Liverpool, you’ll never lose alone

En los últimos años hemos presenciado la caída de algún grande de Europa. El Liverpool, como Inter, Milan o United son ejemplo de ello, y hoy analizaremos cómo los de Anfield pasaron de lo más alto con Benítez, a ser un equipo sin capacidad de competir con regularidad por los títulos. 

Después de triunfar en el Valencia, Rafa Benítez, emprende una nueva aventura en el condado de Merseyside, con la intención de devolver a los Reds a lo más alto. Poco se hacen esperar los éxitos, ya que en su primera temporada, la 04/05, consigue la Champions League en Estambul. Tras una clasificación agónica en la fase de grupos, con gol del eterno capitán Steven Gerrard, consigue el pase a las rondas eliminatorias. Deja en el camino a Leverkusen, Juventus y Chelsea para llegar a la final frente al Milán de Ancelotti, lo que a la postre fue probablemente la mejor final de Champions de la historia. Un comienzo arrollador de los italianos pone el 3-0 al descanso, lo que ocurrió en ese vestuario no se sabe, pero en la grada los hinchas ingleses entonaron a modo de conjura el You’ll never walk aloney es que no existe mejor vitamina para un jugador que el aliento en la nuca de sus hinchas. Nadie sabe de esto como la grada de Anfield, siempre fiel y dispuesta a remontar resultados desde la vieja grada de The Kop, y no fue menos en la final de Turquía. Con una segunda parte increíble, el Liverpool remonta y fuerza la milagrosa prórroga para ganar en los penaltis su quinta Champions League. La Premier League se volvía a resistir por decimoquinto año consecutivo, pero el club volvía a estar en lo más alto tras el éxito continental, parecía que Benítez estaba iniciando un nuevo ciclo victorioso en Anfield.

Tras un agónico partido, el Liverpool volvió a levantar la Champions League en Estambul.
Tras un agónico partido, el Liverpool volvió a levantar la Champions League en Estambul.

Para la temporada siguiente, el Liverpool se refuerza con jugadores como Pepe Reina, Peter Crouch, Robbie Fowler o Mohamed Sissoko entre otros, con la intención de defender trono europeo, reconquistar Inglaterra y dar un salto de calidad a la plantilla. Ese año comienza levantando el título de Supercampeón de Europa frente el CSKA y se consigue también la FA Cup, aunque en las competiciones con más repercusión no se cosecha triunfo alguno. En la Champions League se cae prematuramente en octavos de final frente el Benfica, y en la competición doméstica no se puede pasar de la 3ª posición. Temporada insatisfecha tras lo conseguido el año anterior, ya que la ambición y el hambre vuelve a Anfield y solo se piensa en cotas mayores. Son ya 16 años sin ser campeón en Inglaterra y eso son muchos años para un equipo que acumula 18 títulos.

Para volver a pelear por ello, en el verano de 2006 llegan refuerzos como Mascherano, Kuyt, Arbeloa o Bellamy. Pero no es suficiente para pelear por la Premier, se cosecha otra 3ª posición, y muy alejados en puntos del campeón. Barcelona, PSV y Chelsea fueron sus victimas para llegar otra vez a la final de la Champions, y otra vez frente al Milán. Esta vez los italianos se llevan el título tras ganar 2-1, y dejan al Liverpool con solo el título de la Community Shield en esta temporada. El proyecto Benítez está consolidado y parece que solo puede ir a más, ya que se consigue asentar una base y la comunión equipo-plantilla es total.

Para volver a ganar la Premier League, en el verano de 2007 se hace una fuerte inversión, contratando jugadores como Lucas Leiva, Benayoun, Babel y por supuesto, Fernando Torres, que pronto se convertiría en un ídolo red. 

Fernando Torres se convirtió en un ídolo para Anfield
Fernando Torres se convirtió en un ídolo para Anfield

Otro año sin grandes títulos para Benitez, 4º en Premier, de nuevo muy alejado de la cabeza y cae en semifinales de Champions frente al Chelsea. El Liverpool es ya un rival a batir en Europa, pero no así en Inglaterra, que no logra pelear el título. La estabilidad reina en el equipo, con refuerzos acertados que se asientan en el equipo y no existe razones para dudar del proyecto.

