Zidane tenía el jardín… y Simeone el vivero

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Jose Luis Guerrero

16 años. Loco del fútbol y amante de la escritura. Sumando en este proyecto con muchísima ilusión.

Hace un escaso mes, solo se venía hablando del ‘jardín’ de Zidane que le hacía seguir con una racha de récord de 40 partidos sin perder y le hacía ir viento en popa en las tres grandes competiciones (Liga, Copa y Champions). Ahora ese jardín se ha secado y se han encontrado con un Real Madrid fuera de la Copa del Rey y que está en decadencia a causa de las lesiones y de esa mala racha que parece ser que siempre sufren estos equipos (muy parecida a la famosa racha de Kevin Roldán). A todo esto, si miras la clasificación de LaLiga Santander, te encuentras con un Atlético de Madrid irreconocible después de unos últimos años de ensueño, en los que han ganado una Liga, una Copa, 2 Europa League y se han quedado a las puertas de ganar dos Champions League. Antes de seguir analizando la situación del Atleti y la suerte de Simeone, quiero dejar claro que soy ‘cholista’ y me encanta su filosofía.

La suerte de Simeone

Simeone puede presumir de haber hecho grandes cosas con el Atlético de Madrid. Fuente: Google

El Atleti, tras empatar a nada contra el Alavés, se coloca cuarto en la clasificación liguera, 6 puntos por debajo del FC Barcelona y del Sevilla, a 10 del Real Madrid, que tiene un partido menos, y con tan solo 1 punto más que la Real Sociedad. Esto significa que empieza la vuelta ‘con el pie izquierdo’ y parece ser que este año no vamos a ver a ese Atleti compitiendo por la Liga, aunque sí por la Champions y por la Copa, al menos por ahora.

Como dije antes, yo, a pesar de ser simpatizante de la filosofía ‘cholista’, que consiste en el trabajo duro, las ganas y dejarse la piel apoyando al equipo desde el banquillo o la grada, siempre vi que su forma de jugar tenía una contra entre todos sus pros, y esa contra no es otra que la teoría de la mínima, es decir, ganar siempre (o casi siempre) por un gol, casi siempre marcado en un remoto contraataque. Su estilo está basado siempre en confiar en la precisión de jugadores como Griezmann, que tienen que materializar las pocas ocasiones que tienen, porque el resto del partido están defendiendo. De hecho, el partido contra el Alavés es un claro ejemplo de ello, ya que los vitorianos, que a priori son peor equipo que el Atleti, tuvieron un 60% de posesión contra un escaso 40%, y se supone que es el Atleti el que debe tener la batuta del partido y es al que más le interesan esos tres puntos. Pero ahí no queda la cosa, porque las estadísticas de los tiros son vergonzosas para la parte colchonera: 19 tiros (4 de ellos a puerta) por parte del Alavés y 8 tiros (2 de ellos a puerta) por parte del Atlético).

La suerte de Simeone

Antoine Griezmann ha salvado muchos partidos a Simeone. Fuente: Google

La cosa no es muy diferente cuando miramos lo que pasó en la Jornada 20 de la Liga BBVA 2015/16, cuando el Atleti ‘arrolló a la UD Las Palmas’ con un resultado de 0-3. Aunque el resultado es abultado, si miras las estadísticas del partido, no parecen muy arrolladoras: 59% de posesión de la UD Las Palmas y 41% del Atlético de Madrid, y 11 tiros para los canarios (3 de ellos a puerta) y otros 11 para los madrileños (5 a puerta). Unas estadísticas mejores a las de este año, pero que hablan por sí solos de la suerte que disfrutaba por aquellos entonces el conjunto rojiblanco, que ese mismo año llegó a la final de la UEFA Champions League.

En mi opinión, si el Cholo se centrara más en jugar que en defender, este Atleti llegaría más lejos, porque tiene pólvora como para explotar a cualquier equipo que se le ponga por delante, pero hay que saber usarla, y ahí veo el fallo, porque el sistema de trabajo duro es perfecto, su trabajo psicológico tanto con los futbolistas como con la afición es perfecto, y su equipo tiene calidad para dar y regalar. Solo falta aprender a atacar y a ser un equipo grande que sale a comerse al rival, no a esperar a ser comido. Cuando leas esto espero que te rías un poco del jardín de Zidane, porque, si lo miras bien, no tiene nada que ver con el vivero que había montado en el Manzanares.