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Jose Luis Guerrero

16 años. Loco del fútbol y amante de la escritura. Sumando en este proyecto con muchísima ilusión.

En la víspera del Día de Todos los Santos, la que para los ingleses (y casi para el resto del mundo) es la noche de Halloween, hemos disfrutado de dos encuentros llenos de miedo por todas partes. Por una parte, la cenicienta del grupo, el Qarabag, que se presentó en el Wanda Metropolitano para intentar sacar algún punto desde la inferioridad, como ocurrió en su campo. El Atleti estaba obligado a ganar para seguir peleando por un puesto. El Chelsea llegó a Roma sabiendo que esa noche podría perder ese primer puesto que parecía tener bastante afianzado. Y la Roma sabía que tenía que hacer una gesta para conseguir tres puntos que podrían darle la clasificación, mirando al otro encuentro del grupo para confirmar y no tener que pasar un mal trago en el futuro.

La Roma, en su máximo esplendor, arrolló al Chelsea de Conte, que se fue con un sabor amargo del que debería haber sido uno de los choques más igualados de esta jornada. El gol de El Shaarawy a pase de Dzeko en el primer minuto de juego trastocó los planes de un Chelsea, y el segundo gol del mismo El Shaarawy terminó de matar al conjunto ‘blue‘. Perotti en la segunda parte puso la puntilla con el 3 – 0 definitivo.

El Shaarawy ha brillado hoy haciendo uno de los mejores partidos de su carrera ante el vigente campeón de la Premier League. Fuente: espnfc.com

Por si la victoria de la Roma no fuera bastante, le sumamos el empate del Atleti en casa contra el que se puede decir que es el rival más débil del grupo. El Atleti, que hace dos años llegó a la mismísima final de la máxima competición europea, cae eliminado en la Fase de Grupos.

Desde un principio el Atleti empezó atacando más que el Qarabag, pues son ellos los que necesitaban más los puntos, pero el Qarabag salía con velocidad y con buenas combinaciones mientras el Atleti se echaba a temblar.

En el minuto 15 pudimos ver la primera gran ocasión del encuentro y la última para el Atleti en el primer tiempo, un mano a mano de Gameiro ante Sehic, que se hizo gigante tapando su portería.

En el 40′, el español Míchel hundió al conjunto madrileño con un cabezazo que Oblak no pudo sacar y se coló por la mismísima escuadra.

En estas dos jugadas se puede resumir perfectamente la primera parte del partido, que dejó mucho que desear por parte del Atlético de Madrid y mucha valentía y fútbol por parte del Qarabag.

En la segunda mitad llegó la acción con el efecto claro de la charla de entrenadores, especialmente la de Simeone, que tuvo un efecto notorio nada más reanudarse el partido, aunque seguía sin tener mucho sentido el juego del Atleti.

Los jugadores llegaron a verse realmente superados ante los azeríes. Fuente: as.com

Para sorpresa de todos, Thomas se sacó un zapatazo de la chistera y mandó el balón a la mismísima escuadra desde fuera del área, tras una asistencia magistral de Griezmann de tacón. A esto se le sumó la roja directa a Pedro Henrique, uno de los puñales del Qarabag, que mandó la suela de sus botas a la cara de Godín. Se terminó así de llenar la esperanza de los Atléticos.

A partir de aquí fueron ocasiones tras ocasiones, los jugadores colchoneros apretaban y hacían lo imposible por remontar; por bajo, por alto, haciendo cambios, pero no encontró suerte. El Qarabag solo buscaba el empate milagroso, y se puede decir que ha sido el único que hoy se ha marchado contento del Wanda Metropolitano.

El Atleti necesita reformas, sobre todo en su juego, sin criterio, sin sentido, sin cabeza sobre lo que se hace. De hecho, cuando se vieron apretados, pudimos ver un Atlético de Madrid ambicioso y matador, aunque la suerte no acompañara. Ahora ha quedado fuera de la Champions y creo que aún no se lo creen, pero la verdad es que no ha merecido en ningún momento seguir en la competición. Solo hemos visto luces intermitentes en un juego opaco.