recién llegado a la liga Petrovic, o el reboteador incesante Williams solo dieron para ganar un partido a los Bad Boys.

Dos años después repetían en las terceras, y últimas finales. Entonces, con prácticamente la misma plantilla, eran los Bulls quienes daban al traste con las ilusiones de los Blazers en el sexto partido.

Blazers y primera ronda: 26 temporadas, 15 caídas

Desde entonces, la maldición se ha ido repitiendo en las siguientes 26 temporadas. 15 eliminaciones en primeras rondas, por dos semifinales. Y el tope de otras dos finales de conferencia, rozando la gran final en el año 2000.

En ella, después de un 3-3 espectacular, jugando de tú a tú al a la postre campeón, en el séptimo partido Scottie Pippen ejerció de mariscal de campo durante 38 minutos, Sabonis maniató a O’Neal, Sheed Wallace hizo de las suyas para agujerear una y otra vez el aro angelino, y los Schrempf, Steve Smith, Stoudemire o Bryan Grant ponían 15 arriba a falta de 10 minutos por jugar, y la sensación de ser los finalistas de la liga.

Y entonces, la maldición Blazer volvió a casa, repitiendo una debacle similar a la del sexto partido de las finales de 1992. Con todo a favor, el aro se cerró, y los Lakers remontaron ese partido para ganar por 89-85, una más.

¿Podrán romper la maldición los actuales Blazers?

Son tiempos nuevos, nueva liga, diferente juego. Los equipos también han cambiado. Lakers y Celtics ya no monopolizan las finales. Es el momento de que Portland diga adiós a su maldición. Y lo tendrá que hacer como siempre: con una enorme calidad en sus filas. Lillard, McCollum, Nurkic, y compañía son los elegidos en Oregon. Lillard no quiere ser Drexler, ni Wallace, ni tampoco Porter.