En la temporada 2008/2009 se vuelve a pelear la Premier hasta el final, pero no es suficiente para imponerse al United de Ferguson. Caen en cuartos de final de Champions y no se consiguen títulos. La afición quiere más y ya no es suficiente con competir, lo que vale es ganar y aunque el equipo es un rival a batir no consigue dar un salto de calidad definitivo.

En la que sería la última temporada de Benitez, llegan al equipo Johnson, Aquilani o Maxi Rodriguez, siguiendo con la política de reforzar el equipo según necesidades, y sin estrellas de alto cache. Se cosechan malos resultados este año, ya que en Premier se acaba en 7ª posición y no se consigue pasar la fase de grupos de Champions, cayendo repescados a la UEFA y siendo eliminados en semis por el futuro campeón, el Atlético de Madrid.

Los malos resultados y una supuesta mala relación con los propietarios precipitan la marcha del entrenador, y se pone fin al ciclo Benítez en Anfield.

Empieza aquí una etapa de enormes irregularidades del Liverpool, que se prolongan hasta el día de hoy. Roy Hodgson, la leyenda Kenny Dalglish, Rodgers y actualmente Klopp son los entrenadores post-Benítez. El equipo ya no compite, ya no es un rival temido en los sorteos de la Champions League, principalmente porque casi nunca está, ya que en Premier es complicado verlo entre los primeros clasificados, salvo en la temporada 2013/2014, que con Rodgers en el banquillo, y por sorpresa, vuelve a pelear el título liguero hasta el final. El City de Pellegrini se corona campeón tras unos sonados tropiezos en momentos clave del Liverpool que lo alejaron del tan ansiado trofeo. La decepción es mayúscula, pero un rayo de luz asoma en Anfield, ya que el segundo puesto en Premier les da derecho a volver a la máxima competición continental, que no mucho tiempo atrás, fue su competición fetiche.

El famoso patinazo de Gerrard, que le complicó mucho la Premier a su Liverpool
El famoso patinazo de Gerrard, que le complicó mucho la Premier a su Liverpool

Tan solo es un espejismo, ya que la siguiente temporada es de nuevo decepcionante y se está muy lejos de competir entre los grandes. A pesar de una nueva gran inversión en fichajes para afrontar el reto de la Champions, no se obtiene el pase en la fase de grupos y se cae a la Europa League, siendo eliminado también muy pronto. El 6º puesto en Premier es insuficiente para un Rodgers que ve cómo se va acabando su ciclo en el Liverpool.

Con el equipo de nuevo en plena decadencia, llega el alemán Jurgen Klopp, para revitalizar y dar carácter a un equipo que lo necesita, y mucho.

En su primer año, Klopp, consigue disputar dos finales, la de Eruopa League y la de la Copa de la Liga, pero ambas perdidas. Aún sin títulos, la esperanza empieza a crecer en Anfield, aunque el equipo en defensa tiene mucho que mejorar, en ataque ofrece un fútbol vistoso y rápido lo que hace ser un equipo goleador y goleado. Esta debilidad defensiva convierte al equipo en un bloque irregular, capaz de lo mejor y de lo peor, como estamos viendo en la actualidad. El equipo compite a ratitos, mejor contra los grandes que contra los peor clasificados, por lo que los puntos ganados en partidos complicados no se hacen buenos al perderlos contra pronóstico con equipos, a piori, inferiores a los Reds.

El gran tesoro del Liverpool, no queda duda, que es su afición. La química y el ambiente que se genera en Anfield es irrepetible en cualquier campo del mundo, por eso estamos ante un equipo especial, y es que la afición no solo responde cuando las cosas van bien, si no también, en las actuales etapas de irregularidad que atraviesa el equipo. Por esto podemos decir que a pesar de todo, el Liverpool, will never lose alone.

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