Los negocios de riesgo de “Bam bam” Zamorano

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Vicente Breso

Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas. Amo el fútbol y estoy enamorado del baloncesto. Escribir sobre ellos es la leche.

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Iván Zamorano fue uno de los goleadores más importantes del panorama futbolístico en la década de los 90, cuando alcanzó su máximo rendimiento deportivo jugando al servicio de clubes como el Sevilla, el Real Madrid o el Inter de Milán. El chileno, conocido por el sobrenombre de “Bam bam” sería dos veces “pichichi” de nuestra liga y formaría una de las duplas más temidas que se recuerdan a nivel de selecciones, compartiendo la delantera de Chile con otro mito viviente, Marcelo Salas, en la Copa del Mundo de Francia ´98. Quienes tuvimos la suerte de verlo en una de sus últimas etapas lo recordamos cómo aquel jugador que se atrevía a lucir el dorsal 1+8 que utilizó en el Inter de Ronaldo, que por motivos de márketing se agenció el 9 que le pertenecía al chileno.

Zamorano siempre se caracterizó por ser un futbolista muy temperamental, puro corazón, del que siempre se destacó su certero remate de cabeza. Tras su retirada en 2003 usaría esa misma cabeza para lanzarse en busca de un proyecto millonario, un sueño por el que el legendario delantero chileno apostó todo y a punto estuvo de perderlo.

Bien es sabido que a menudo los jugadores de fútbol no planifican adecuadamente su futuro una vez finaliza su carrera profesional, una vez esta etapa acaba muchos de ellos caen en un limbo del que cuesta recuperarse. Algunos de ellos cuentan que es difícil hacer otra cosa cuando lo único que sabes hacer es simplemente jugar al fútbol, por lo que la mayoría buscan seguir ligados a ese mundo, bien como técnicos, bien en la formación de niños. Otro de los problemas es la poca formación que muchos de ellos tienen, tanto a nivel académico como empresarial, por lo que su incorporación a otros negocios es altamente improbable.

Iván Zamorano luciendo su legendario dorsal 1+8 con el Inter Fuente: historias-del-realmadrid.blogspot.com

Iván Zamorano luciendo su legendario dorsal 1+8 con el Inter Fuente: historias-del-realmadrid.blogspot.com

¿Han leído el párrafo anterior? Bien, pues Iván Zamorano ha roto todos los tópicos. El ex – madridista fue haciendo sus pinitos en el mundo de los negocios a medida que avanzaba su carrera profesional, siendo uno de los primeros que usó su nombre como fuente de ingresos fundando una marca que a día hoy sigue teniendo prestigio en el país andino. Zamorano supo explotar el poder comercial que sus éxitos como futbolista le habían otorgado, pero no se quedó ahí. Al poco de finalizar su carrera “Bam bam” se formó a conciencia, se licenció en Administración y Dirección de Empresas, además de realizar varios cursos de gestión deportiva, todo con la intención de dedicarse en cuerpo y alma a su nueva pasión: el mundo de los negocios.

Iván Zamorano empezó en el mundillo empresarial como la mayoría de los futbolistas, creando su propia plataforma de ayuda humanitaria. A partir de ahí  “Bam bam” fue ganándose un nombre invirtiendo en activos inmobiliarios y en la venta de su imagen, como ya hemos comentado, además de fundar su propia agencia de representación, Pass Ball. Al final de su carrera deportiva, además de las ganancias que pudo acumular, sus bienes patrimoniales crecieron a través de propiedades inmobiliarias en Madrid, Milán o Santiago de Chile.

Tras retirarse Zamorano decidió tomarse en serio su futuro como empresario, creó un holding empresarial llamado Del Inca Inversiones, por el que invirtió buena parte de su patrimonio pensando en posteriores réditos. Las cosas no le fueron mal al chileno, pues rápidamente los medios de comunicación del país andino se hicieron eco de sus fuertes inversiones y el ex – delantero se hizo pronto un buen nombre en un mundillo en el que a menudo las cosas no son como parecen. En sus inicios como empresario, Iván ya dejó claro que lo que más valoraba era la “lealtad”, por lo que decidió rodearse de sus seres más cercanos al considerar que estos “nunca le iban a fallar”. Su filosofía la aplicó al dedillo, otorgó las riendas de la administración a su cuñado, de nombre Wilson Flores, informático de profesión, mientras que dejó a cargo a su hermana Erika su fundación de ayuda humanitaria.

El look "hipster" de Iván Zamrano, muy distinto a como lucía como futbolista. Fuente: taringa.net

El look “hipster” de Iván Zamrano, muy distinto a como lucía como futbolista. Fuente: taringa.net

De entre todas sus inversiones, y ya con Del Inca Inversiones operando, el legendario goleador acometió uno de los proyectos más importantes de su vida, su mayor sueño, y es que Zamorano quiso construir la mejor ciudad deportiva de toda Chile, unas instalaciones de lujo destinadas a la formación de niños, no sólo en el ámbito deportivo sino también personal, a través de la transmisión de los valores positivos que siempre aporta el deporte. Ahí empezó su sueño…y también sus dolores de cabeza.

