Real Madrid: un campeón que no sienta cátedra

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Alex Boubeta

Apasionado del deporte y el periodismo deportivo con un Máster en la especialidad. Trabajé dos veranos en prácticas en el Diario de Pontevedra y RNE-Vigo y tengo bastante experiencia en medios digitales deportivos. Me gusta entender y explicar el fútbol como un juego más allá de todos los factores que lo rodean.

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La lotería de los penaltis dictó sentencia: era el momento de la undécima del Real Madrid y no de la primera del Atlético, que se quedó de nuevo sin la anhelada Champions League de manera cruel. Así es el fútbol en las grandes finales, donde una línea muy fina, un penalti fallado y otro marcado, separa el éxito del fracaso. Sin duda injusto para el que pierde y el que gana lo hace sin ser superior en 120 minutos, pero hay que dilucidar de alguna manera el triunfador cuando el tiempo pasa, las piernas pesan y el gol decisivo no llega.

Caminos distintos

Así llegó la undécima del Real Madrid solo dos años después del éxito de Lisboa, pero sin duda no se recordará a esta edición de la máxima competición continental por la brillantez de su victoria. El equipo blanco llegó hasta la final por la parte sencilla del cuadro, donde Roma, Wolfsburgo y Manchester City no opusieron especial resistencia, mientras que el Atlético se fue ‘cargando’ a los ‘cocos’. Esto demuestra que el tópico de “para ganar hay que ganar a los mejores” no siempre es cierto.

Asimismo, tampoco fue brillante la actuación del Real Madrid en la final. Tras unos primeros minutos de nervios donde ninguno parecía llevar el partido a su terreno, el Real Madrid fue haciéndose con el peso del partido hasta que llegó el gol de Ramos en el 15. Segundo balón parado a favor de los merengues: el primero abortado por Oblak en la primera gran intervención de la noche y el segundo para dentro en fuera de juego ajustado del de Camas. Pero el gol subió al marcador. El Real Madrid sacó partido a su superioridad en el juego aéreo.

Sergio Ramos levanta la Champions al cielo. Rtve.es

Sergio Ramos levanta la Champions al cielo. Rtve.es

Paso atrás

No obstante, resulta descorazonador para los seguidores del fútbol (al menos para mí) ver a un equipo como el Real Madrid, con semejante plantilla, tantos jugadores en el centro del campo con buen trato de balón y tamaña inversión, echarse atrás con tantos minutos por delante para defender un gol de renta. Me parece impropio de un equipo de esa grandeza, si bien eso hoy a sus seguidores, después de conseguir el triunfo, les importará bien poco.

Parece difícil pensar que ese paso atrás de los blancos tras el gol no estuviera premeditado por Zidane. Parecía uno de esos partidos en la etapa de Rafa Benítez en los que el Real Madrid marcaba y retrocedía en vez de ir a buscar el segundo y sentenciar. Calidad tiene para ello. Por ejemplo, el partido de la primera vuelta contra el mismo rival en el Calderón. Así que se replegó el Real Madrid y jugó el Atlético a lo que no quiere y casi nunca le toca: tener posesión en campo contrario y tratar de buscar huecos en la zaga rival. Creció Koke y apareció en algún tímido intento no demasiado peligroso Griezmann. Eso sí, el Real Madrid no armaba contras y le duraba muy poco el balón. Los buenos primeros minutos de Bale y Modric con el esférico se fueron tornando en minutos grises sin él.

Otra vez Carrasco como revulsivo

Sabedor de que tenía que llevar la iniciativa, el ‘Cholo’ Simeone intentó el mismo cambio que en las semifinales ante el Bayern: Carrasco por Augusto para buscar desborde. Y le salió bien. Si bien el belga no fue del todo protagonista en ciertas fases, permitió a Koke llevar la manija en el medio y buscar entrar por la izquierda, el flanco fuerte de los rojiblancos, con Carrasco y las subidas de Filipe Luis. Griezmann falló el penalti y el Atlético gozó de otro par de ocasiones bastante claras para empatar. Se olía el empate, pero pasados unos minutos emergió el Real Madrid tirando un par de contras que pudieron sentenciar, una de Benzema que despejó Oblak y otra abortada por la zaga rojiblanca en línea de gol a tiro de Bale. En la jugada siguiente, tras pase genial del mariscal Gabi a la subida de Juanfran y centro del lateral, Carrasco empató. Quedaban poco más de diez minutos para el 90.

Los dos entrenadores, la cara y la cruz en los banquillos. Elconfidencial.com

Los dos entrenadores, la cara y la cruz en los banquillos. Elconfidencial.com

El papel de Zidane

Mención aparte merece la dirección técnica de Zidane. Aparte del repliegue tras el 1-0, cabe cuestionar su uso de los cambios. Primero tuvo que retirar por lesión a Carvajal dando entrada a Danilo, pero sus dos siguientes cambios son bastante discutibles, sobre todo por agotarlos a un cuarto de hora del final, con 1-0, sí, pero con posibilidad real de prórroga. Meter a Isco por un Kroos bastante acertado cuando el equipo pedía quitar a un delantero no parecía buena idea, y después se vio obligado a meter a Lucas Vázquez por un fino Benzema para tapar las subidas de Filipe Luis. El cambio de Isco le hipotecó y estaría bien haberse guardado uno para una prórroga, a la que sus jugadores llegaron tiesos. Seguro que si su equipo hubiera perdido todos estarían hablando de esto.

La adrenalina del gol no llevó al Atlético a volcarse para hacer el segundo y evitar la prórroga, sino que, sabedor de que estaba mejor físicamente y de que aún le quedaban dos cambios, contemporizó sabiendo que la prórroga no era una mala opción. Por el contrario, fue el Real Madrid quien despertó de su letargo y tuvo alguna llegada al área de Oblak. El Atlético no supo aprovechar su mayor entereza física en la prórroga, ni tampoco sacar todo el partido deseado de los cambios. Las lesiones de Filipe Luis y de Koke se lo impideron, y Correa, cuya imaginación le hubiera venido bien, se quedó sin jugar. Mientras, el Real Madrid, con varios jugadores visiblemente cansados y estirando, no pasó demasiados apuros para aguantar el empate.

Cristiano y Casemiro

Otro par de nombres quedan por destacar en el equipo blanco. Cristiano marcó el penalti decisivo, pero no hizo un partido para nada acorde a su nivel. Pese a la insistencia tanto suya como del club en asegurar que estaba al 100% físicamente, cabe pensar que no lo estaba. Por su parte, Casemiro convertido por Zidane en titular, que realizó un trabajo defensivo encomiable robando balones, ayudando a los centrales, apareciendo en las coberturas…, sobre todo al tener que vivir tantos minutos el equipo en fase defensiva. En resumen, hizo el trabajo sucio para liberar a sus compañeros más adelantados.

Pepe y Torres pugnan por un balón en la final de Milán. Univisión.com

Pepe y Torres pugnan por un balón en la final de Milán. Univisión.com

Al final se llegó a los penaltis y pasó lo que pasó: la undécima del Real Madrid y crueldad infinita para el Atlético. La victoria estuvo en los 11 metros, pero sinceramente a uno como amante del fútbol le interesa más analizar los méritos de unos y otros durante 90 minutos. En todo caso, en el fútbol no hay justicia: solo vale meter un gol más que el rival. Y anoche el que lo hizo fue el Real Madrid.