La NBA marca el camino: qué hacer para que los jugadores sean más responsables con su dinero

Estrellas de la NBA en curso empresarial y de negocios de la Universidad de Harvard.
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Esteban Ocaña Navarrete

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NBA y Harvard: acuerdo para salvar a los jugadores retirados de la quiebra

Durante las últimas décadas el mundo de los deportes se ha vuelto particularmente importante para nuestra sociedad. Es innegable que el ambiente de la competencia y la rivalidad ha evolucionado para agregársele un elemento que hoy mismo, a nivel profesional, se asocia casi obligadamente a la mayoría de disciplinas. Me refiero al espectáculo, que hoy está ligado prácticamente a todos los deportes de primer nivel. Si tomamos como ejemplo las mejores ligas deportivas del mundo, fácilmente se evidencia que las más lucrativas e influyentes son las que le ofrecen al espectador una experiencia más completa. De ahí que se haya monetizado tanto el negocio de los deportes. Por poner un ejemplo, en el Super Bowl de este año, un anuncio de treinta segundos se vendía a más de cinco millones de dólares. Pero sin duda, si hay alguna liga que se empeña especialmente en enriquecer la experiencia del espectador, es la NBA. Jugadores, patrocinadores y franquicias confluyen año a año para darle a cada aficionado una experiencia incomparable. Indudablemente estamos hablando de la mejor liga del mundo.

Consecuentemente con el posicionamiento que ha adquirido a nivel nacional y mundial, la NBA camina paralelamente a las tendencias globales y a los cambios del medio del básquetbol. Aún así, un aspecto que no favorecía al deporte, ni a la sociedad, era el modo en que las superestrellas pasaban de ser multimillonarios a la quiebra una vez que daban por terminada su carrera de deportistas. Allen Iverson, la deslumbrante figura de los Sixers finalistas en 2001, amasó más de 155 millones de dólares en sus 17 temporadas sin contar los contratos de patrocinio de marcas. En 2011, solo un año después de haber terminado su carrera en la NBA, quebró. Sus gastos por tarjetas de crédito suponían el mayor porcentaje de una deuda que sucedió por un mal manejo de su dinero. TMZ recogía que se gastaba “cerca de diez mil dólares en ropa, cinco mil en entretenimiento y la misma cantidad en restaurantes cada mes”. Matt Barnes, quien fue su compañero en Filadelfia contaba que “Allen fue el primero que me mostró cómo los jugadores de la NBA gastaban su dinero en night clubs, él se dejaba 30.000/40.000 dólares cada vez que íbamos”. Aunque pueda parecer anormal e increíble, el de Iverson no es un caso aislado. No es el único que ha perdido una fortuna por un mal manejo de su dinero, hay nombres como el de Scottie Pippen, Vin Baker o Dennis Rodman, y muchos más no solo en el mundo del básquetbol ni del deporte, sino en el del entretenimiento en general.

El acuerdo NBA y Harvard pretende que no se repitan casos como los de Allen Iverson

El acuerdo NBA y Harvard pretende que no se repitan casos como los de Allen Iverson. Ezra Shaw/Getty Images

Es así que ante esta alarmante situación la NBA ha decidido actuar. Hace un par de semanas suscribió un convenio con la Escuela de Negocios de la Universidad de Harvard (HBS por sus siglas en inglés) para la creación de un programa empresarial y de negocios de un semestre de duración en el que diez exjugadores se asociarán con estudiantes del Máster en Administración de Empresas (MBA) que ofrece la universidad. Esto con el fin de darles la chance de desarrollar su perspicacia en torno a los negocios y explorar sus intereses empresariales. “Se trata de darles las herramientas para que sean más listos y tomen mejores decisiones”, dice Anita Elberse, profesora de gestión empresarial que lidera el programa.