Los costes de la ciudad deportiva se dispararon escandalosamente, sobrepasando con holgura los diez millones de dólares, algo que no detuvo al bueno de Zamorano en su ambición por conseguir el mejor centro deportivo que se recuerde. Construyó pistas de paddle, gimnasio y múltiples campos de fútbol con césped de alta tecnología, “el mismo que usa el Real Madrid”, presumía el 9. La ciudad deportiva Iván Zamorano fue inaugurada en 2002, sin embargo no fue operativa hasta años después, por lo que Del Inca Inversiones no llegaba a rentabilizar la monstruosa inversión, sino que por el contrario el centro generaba unos costes de manutención que corrían a cargo del bolsillo de Zamorano, con un gasto anual cercano al millón de dólares. Para más inri, el proyecto se basó en una financiación a crédito, sin ninguna aportación de capital directo ni empresas colaboradoras, por lo que los intereses y las deudas con los bancos se convertirían en una losa para nuestro personaje.

El proyecto megalítico se tambaleaba, en 2009 los tabloides chilenos ya ponían sus ojos en los balances negativos de su ciudad deportiva  y tiempo después estallaría la bomba que casi le hace perder todo, y es que hasta tres bancos (BCI, Itaú y Santander) presentaron demandas en contra de las sociedades del ídolo del país andino, demandas que incluían tanto a Zamorano como a su polémico cuñado, Wilson Flores. Zamorano se desprendió de varias propiedades en Madrid para paliar un déficit que sólo con los juicios rozaba los tres millones de euros…y subiendo. En total, más de un lustro con una sangría de dinero que amenazaba con cargarse el futuro empresarial y vital de uno de los mejores futbolistas chilenos de todos los tiempos. Su cuñado seguía ostentando el cargo de gerente empresarial de Del Inca Inversiones, algo que, según los conocedores del caso, casi llevó a Zamorano a la ruina. “Bam bam”, que siempre delegó en especialistas y en su gente de confianza la mayoría de las decisiones mantuvo a Flores, hasta casi caer con él.

"Bam bam" Zamorano, embajador de buena voluntad de UNICEF Fuente: adnradio.cl

“Bam bam” Zamorano, embajador de buena voluntad de UNICEF Fuente: adnradio.cl

Wilson Flores, casado con Erika Zamorano, fue uno de los mejores amigos del delantero desde su adolescencia, llegando incluso a vivir juntos durante alguna etapa. El que fuera delantero del Inter de Milán nunca apartó a su cuñado de sus negocios, en los códigos que manejaba habría sido cómo perder un brazo, él, su hermana Erika y su cuñado Wilson formaban parte de una misma cosa, de un mismo todo. Zamorano cayó en uno de los mayores errores que un empresario puede cometer, que no es otro que dejar que las relaciones de familia se mezclen con los negocios. El sufrimiento de Iván llegó a preocupar a su entorno más cercano, incluyendo  a su propia esposa, la modelo argentina María Alberó : ”temí por un momento que le pasara algo porque se veía fuerte, que cayera a la clínica, él nos decía: ‘saldremos adelante”, comentaba a principios de este año.

Tras años de penurias económicas, Zamorano decidió reestructurar su empresa. Según algunas fuentes Wilson Flores acabó siendo cesado y relevado totalmente de sus funciones, mientras que según otras informaciones Flores todavía sigue trabajando para Del Inca Inversiones, si bien no como gerente principal. Por aquel entonces, a Zamorano ya le habían embargado un coche y una cuenta corriente, además de correr con los gastos que tenía su ciudad deportiva, un centro que avaló personalmente, algo no muy común en un mundo como ése.

Hace escasos meses conocíamos que un juzgado civil de Santiago de Chile, fruto de un acuerdo entre las partes, ponía fin al embargo de la cuenta y del automóvil fruto de una demanda del Banco de Crédito e Inversiones (BCI) por una deuda de 2,4 millones de euros, sin duda todo un soplo de aire para las cuentas de Zamorano.

Marcelo Salas-Iván Zamorano, historia viva de la selección de Chile Fuente: foxsportla.com

Marcelo Salas-Iván Zamorano, historia viva de la selección de Chile Fuente: foxsportla.com

Actualmente, siguiendo las últimas informaciones aparecidas en portales chilenos, parece que “Bam bam” se ha recuperado de esta situación y sus negocios han retomado la senda del éxito, ya que de hecho sus inversiones en la ciudad deportiva no han cesado, sino más bien al contrario. Ahora mismo se estima que sus negocios tienen unos beneficios de más de dos millones de euros anuales, por lo que de seguir con este camino el eterno goleador podrá respirar tranquilo. Zamorano, que ya en su etapa como futbolista se caracterizó por ser un luchador inconmensurable, sigue exhibiendo su carácter en el mundo de los negocios, creyendo en él mismo y llevando a cabo el que es el proyecto más duro de su vida hasta la fecha. Ahora mismo el equipo de dirección de Del Inca Inversiones busca socios interesados en participar en su ciudad deportiva, todo para rentabilizar un sueño.

La ciudad deportiva Iván Zamorano puede convertirse en uno de los centros deportivos más prestigiosos de todo Chile, algo gracias al ímpetu (y al bolsillo) del propio Zamorano. Fue (es) un proyecto arriesgado, hasta el punto de haber podido arruinar la economía de uno de los grandes jugadores de los 90, un tipo entrañable con el que buena parte de la hinchada de los equipos que defendió se ha identificado siempre. Eso sí, “Bam bam” sigue teniendo una deuda con los bancos que debe pagar, algo que no le asusta: “Ante una adversidad, tengo que encontrar una oportunidad para reinventarme y para salir mucho más fortalecido. Es lo que estoy haciendo”. Palabra de 9.