Michael Jordan, “Dios disfrazado de jugador de baloncesto”

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El 17 de febrero de 1963 comenzó a cambiar la historia del deporte, particularmente del baloncesto. Ese día nacía en Brooklyn, New York, Michael Jordan, también conocido como Air, Air Jordan, MJ (compartido con Michael Jackson, lo que da una dimensión de lo mediático de ambos) o His Royal Airness. Sin embargo, a diferencia de otras muchas estrellas que acumulan un sinfín de apodos, este jugador tenía una peculiaridad: en una conversación sobre deportistas de distintas disciplinas, decir Jordan es referirse automáticamente a él y al baloncesto. En una conversación sobre basket en particular basta con pronunciar Michael para que todo el mundo comprenda a quién nos referimos.

Esta familiaridad, que a día de hoy puede parecer corriente (mucha gente se refiere a Rafa, Leo, Cristiano, Roger, Kobe o LeBron, y dirige su audiencia hacia tenis, fútbol o baloncesto de una manera sencilla y muy efectiva), comenzó con la leyenda que vamos a tratar en este perfil: ni más ni menos que el reconocido como mejor jugador de la historia del baloncesto.

Michael Jordan ganó en 1982 el campeonato con la Universidad de Carolina del Norte.

Michael Jordan ganó en 1982 el campeonato con la Universidad de Carolina del Norte.

Michael Jordan no tuvo unos inicios fáciles en el mundo del baloncesto. Debido a su físico prodigioso y su complexión atlética, el joven Michael comenzó a practicar varios deportes en su etapa de instituto, tales como el béisbol (del que su padre era un entusiasta), el fútbol americano o el baloncesto. Sin embargo, el entrenador del equipo de baloncesto del Instituto Emsley A. Laney, Clifton ‘Pop’ Herring, decidió que apenas rozaba 1,80 de estatura estaba poco desarrollado para el baloncesto, por lo que no tendría sitio en el equipo sénior, y lo envió con los reservas. Esta decisión, una de las más sonrojantes de la historia del deporte, no hizo más que afianzar el carácter competitivo de Jordan (que fue, para muchos, la mejor de sus características), quien se dedicó en cuerpo y alma a entrenar todo el verano para poder competir en el equipo titular. La mejora de sus prestaciones, y un estirón de casi 10 centímetros de altura, lo llevaron a conseguir su objetivo, consiguiendo promediar 29’2 puntos, 11’6 rebotes y 10’1 asistencias durante su año sénior (pre-graduación), lo que establecía un triple-doble de promedio. Estos números le conseguirían una plaza en el partido All-American, donde los mejores jugadores de instituto de los Estados Unidos se enfrentan entre sí para llamar la atención de los ojeadores de las universidades.

La etapa universitaria transcurrió en Carolina del Norte, donde comenzó ligeramente eclipsado por dos nombres famosos en el baloncesto NBA que tenían más recorrido que el Jordan novato en la liga universitaria: James Worthy, integrante del show-time de Los Angeles Lakers de Magic Johnson y Sam Bowie, tristemente condenado a ser más recordado por ser elegido como número 2 del draft de 1984 (por Portland Trail Blazers, que dejaron pasar a un Jordan quien sería elegido con el número 3 por los Chicago Bulls, que parecían malditos tras haber perdido a Magic en el draft del 79, en un sorteo a cara o cruz) que por sus promedios a lo largo de su carrera (10,9 puntos y 7,5 rebotes por partido), que podrían haber sido consideradas dignas de un buen secundario en cualquier franquicia NBA.

Fue en Carolina del Norte, y durante su año de freshman (novato) donde Michael Jordan consiguió su primer hito histórico, con unos registros de 16 puntos y 9 rebotes en la final de la NCAA Championship, donde su equipo, los Tar Heels, consiguieron derrotar a los Georgetown Hoyas de otro freshmen, Patrick Ewing, que tendría que ver como Jordan le pasaría por encima, además de en ese campeonato, en la carrera hacia dos títulos de campeón de la NBA (90-91 y 91-92, que los Bulls acabarían ganando a Los Angeles Lakers de Magic Johnson y a los Portland Trail Blazers de Clyde ‘The Glide’ Drexler, respectivamente). Jordan anotó la canasta ganadora, a 16 segundos del final, para dejar el marcador 62-63 y alzarse con el título de campeón de la NCAA y el premio ACC Freshman of the Year al mejor debutante del año.

Michael Jordan penetra a canasta ante la oposición de Patrick Ewing.

Michael Jordan penetra a canasta ante la oposición de Patrick Ewing.

