No diga gol, diga Rubén Castro

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No diga gol, diga Mel. Muchos recordarán, o si no lo vivieron, les sonará esta frase, que fue empleada para referirse al jugador Pepe Mel durante sus cuatro años (1989/90 a 1992/93) de estancia en el Betis; un delantero que no destacaba por su técnica ni su habilidad, pero sí por su gran olfato goleador, que le permitió ser pichichi de la segunda división durante su primera temporada e incluso marcar 14 goles durante su único año en primera que no sirvieron para evitar una mala temporada de los béticos y, en consecuencia, el descenso de categoría; pero que con sus goles logró ganarse a la afición.

No diga gol, diga Mel

Pepe Mel celebra un gol. videosdelbetis.com

Curiosamente, años después Mel volvería como entrenador al Real Betis, que atravesaba en segunda división un período inestable y difícil y que aún hoy sigue sin solucionarse del todo; pero que, dentro de lo malo, también surgieron cosas buenas. En especial, el fichaje de un jugador, Rubén Castro Martín; un jugador que, a pesar de su gran comienzo en la UD Las Palmas (36 goles en 110 partidos) que le sirvió para ser convocado por la Selección Sub-21, fue frenando su progresión tras su fichaje por el Deportivo de La Coruña, y debido a la falta de confianza, sus constantes cesiones en busca de un éxito que no encontró. Sin embargo, durante el verano de 2010 y con 29 años fue traspasado al Real Betis, un fichaje que no generó demasiada ilusión pero que, con su rendimiento durante la primera temporada y sus 27 goles, consecuencia también de la gran dupla que formó con Jorge Molina, sirvieron para ascender a Primera en una gran temporada del conjunto sevillano.

Rubén Castro y Jorge Molina

Dupla Rubén Castro y Jorge Molina. marca.com

Ya el nombre de Rubén Castro empezaba a sonar por la avenida de la Palmera. Y durante las dos siguientes temporadas su rendimiento goleador lo confirmó (16 y 18 goles respectivamente); Rubén Castro estaba entrando en la historia del Betis, en la que entró definitivamente un 6 de diciembre de 2014, durante un encuentro de Copa del Rey frente a la UD Almería, en la que Rubén se convirtió en el máximo goleador de la historia del club con 95 goles, cifra que en la actualidad ha ascendido hasta 132. A pesar de ello, esto sumió al equipo en una “rubendependencia” que sigue hoy en día, ya que en la presente campaña de Liga el jugador canario ha marcado 17 de los 31 goles del equipo bético. Vamos a analizar esta dependencia goleadora del conjunto verdiblanco sobre él.

Para empezar, en la temporada 2013/14, tras una desastrosa planificación deportiva, empezó un nuevo debacle bético que fue agravado tras una lesión de su delantero estrella, Rubén Castro, que lo mantuvo apartado gran parte de la primera mitad de temporada, y que tras 15 partidos y la friolera de 10 puntos le costó el puesto a Pepe Mel como entrenador del equipo. Cabe destacar que tras la recuperación de Castro, unido a los fichajes de Adán y N’Diaye, el equipo mostró una mejor cara; pero ya era tarde, ya estaban escritas las crónicas de una muerte anunciada para el conjunto del, entonces entrenador, Gabriel Calderón. Empezaba a surgir el temor a la “rubendependencia”.

Los jugadores béticos lamentan el descenso

Los jugadores béticos lamentan el descenso. as.com

Tras el ascenso, en una temporada en Segunda en la que esta dependencia no fue tan visible gracias, una vez más, a la letalidad de Jorge Molina en la división de Plata, nos situamos en ésta, que como ya remarqué antes (31 goles del equipo en 35 jornadas, 17 de ellos de Castro) el delantero canario ha logrado más de la mitad de goles del equipo, que además comparte con el Málaga el puesto de colista en cuanto a goles marcados; también se ve esta dependencia en que el único partido en el que el Betis ha conseguido una victoria sin marcar Castro fue el pasado Betis-Las Palmas en el que el conjunto local consiguió la victoria por 1 gol de Van Wolfswinkel; en las demás victorias ligueras béticas marcó Rubén Castro.

No diga gol, diga Rubén Castro se empieza a oír por el Benito Villamarín pero la nueva dirección deportiva tendrá el trabajo de encontrar un goleador para evitar esta excesiva dependencia, ya que el estado del delantero actualmente puede significar el límite entre permanencia y descenso.

Rubén Castro y Aduriz

Rubén Castro y Aduriz. estadiodeportivo.com

Lo que está claro es que el fútbol español y, en especial, la afición bética va a seguir disfrutando de los goles de un Rubén Castro, que, a pesar de sus 34 años aún tiene cuerda para muchos partidos más, y quién sabe, puede que lo veamos defender los colores de la Roja junto a Aduriz; ambos están haciendo méritos para ello.