Nacho Fernández, el suplente ejemplar

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En todos los deportes de equipo siempre ha existido la diferencia entre dos clases de jugadores: titulares y suplentes. Los orgullosos titulares y los secundarios suplentes. Es cierto que dependiendo del deporte que se trate, los suplentes tienen un rol diferente. Por ejemplo, en el baloncesto, con la opción de saltar a la pista cuantas veces se desee, un suplente habitual siempre va a tener la posibilidad de participar regularmente.

Pero el caso del fútbol es más complicado para aquellos que son suplentes habituales, ya que con la limitación de sustituciones es normal que en cada partido se queden jugadores sin jugar, sea cual sea la categoría. O bien, si tienen la oportunidad de participar, que el número de minutos sea bastante inferior a los que han tenido que aguantar en la oscuridad del banquillo. Esto suele producir frustración en estos jugadores acostumbrados a participar poco, pero es algo que forma parte de este deporte y la mayoría lleva con resignación.

Es cierto que siempre ha habido casos de jugadores reservas habituales que han alzado la voz y han mostrado su descontento por la situación que están viviendo, pero no hay un lugar que esto se haga más patente que en el Real Madrid. Parece que en el equipo madridista ser suplente sea el mayor de los deshonores (todos se creen lo suficientemente buenos para jugar siempre de titular) y es habitual durante estos últimos años que cualquier jugador al que le ha tocado ser asiduo del banquillo durante un periodo continuado de tiempo aparezca denunciando su situación de una u otra manera. Es comprensible que un reserva habitual quiera participar del juego y revertir su situación, pero nunca debería de anteponer sus intereses a los del grupo.

Nacho en un partido con el Real Madrid. Defensacentral.com

Nacho en un partido con el Real Madrid. Defensacentral.com

Si bien, entre ellos hay una excepción. Me refiero a Nacho Fernández. El canterano es un auténtico ejemplo de lo que es entender lo que es un EQUIPO, donde lo principal es lo colectivo y lo individual es secundario, donde cada miembro tiene su ROL y donde es fundamental que cada uno lo conozca y lo asuma. Un equipo no lo forman solo 11 jugadores.

Nacho no ha levantado la voz en ningún momento en los años que lleva en la primera plantilla. Y ha tenido más de una ocasión para hacerlo, mismamente las veces en que el elegido para saltar al campo en su lugar ha sido un Arbeloa en el ocaso. Nacho, de forma modélica, sigue trabajando en cada entrenamiento y esperando su oportunidad, sabiendo que es un privilegiado, tanto por su profesión como por formar parte de uno de los equipos más importantes del mundo. Hay que valorar que no haya caído nunca en los vicios de algunos de los compañeros con los que le ha tocado compartir suplencia.

Yo me pregunto, si se queja un suplente del Madrid, ¿entonces qué tendría que hacer, con todos los respetos, un suplente habitual del Levante? ¿O del Leganés? ¿O del Alcoyano? ¿O de cualquier equipo de tercera división? El fin de semana pasado vimos a Valerón en el banquillo durante todo el partido en el Bernabéu y no dijo ni pio, con todo lo que ha sido este jugador. Y como él multitud de ejemplos de lo que es saber llevar esta situación por un bien común.

Valerón durante la temporada 2014-2015. 100x100fan.com

Valerón durante la temporada 2014-2015. 100x100fan.com

El Real Madrid, como cualquier equipo, necesita jugadores que complementen a su equipo habitual y que rindan al nivel exigido cuando sean requeridos. Sin lloros ni incendios. Y uno de esos jugadores es sin duda Nacho Fernández. Estos últimos años ha tenido ofertas para salir, en cambio él ha decidido seguir cumpliendo su rol en el equipo de su vida, demostrando que es un suplente ejemplar, con todas las letras.

Nacho no será el jugador más técnico, ni el más físico, ni el más alto ni el más mediático, pero, aparte de su paciencia, tiene unas cualidades en las que es difícil superarle cada vez que salta al campo: ESFUERZO, COMPROMISO y CONCENTRACIÓN. Cada vez que tiene la oportunidad cumple, habitualmente con nota, sin desentonar lo más mínimo y apenas habiendo cometido errores desde que subió al primer equipo. Algunos de sus compañeros deberían tomar nota de él. Nacho Fernández, de profesión profesional.