Sería en 1984 cuando se produjo el que, para muchos, es uno de los mejores drafts de la historia de la NBA, al introducir a jugadores como Olajuwon (1), Jordan (3), Barkley (5) o Stockton (16), todos situados entre los mejores jugadores de la historia en su posición, y todos elegidos entre los 50 mejores jugadores de la historia en la votación hecha en el All Star Game de Cleveland en 1997. La irrupción de Jordan en la NBA es una de las mejores jamás registradas en la historia, al promediar 28’2 puntos, 6’51 rebotes y 5,87 asistencias por partido. Su estilo ofensivo y espectacular, repleto de tiros en suspensión, mates imposibles y saltos interminables encandilaron al público desde el primer momento, logrando hacer aparición en el quinteto titular del All Star de Indianápolis en 1985. Lógicamente, Jordan ganaría el premio al Rookie del año, logrando otro registro histórico al anotar 49 puntos ante los Pistons de Isiah Thomas, batiendo el récord de anotación de un rookie para los Chicago Bulls.

Una lesión en el pie le hace perderse la mayor parte de su segunda temporada en la NBA, pero consigue llegar a tiempo para disputar los playoffs contra los Boston Celtics de Larry Bird. La eliminatoria se resuelve 3-0 para los verdes, pero pasará a la historia por la actuación de Jordan en el segundo partido, donde anota 63 puntos (el registro más alto de anotación individual en playoffs en la historia de la NBA). Es en ese partido donde Bird, conocido por su arrogancia y el menosprecio de las capacidades de los rivales para batirle, pronunció la frase que titula este artículo: “Hoy he visto a Dios disfrazado de jugador de baloncesto”.

La tercera temporada Jordan consigue unos registros de 37,1 puntos por partido, lo que solo es superado por Wilt Chamberlain, constituyendo el cuarto mejor registro anotador en la historia de la NBA, y convirtiéndose en el segundo jugador que sobrepasa la barrera de los 3000 puntos en una temporada, registro al que nadie se ha vuelto a acercar desde entonces.

La carrera de Air está claramente marcada por tres períodos de tres años: 1987-1990, 1990-1993 (primer three-peat, tres títulos conseguidos de manera consecutiva) y 1995-1998 (segundo three-peat). El primer trienio se refiere al duro enfrentamiento entre unos Bulls que empezaban a crecer como equipo con Jordan como figura consolidada y los Detroit Pistons, cuya plantilla formaba los Bad Boys que comandaba Isiah Thomas, que frenarían a los Bulls tres veces consecutivas en su camino a las finales de la NBA, ganando dos de ellas (1988-1989 y 1989-1990). Sin embargo, no todo fueron malas noticias para Jordan en esta etapa, pues en la temporada 1987-1988 conseguiría el MVP de la temporada regular (el primero de cinco) y el premio al Mejor Defensor del Año en la NBA (premio conseguido normalmente por jugadores interiores), así como la victoria en dos concursos de mates de manera consecutiva, 1987 y 1988, siendo éste último considerado como uno de los mejores concursos de mates de la historia, quizás solo superado por el del año 2000.

En 1990-91, los Bulls lograrían su primer anillo gracias a un Michael Jordan que ganaría su segundo MVP de la temporada regular y un Scottie Pippen en clara ascensión, venciendo en las Finales de Conferencia a los Pistons de Isiah Thomas por 4-0, provocando un desencuentro entre ambos que podría ser la causa de la ausencia de Thomas en el Dream Team de Barcelona ’92. En las Finales esperaban, a continuación, Los Angeles Lakers de un Magic Johnson ya en el final de su carrera, a los que vencieron por 4-1. Jordan lograría su primer MVP de las finales de un total de seis.

El segundo anillo del three-peat enfrentaría a los Bulls de Michael Jordan y los Trail Blazers de Clyde Drexler, compañero de promoción en el Draft’84. Estas finales se observaban como una posibilidad para recrear las famosas rivalidades en la NBA (como Russell-Chamberlain, Bird-Magic), pero los Bulls estaban en pleno apogeo y conseguirían llevarse el campeonato por 4-2.

El tercer campeonato enfrentaría a los Bulls frente a los Phoenix Suns de Charles Barkley, amigo personal que consiguió arrebatarle el MVP de la temporada por primera vez en dos años. Tras ganar este anillo, de nuevo por 4-2, Jordan conseguiría su tercer MVP de las Finales de manera consecutiva, hecho nunca ocurrido antes en la historia y que solo lograría igualar Shaquille O’Neal entre las temporadas 1999-2000 y 2001-2002.