“Creo que lo que originó todo fue el hecho de que una gran cantidad de atletas hacen mucho dinero durante sus carreras, y luego lo pierden rápidamente después de sus carreras”, aclara Elberse, quien también dicta un programa ejecutivo en el ámbito de los negocios del mundo del entretenimiento que ya ha llamado la atención de  figuras mediáticas como el All Star, Dwaye Wade, Chris Paul, Pau Gasol, Gerard Piqué o la estrella de Hollywood, Channing Tatum. “Las estadísticas son indiscutibles. Así que dijimos, ¿podemos ayudar? Tenemos estudiantes que verdaderamente están dispuestos a ayudar y creo que son más confiables que la persona promedio que aparece en tu puerta simplemente porque ahora eres rico”.

NBA y Harvard: Crossover into Business. Pau Gasol, Chris Paul, Todd Smith o Chan Tatum ya han asistido al programa.

NBA y Harvard: Crossover into Business. Pau Gasol, Chris Paul, Todd Smith o Chan Tatum ya han asistido al programa. Anita Elberse via Twitter

El programa funciona como un MBA de Harvard mayormente. Los jugadores analizan varios casos de estudio, temas centrales de ponderación en las carreras de estrellas como Beyoncé o Dwayne “The Rock” Johnson y empresas mediáticas como Spotify y NCBUniversal. Después de una especie de Draft al revés, en el cual cada jugador escoge dos estudiantes, los equipos jugador-estudiante discuten casos cada semana vía Skype. En lugar de seguir una malla curricular, los jugadores personalizan sus estudios para incluir áreas que ellos prefiriesen estudiar como inversión en bienes raíces, establecimiento de academias deportivas, entre otras.

NBA y Harvard: Crossover into Business. La profesora Anita Elberse junto a Dwayne Wade.

NBA y Harvard: Crossover into Business. La profesora Anita Elberse junto a Dwayne Wade. Forbes

Al final del semestre, Elberse junto con los coordinadores del programa son los que juzgarán si el análisis de cada uno de ellos respondiendo preguntas referentes a un caso de estudio. El jugador con la mejor presentación final recibe un anillo de “campeonato”.

“Si empezamos a ver menos personas tomando malas decisiones económicas, esa sería la mejor manera de evaluar nuestra eficacia. Y me encantaría que ellos se sientan más felices sobre lo que están haciendo durante y después de su carrera”, señalaba Elberse.

La liga ha decidido asociarse con Elberse después de que Wade, el base de los Cleveland Cavaliers, manifestara lo positivo de su programa en 2015. El año que viene la liga femenina de baloncesto (WNBA) planea involucrar a algunas de sus jugadoras en el programa mientras que Elberse espera que los atletas fuera del básquetbol profesional, así como los todavía activos, puedan participar.

Algunos números sobre los jugadores de la NBA. basketball-reference.com

Como no es de extrañar, otra vez la NBA demuestra que está un paso adelante. La primera camada de exjugadores la integran, entre otros, las figuras de Chris Bosh, Solomon Hill y Dahntay Jones. Al menos en el papel, el pacto NBA-HBS: Crossover into Business promete mucho de cara al futuro. Por un lado, los estudiantes tendrán la suerte de compartir con estrellas del deporte y el espectáculo que saben, por experiencia propia, cómo funciona el mundo del deporte. Y por otro, están los jugadores ya retirados que tienen en frente la oportunidad de reinventarse y no dejar que su vida quede en un pasado en la NBA. Ciertamente y si cuenta con el respaldo necesario, el programa ayudará a evitar casos como el del previamente mencionado Allen Iverson, que como muchos otros, se encontró con mucho dinero en el bolsillo antes de cumplir los veinticinco años. No se puede desestimar el poderío económico de la liga, mucho menos en un mundo como el de hoy, en el que se firman contratos por de más de cincuenta millones de dólares por temporada. Eso, sumado a la fugacidad de la carrera del jugador: en promedio, la edad de un jugador de NBA no supera los 27 años. Por lo pronto, ya se ve en el medio deportivo que algunos exdeportistas han comenzado proyectos empresariales donde los más comunes son construir su marca personal, academias deportivas, organizaciones sociales o inversión. No nos queda más que esperar a que madure la idea y, por qué no en un par de años adoptar la iniciativa y tratar de mejorar nuestro deporte siguiendo el ejemplo de los mejores.