Ludogorets Razgrad: la nueva realidad del fútbol búlgaro

Ludogorets Arena Razgrad
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Graduado en Magisterio Infantil y estudiando un Máster de Periodismo. Fútbol como manera de vida. Un balón, dos porterías y 22 futbolistas es suficiente para ser feliz

El fútbol búlgaro lleva en clara depresión desde hace muchos años. Aunque sus conjuntos nunca hayan sido superpotencias en Europa, su ranking UEFA actual se encuentra por los suelos. Con la generación del 94 con los Stoichkov y compañía todavía en la memoria, el panorama actual pinta desolador. Aunque hay un equipo que intenta evitarlo: el Ludogorets Razgrad.

CSKA y Levski: los gigantes caídos de Sofía

Desde la salida del comunismo tanto CSKA como Levski Sofia no han hecho más que bajar su nivel. Hace prácticamente una década que ninguno de los dos equipos de Sofía se lleva la liga. Un contexto completamente diferente al vivido en etapas anteriores.

La mala gestión de sus inversores privados y la falta de amparo económico del gobierno han dejado atados de pies y manos a ambos equipos. El cambio de presidencia en el Levski en 2016 y la refundación del CSKA Sofia en 2015 han sido los últimos movimientos a la desesperada de los dos gigantes de Bulgaria por intentar volver a lo que fueron en un tiempo pasado.

Ludogorets Razgrad: la esperanza del fútbol búlgaro

Al noroeste del país se encuentra Razgrad, una población de poco más de 30.000 habitantes donde reside el campeón búlgaro. Desde su ascenso en 2011, el Ludogorets ha ganado todas las ligas disputadas. Tiene el honor junto al Levadia Tallin estonio en ser el único club en ganar un triplete tras haber ascendido a la primera categoría de su país.

Siendo un equipo amateur hace menos de una década, ha sido remodelado por completo para pasar a ser el gigante del fútbol búlgaro sin discusión. El culpable de este lavado de cara radical tiene nombre y apellidos, Kiril Domuschiev. Este importante empresario búlgaro se ha encargado de colocar en la cima al Ludogorets en menos de nueve años de gestión.

En una de las zonas más desfavorecidas de Bulgaria, ha conformado un equipo competitivo en Europa y sin rival a nivel local. Con una plantilla conformada en su mayoría por jugadores extranjeros, brillan los futbolistas brasileños. En un ejemplo similar al del Shakhtar Donetsk los cariocas ponen el toque diferencial en el Ludogorets.

El poder de expansión de los búlgaros no para y en pocos meses enfrentarán una importante remodelación en el estadio. El Ludogorets Arena pasará de tener 9.000 asientos para ampliarse hasta las 12.500. Otra obra a cargo de Domuschiev que muestra la diferencia actual que existe entre los de Razgrad y el resto.

Marcelinho, Dyakov y Moti, jugadores emblema del Ludogorets Razgrad

Estos tres jugadores representan la evolución y la diversidad de nacionalidades con la que cuenta el equipo de Razgrad. Desde 2011 a excepción de Moti (un año después), han vivido de primera mano la evolución del Ludogorets.

Marcelinho Ludogorets Razgrad

Marcelinho es uno de los jugadores emblema del Ludogorets Razgrad

La participación de los jugadores brasileños en este equipo es fundamental. Marcelinho es el jugador con mayor número de partidos en el Ludogorets (267). Hasta nueve jugadores cariocas componen la plantilla, varios de ellos nacionalizados búlgaros.

El poder adquisitivo de Domuschiev ha hecho también que varios jugadores rumanos de prestigio militen en el Ludogorets. El caso de Keseru y Grigore esta temporada son los más relevantes. El delantero en su momento del Steaua es una de los figuras del equipo con 74 tantos hasta el momento.

Por último la presencia de jugadores búlgaros queda en un apartado testimonial. Tan solo hombres como Dyakov, capitán del equipo, tienen una presencia importante en la plantilla. Con una formación en cantera importante en Bulgaria, intentarán paliar este déficit en los próximos años.

Jugar cada año la Champions mantiene las arcas saneadas

Con unos ingresos ínfimos del campeonato local, la Champions es la mayor fuente de sustento para el Ludogorets. Disputar la fase de grupos permite a los búlgaros poder cubrir todos los contratos de sus futbolistas. Hasta en dos ocasiones han llegado a la fase de grupos.

Con el coeficiente de los equipos búlgaros por los suelos, tendrán que remar más aún este año para poder escuchar el himno de la Champions en septiembre. Partiendo desde primera ronda tendrán que pasar hasta cuatro eliminatorias. Una quimera donde está en buena medida el futuro económico del Ludogorets cada temporada.

Con un fútbol a años luz de la élite europea, Bulgaria tiene en el Ludogorets a su rey Midas. Un conjunto adaptado al nuevo fútbol donde cada vez es más difícil ver a jugadores originarios del país. Una nueva realidad y un nuevo club donde están las pequeñas esperanzas del fútbol búlgaro.