El 6 de octubre de 1993, Michael Jordan se retira por primera vez del baloncesto, aduciendo que ya no se siente motivado y que el asesinato de su padre, ocurrido tres meses antes, le mueve a tomar esta decisión. Esa misma temporada comienza a entrenar con los Chicago White Sox, equipo de béisbol de la ciudad, movido por una supuesta promesa hecha a su padre. Su periplo por el mundo del béisbol no duró ni un año, y a mediados de la temporada 94-95 de la NBA, el día 18 de marzo de 1995, emite un comunicado de prensa con sólo una frase: “I’m back”. La temporada transcurre con Jordan portando el dorsal 45, pues su mítico 23 había sido retirado en honor a él mismo. Pese a regresar de manera espectacular, anotando 55 puntos en el Madison Square Garden de New York ante los Knicks, los Bulls son eliminados en playoff por los Orlando Magic de Penny Hardaway, Horace Grant (ex-compañero en el primer three-peat) y un jovencísimo Shaquille O’Neal.

En la temporada 1995-1996, con Jordan motivado por la eliminación a manos de los Magic, Pippen como estrella consolidada en la liga y la incorporación de Dennis Rodman (antiguo Bad Boy en los Pistons) para asegurar el rebote, los Bulls volarían hasta el mejor récord de victorias de la historia de la NBA, 72-10 (superado luego por el 73-9 de Golden State Warriors). Las Finales del 96 enfrentarían a los Bulls con los Seattle Supersonics de Gary Payton y Shawn Kemp, una de las duplas más espectaculares de la historia, y significarían el cuarto anillo de la historia de la franquicia y de Jordan, junto con su cuarto MVP de las Finales, con lo que superaría a Magic Johnson.

Las dos finales siguientes establecerían una de las mayores pugnas de la historia, enfrentando a los Bulls contra los Utah Jazz de Stockton y Malone, que dejarían momentos épicos como el conocido como “partido de la fiebre” (que parece ser que estaba producida por una fuerte resaca) en el quinto partido de la serie final del 97, que los Bulls ganarían 90-88 con 38 puntos de Michael Jordan, poniendo la eliminatoria 3-2 y recuperando el factor cancha; o el final del sexto partido de las Finales del 98, en Utah, ganado por los Bulls para poner la serie 4-2 y conseguir el sexto anillo y el sexto MVP de las Finales de Jordan.

Michael Jordan en el famoso partido de la fiebre.

Michael Jordan en el famoso partido de la fiebre.

Ese partido, consiguiendo el anillo en cancha contraria en los últimos segundos, sería el último de Michael Jordan con los Bulls. El anuncio del lockout para la temporada 98-99, el adiós de Pippen, Rodman y el Maestro Zen, Phil Jackson, ideólogo de los seis anillos de los Bulls (y del three-peat conseguido por los Lakers tras el lockout) y la falta de motivación provocaron el segundo adiós de Jordan, que causó otra vez una gran conmoción al parecer definitivo, el 13 de enero de 1999.

El 25 de septiembre de 2001, tras más de dos años retirado, Jordan se enrola como jugador en los Washington Wizards, del que era Presidente de Operaciones. Entre sus dos temporadas con los Wizards (60 y 82 partidos) promediaría 21’2 puntos, 5’9 rebotes y 4,4 asistencias, en lo que fue una última demostración de talento. En reconocimiento a su carrera, hubo homenajes en casi todos los pabellones a lo largo de su último año, fue votado para su participación en el All Star Game (Vince Carter le cedió su sitio en el quinteto titular), los Miami Heat retiraron el número 23 (a pesar de no haber jugado nunca con dicha franquicia) y, en su último partido en el United Center (hogar de los Chicago Bulls) el público rompió a aplaudir antes del final del partido, interrumpiendo el partido, y obligando a Michael Jordan a dar un discurso improvisado.

El 16 de abril del 2003 en Philadelphia, frente a los 76ers, ante lo que iba a ser su último partido profesional, la afición local comenzó a corear “we want Michael” en los últimos minutos de partido, obligándolo a salir a pista. A falta de 1:44 para el final, Jordan anotó sus dos últimos puntos (2 tiros libres) y se sentó, provocando una ovación de más de 3 minutos.

La influencia de Michael Jordan ayudó a popularizar la NBA a nivel global (Magic y Bird se habían encargado de reflotar su popularidad en Estados Unidos), y su forma de gestionar su imagen creó un precedente para el resto de deportistas, que empezaron a aparecer en anuncios, a cobrar derechos por aparecer en videojuegos (el caché del 23 de los Bulls era tan alto que no aparecía en prácticamente ningún videojuego de baloncesto de los ’90) y a desarrollar líneas de productos personalizados, campo en el que Michael Jordan fue pionero mediante su colaboración con la empresa de calzado deportivo Nike.