Marcos, contigo empezó todo

The following two tabs change content below.

Vicente Breso

Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas. Amo el fútbol y estoy enamorado del baloncesto. Escribir sobre ellos es la leche.

Marcos Senna, contigo empezó todo

El adiós de Raúl eclipsó la despedida de otro grande del fútbol español, alguien a quien la historia posiblemente le deje de lado por mucho que no se lo merezca. Ése es Marcos Senna, quienes le conocen hablan de él como una persona encantadora, humilde hasta decir basta, buen compañero, tranquilo y luchador a partes iguales. Todo un señor.

LEER MÁS. Raúl, el verdadero mito a seguir.

Llegó tarde a España, un país del que desconocía casi todo y al que se adaptó a las mil maravillas, tanto que logró hacer lo que parecía imposible: destacar en un equipo humilde, llevarlo a jugar Champions League, conseguir la nacionalidad española y participar de una selección ganadora. Un jugador trabajador, solidario con el compañero,  con un sentido de la colocación parecido al de Mauro Silva y un golpeo de balón calcado al de Marcos Assunção, pero sobre todo con un carácter difícil de encontrar en un futbolista, ajeno al vocerío de los grandes medios, natural, sin gustos estéticos extraños y poco dado a las declaraciones ácidas.

Cuenta la leyenda que José Manuel Llaneza no lo quería a él, de hecho no figuraba en su agenda, sin embargo el bueno de Senna impresionó tanto al “fichador” del Submarino Amarillo que aquel mismo día intentó cerrar su pase. El elegido era Wenderson De Paula Sabino, más conocido en el fútbol brasileño como Somalia, un delantero ágil y potente del São Caetano, un equipo pequeño que fue sub-campeón del Brasileirão a principios de la pasada década, sin embargo Somalia acabó firmando por el Al-Hilal de Arabia Saudí, mientras que Senna tomó un vuelo en dirección a Villarreal, donde encontró su paraíso particular.

Marcos Senna jugó 11 temporadas en el Villarreal, llegando a ser capitán. Fuente: telegraph.co.uk

Marcos Senna jugó 11 temporadas en el Villarreal, llegando a ser capitán. Fuente: telegraph.co.uk

La personalidad de Marcos en seguida cuajó con la modestia del pueblo castellonense, allí el brasileño encontró un lugar perfecto para vivir en paz, muy en su estilo. La idea de Senna nunca fue la de quedarse para siempre en Castellón como él mismo ha reconocido, pero año a año su figura iba haciéndose más y más importante en un equipo al que ya no le valía simplemente con salvarse de la quema. Senna permanecería en el Villarreal once años, convirtiéndose seguramente en el jugador más importante del club castellonense en toda su historia, compartiendo cartel con otros jugadores de renombre como Román Riquelme o Diego Forlán, y llegando a llamar la atención del entonces seleccionador español, Luis Aragonés.

Con la nacionalidad española bajo el bolsillo a partir de 2005, su nombre no entraba en principio en las quinielas para formar parte del combinado de Aragonés, que siempre había mostrado su predilección por David Albelda, pivote del Valencia C.F. El destierro expreso de Koeman al valenciano y el cambio de estilo de “La Roja” hacen que Senna pase a engrosar la lista de habituales del seleccionador español, así hasta consolidarse como titular de aquella Eurocopa de 2008, donde fue el mejor. Sí,  el mejor.

Para todos aquellos que vivimos ojipláticos el rendimiento de aquella selección nunca olvidaremos que sin los pulmones de Marcos Senna aquel triunfo hubiese sido una utopía. Su trabajo en el centro del campo liberó a hombres como Xavi Hernández o David Silva, llegando incluso a bancar a un jugador como Xabi Alonso, sus tentáculos en el centro del campo arrasaban con todo, su brillantez en el robo y pase sencillo le convirtieron en uno de los héroes de la exitosa selección del Sabio de Hortaleza, la original y la que la mayoría de aficionados definen como la mejor del ciclo ganador de España.

A partir de ahí llegó su cuesta abajo, con una lesión de rodilla (otra más) que le apartaría de su mejor nivel, si bien siguió sumando temporadas y éxitos con el Villarreal, un equipo al que permaneció fiel a pesar del descenso de los amarillos. Un tipo honrado, trabajador, con apego a las desdichas (sufrió cuatro lesiones graves de rodilla a lo largo de su carrera) no debería tener un final tan discreto. Consciente del segundo plano que le confiere compartir el fin de su etapa profesional con un mito del madridismo como Raúl González, el bueno de Senna no se toma como un desaire el gran interés de la prensa española por el que fuera 7 de España en relación al suyo, más bien al contrario, como si el no vivir debajo de todos esos focos supusiese un alivio para él.  Los triunfos posteriores de España en el Mundial de Sudáfrica y la Euro de Polonia y Ucrania han empequeñecido un tanto su figura, la eclosión de Sergio Busquets y los galones de Xabi Alonso quizás han hecho que el nombre de Marcos Senna haya quedado sólo en la memoria de unos pocos, un error imperdonable y del que no quiero ser partícipe ni por un segundo. Pero la discreción del hispano-brasileño no debería ir unida al ninguneo, por lo que hoy era obligado brindarle un reconocido adiós a uno de los hombres clave de la historia de nuestro fútbol, uno de esos a los que sí podrían cantarle a todo pulmón aquello de  “contigo empezó todo”.