Un domingo ideal de fútbol de 2016

Opinión sobre el fútbol moderno y el caso Valencia

Me siento en mi butaca de siempre, recién pintada, más cómoda, ideal. Hoy, domingo de fútbol, domingazo, es un partido importante, esta temporada no hemos dado ni una, acabamos de cambiar de entrenador pero el equipo sigue de capa caída. Hoy tiene que ser el día de la redención, lo presiento. Esta es mi opinión sobre el fútbol moderno.

Antes de empezar el partido los dos equipos salen juntos, ya desde los túneles vienen hablando de esto y de aquello, en el campo hacen una especie de pasillo y se dan la mano unos a otros. Todo muy correcto, muy ideal.  Me fijo en que el equipo contrario va de un extraño color rosa pastel, lo cual se me hace raro porque siempre los había relacionado con el blanco y el azul, en fin. Los capitanes se dan las manos, el nuestro en concreto se ha engominado el pelo poco antes de salir a calentar y luce una cuidada barba de tres días. El árbitro lleva el balón, el de invierno, amarillo, perfecto para jugar en condiciones adversas…y a pleno sol en el sur de España.

El partido empieza relativamente bien, intentamos llevar la manija tocando aquí y allá, aunque sin mucha profundidad. Nuestro mediocentro intenta hilvanar algunos pases en corto, lo malo es que lo hace siempre hacia atrás, es brasileño aunque el pobre parece alemán, lleva cuarenta partidos y no ha dado ni un taquito, eso sí, corre que se las pela, como buen alemán. Al minuto diez ya hemos perdido el fuelle, los de rosa están empezando a entrar por la banda de nuestro lateral derecho, que no es malo, sube durante todo el partido pero centra como una hiena y no suele llegar a tiempo para defender a su par. Su extremo izquierdo, que es diestro pero juega en la izquierda, nos está empezando a crear problemas, es sin duda el mejor de ellos pero no lleva el 7 ni el 10 sino el 21, y luce unas botas a juego con la camiseta. Rosa. Botas rosa. Por curiosidad me fijo en las de los demás y me sorprende la variedad:, verdes, amarillas, azules, doradas…no hay negras.

Opinión sobre el fútbol moderno. Selección mexicana en el pasado mundial. Fuente: twitter.com

Opinión sobre el fútbol moderno. Selección mexicana en el pasado mundial. Fuente: twitter.com

En el minuto veinte tengo claro que este va a ser un partido sufrido, nuestro central no despeja ni un balón limpio, lo han comprado por diez o quince millones y hoy no vale ni dos, tenemos otro mejor en el banquillo pero resulta que el míster hoy ha rotado ocho jugadores y al chaval le ha tocado descansar. Esto no va bien, el estadio reacciona y empieza a animar a grito pelado, el gallinero canta una canción en la que aparece la palabra “escudo”  y “corazón”, aunque este año nuestra camiseta lleve el escudo en medio del pecho y alguien ha decidido hacerlo de un solo color, que queda muy estético. La zamarra se está vendiendo como churros a 60 pavos cada una, eso sí.

En el minuto veinte llega nuestro primer tiro a puerta, obra de nuestro delantero estrella, que lleva tres goles en veinte partidos pero luce unos tatuajes en el brazo que impresionan. Su arquero muy bien, por cierto, a pesar de que le esté dando el sol en la cara, ya que son las cuatro de la tarde, hora perfecta para la práctica del fútbol y para acortar todas esas comidas familiares de los domingos. Ideal, eso sí, si vives en Japón, que es prime time.

Al final de la primera parte sacamos un córner en corto, el sacador se la pasa a un segundo que a su vez busca un nuevo pase corto a la frontal del área, toda una obra de ingeniería que termina con una contra mortal de los de rosa y que supone el primer gol del partido. Minuto 43, 0-1.  Ya tenemos el lío armado. Estoy echando de menos a nuestro mediapunta titular, que es de lo poco salvable que tenemos, pero no está convocado. Es portugués, pero hace un par de días volvió de jugar un amistoso con su selección en Lisboa y otro en Australia, ¡Australia! en el que disputó unos decentes quince minutos, hoy el míster lo ha visto indispuesto y ha preferido darle descanso.

Opinión sobre el fútbol moderno. Las pancartas en contra del fútbol actual empiezan a multiplicarse. Fuente: elotrofutbol.es

Opinión sobre el fútbol moderno. Las pancartas en contra del fútbol actual empiezan a multiplicarse. Fuente: elotrofutbol.es

En el descanso salimos más animados, estamos presionando algo mejor y se ve al equipo con las líneas más juntas. Nuestro extremo derecho sigue intentando regatear a su marcador, pero no hay manera, el chico lleva en ese plan desde que llegó, aunque ni el otro entrenador ni éste, por lo que se ve, tienen pensado sentarle en el banquillo. Resulta que el chaval llegó avalado por su representante, que de paso nos ha colocado a un portero, un lateral izquierdo y un delantero de su cartera. Ideal.

Los de rosa están algo desconcentrados y ya les hemos hecho dos ocasiones claras de gol pero no ha habido suerte. El míster prepara el primer cambio, va a entrar un jugador de banda, es argentino aunque es un pecho frío, dicen que toma mate pero no dice “che” ni “carajo” con cara de malas pulgas. Por cierto, se lo compramos en dólares hace un par de años a un fondo de inversión brasileño, con sede en Suiza.

En el 60 llega el empate tras una buena pared entre el extremo izquierdo y el delantero, una jugada de tiralíneas que tras mucho intentar por fin sale. Esto pinta bien, ya era hora. Ellos hacen un par de cambios, lógico porque se les ve ahogados, del campo sale su mejor hombre, el que más problemas nos estaba creando y en su lugar entra otro jugador de banda, brasileño, que hoy ha sido suplente y como su club tiene problemas de pago se rumorea que va a irse a jugar a China. A China.

Se acerca el final y el partido se calienta, una entrada a destiempo de uno de los centrales de rosa enciende a la grada, que le profiere todo tipo de insultos y cánticos descalificativos, que son silbados por tribuna, la zona donde me siento, no porque seamos más cívicos ni más mayores, sino porque seguramente vamos a salir mañana en la tele y nos van a poner a caldo en algún programa nacional, si hay mala suerte nos cerrarán el campo porque somos reincidentes. Me fijo en que el central de rosa y el jugador que ha sufrido la falta se encaran, pero el conflicto no pasa a más, los dos se alejan y murmuran cosas tapándose los labios con los dedos. El árbitro los reprende de todas maneras, tapándose también la boca.

Opinión sobre el fútbol moderno. Pancarta vista en Vallecas. Fútbol en el 2016

Opinión sobre el fútbol moderno. Pancarta vista en Vallecas. Fuente: artigoo.com

El partido se acerca al final y todo parece que va a quedar en tablas, la gente empieza a abandonar su asiento, sin silbar, sin enfadarse, quizás hace años se hubiesen girado al palco pero resulta que el dueño es extranjero y sólo viene al campo de vez en cuando. Reviso en el móvil el calendario y me fijo en que nuestro próximo partido es a las doce, un domingo, contra un equipo complicado, en un estadio bonito con nombre de bebida isotónica. Otra vez habrá más suerte (o no).

Así ha sido un “feliz” domingo de fútbol, de fútbol “ideal” de 2016, mi opinión sobre el fútbol moderno.

*Con objeto de no herir sensibilidades tanto los clubes como las situaciones del juego son meras imaginaciones, más allá del parecido que puedan guardar con la realidad.

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