Para encauzar un Sevilla borroso, Montella

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Esteban Ocaña Navarrete

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Pocos días pasaron en este 2018 y un Sevilla que a principios de año se tambaleaba, no termina de asentarse. Ni siquiera con la llegada de su nuevo entrenador. Y es que es bien sabido que Eduardo Berizzo se fue sin pena ni gloria del banquillo sevillista y José Castro se decidió por ir a buscar al destituido Montella, el ex entrenador del Milán que se gastó 200 millones el pasado verano en once fichajes. Pues bien, el equipo sigue sin encontrarse.  Desconocido para muchos cuando se anunció su llegada, pues poco hizo en su carrera de jugador y en la de entrenador apenas está empezando; hoy cuento quién es y a qué juegan los equipos de Vincenzo Montella.

Vincenzo Montella en su presentación como entrenador del Sevilla.

Vincenzo Montella en su presentación como entrenador del Sevilla. Estadio Deportivo

Goleadas humillantes del Real Madrid, Valencia y Spartak y una remontada al Liverpool en Champions resumen la irregularidad del Sevilla de Berizzo, que sin embargó dejó al equipo clasificado en quinta posición en Liga, vivo en Copa y en octavos de Champions. Tanto el entrenador como los directivos del club sabían que el argentino no podía ofrecerse al cien por ciento para mejorar la situación de un equipo que necesitaba cambios. Eso, sumado a la infortunada enfermedad que se supo que sufría terminó por desenlazar la relación del Toto Berizzo con el club andaluz.

Fue entonces que en Sevilla salieron a por un técnico que le cambie la cara al equipo y sin más, se fichó al italiano Vincenzo Montella que, por coincidencia, había sido destituido del AC Milan treinta días antes por malos resultados. Llegó un casi desconocido al Sánchez Pizjuán. Sin hablar español y arrimándose a Enzo Maresca, su asistente técnico y quien fuera jugador del Sevilla entre 2005 y 2009, comenzó su travesía en tierras andaluces. La realidad es que no le ha ido nada bien a su equipo: ganó sufriendo la llave de Copa frente al Cádiz, cayó goleado en el Sánchez Pizjuán en el derbi de la ciudad y volvió a perder en Mendizorroza la última fecha. De cualquier manera, aún es muy temprano para señalar al entrenador porque aún no ha tenido el tiempo suficiente para dejar claro qué es lo quiere de sus futbolistas en el campo. Es por eso que nos remitimos a sus anteriores equipos para saber cómo ve el fútbol el italiano y cuál es su filosofía de juego.

El Sevilla encadena cinco derrotas consecutivas en Liga, dos con Vincenzo Montella.

El Sevilla encadena cinco derrotas consecutivas en Liga, dos con Vincenzo Montella. Getty Images

Si miramos hacia atrás en la carrera de Montella, nos encontramos a dos equipos de Serie A que no sobresalieron precisamente. Por un lado, está la Fiorentina (2012-2015) que en cada temporada con Montella en el banquillo, terminó clasificándose en cuarta posición en liga. Un equipo que rotaba esquemas y pasaba del 3-5-2 al 4-3-3 dependiendo del rival pero que, en cualquier caso, estuvo siempre construido alrededor de Borja Valero, el volante mixto español que ahora está a las órdenes de Spalletti en las filas del Inter de Milan. Defensores portentosos como eran Savic y Roncaglia más laterales de ida y vuelta estructuraban una línea de atrás más que suficiente. Un centro del campo dinámico que buscaba siempre liberar a Borja Valero, que jugó junto a Aquilani o Matías Fernández: centrocampistas de buen pie. Para dejar arriba a una delantera que no se caracterizaba por plantar un nueve de área en campo contrario, sino que apostaba a un juego por afuera con jugadores como Juan Cuadrado, Jovetic o Joaquín.

Con este equipo consiguió clasificarse a Europa League en tres temporadas consecutivas e incluso disputó una final de la copa italiana que perdió ante el Napoli de Higuaín. Pues bien, durante el tiempo que estuvo en el banquillo de Florencia, aún sin haber conseguido títulos, trabajó la base de un equipo que terminó consolidándose y que vio nacer futuros talentos como el mismo Cuadrado, Salah, Savic, Matías Vecino o Neto, el actual arquero del Valencia.

Su segunda aventura de primer nivel la tuvo en el AC Milan, un equipo que necesitaba reencontrarse con los títulos que le caracterizaron por tantos años. Así llegó en verano del 2016 para intentar devolverle la ilusión al Rossoneri pero no le fue para nada bien. En lo futbolístico, este equipo siempre quedó debiendo. Aquel centro del campo tan bien trabajado y característico de él no aparecía por ningún lado, ni siquiera después de que fichó a Matías Fernández y le encargó la elaboración de juego. La irregularidad de Keisuke Honda, Suso, o Bonaventura junto con la lesión de Montolivo tenía que ser rescatada partido a partido por los chispazos de Niang, Carlos Bacca y Deulofeu. Era un equipo partido, que toda la temporada pareció estar en busca del esquema táctico de media cancha para adelante. La línea defensiva parecía por demás deleble y uno de los puntos más altos del equipo, si no el más alto, fue su portero, Gianluigi Donnarumma. Consecuentemente con lo mostrado en cancha a lo largo de la temporada, el equipo de Montella se clasificó sexto, con solo un punto sobre el Inter, a pre-Europa League.

Los días de Vincenzo Montella en el AC MIlan.

Los días de Vincenzo Montella en el AC MIlan. Agencias

A pesar de la floja temporada que hizo, la dirigencia del club no solo confió en el estratega italiano para el cuso 2017-2018, sino que también le facilitó la mayoría de fichajes que pidió. Once fueron en total, reflejados en más de 200 kilos gastados en el verano. Se produjo una revolución total en el banquillo de San Siro y Montella fue el encargado de hacer funcionar a todas las partes como un todo. Cosa que no era para nada fácil y que, evidentemente, no logró. Dejó el equipo tras un fracaso rotundo: consiguió 20 de 42 puntos posibles y estancado en mitad de tabla.

Es más que evidente que su currículo no es suficiente para el cargo que ocupa a día de hoy, pero es lo que hay. La directiva ha confiado en Vicenzo Montella para encauzar un Sevilla que hoy sigue dando pasos de equilibrista partido a partido y a su afición es normal que le mosquee la situación. Sin irnos más lejos, esta semana un grupo de los Biris ya reaccionaron al colarse en el entrenamiento del equipo para increpar a los jugadores. Por el momento y por obvias razones, el señalado no es Montella. Pero si el equipo no espabila cuanto antes, el señalado será el entrenador italiano. En Copa tienen la oportunidad perfecta, ante un gran rival y en un estadio difícil, para reivindicarse y empezar a cosechar mejores resultados.