Paul George: ¿renovar en Oklahoma fue una decisión correcta?

Mejores aleros de la NBA: Paul George

El 1 de julio, el mismo día que se abría la agencia libre, saltaba una noticia que anunciaba que Paul George estaría en una fiesta junto a Russell Westbrook en Oklahoma. No había confirmación oficial, pero lo que iba a ser anunciado allí era algo más que obvio: el ex de Indiana renovaría.

Así fue. Por ser demasiado confiados, los Lakers perdieron a uno de los agentes libres más cotizados, y que, pese a llevarse a LeBron James un par de días más tarde, no hubiesen dicho que no. Mercado pequeño, contrato grande, y a seguir en el mismo lugar. La temporada anterior no dejó grandes sensaciones, también con una eliminación en Playoffs temprana partiendo como favoritos. Pero este año prometía ser distinto.

No se puede decir que Sam Presti no hizo sus deberes. Con Paul George renovado, el equipo debía dar otro pasito adelante. Llegaría Noel, lograron deshacerse de Melo y obtener a un gran sexto hombre como Schroder a cambio, además de incorporar a Markieff Morris, un movimiento tardío que pasó bajo el radar y fue muy interesante atendiendo a las necesidades de OKC.

El anillo seguirá siendo un anhelo para los Thunder

Todo lo anterior fue insuficiente, aunque sí hubo un momento del año en el que los Thunder infundían verdadero pánico. Al mismo tiempo fueron una de las mejores defensas del presente curso y uno de los mejores ataques. Russell Westbrook fue increíblemente eficiente, además de estar acertado desde el perímetro, y el equipo funcionaba de una forma sublime. Todos los jugadores respondían bien a su rol en los esquemas, y, sobre el resto, se alzaba la figura de un Paul George que flirteó con el MVP.

En aquellos momentos, los Thunder apuntaban a un tercer-cuarto puesto, evitando así a los dos monstruos de la conferencia que, salvo sorpresa mayúscula, se citarán en semifinales. Todo iba según lo previsto. Un equipo cada vez más fino, que dejaba verdaderas salvajadas como las de este partido en el que todo funcionaba. Oh, y sin Roberson, su mejor defensor.

Pero llegó la lesión de Paul George y se esfumaron las esperanzas. El hombro, ese maldito hombro, dejará a los fans de Oklahoma con esa sensación de “¿Y si…?” durante mucho tiempo. Tan rápido como llegó un estilo de juego muy bueno se esfumó, dejando tras de sí algún destello de lo que estaba siendo y ya no sería. PG volvió a promediar números parecidos, pero ya nada marchó igual.

Todo el trabajo previo logrado fue desapareciendo. Casi tan triste como previsible: llegaron las derrotas, las dudas, y la caída en la clasificación. De aspirar a superar a unos Nuggets tan lanzados como sorprendentes, a esperar no caer en el 8º puesto para esquivar a Golden State.

¿Qué ha pasado estos Playoffs en Oklahoma?

La parte noble de la tabla quedaba lejos tras el All-Star. En el horizonte, una posible serie contra los mencionados Warriors, Nuggets, Rockets, o Blazers. Dos titanes o dos equipos de similar nivel sobre el papel. Porque, aunque las sensaciones no eran buenas, los de Colorado carecían de experiencia en Playoffs, y los Blazers llegaban arrastrando muchos fantasmas y dudas del año pasado.

La serie arrancó y Portland puso muy rápido el 2-0 sobre el marcador. Los Thunder, superados por un Lillard imperial, un McCollum a su mejor nivel, y en definitiva, unos Blazers que no estaban echando de menos a Nurkic. Justo al contrario que en el otro lado del campo, a Oklahoma regresaban las dudas, el mal juego, y esa sensación de no poder superar a un equipo superior.

2-1. Esperanza. Vuelve a haber opciones de ganar la serie. Se produce hasta algún vacile innecesario tras los dos primeros partidos. Trash talk acompañado de una guerra dura entre Russell y Damian. De ser poco atractiva, la serie se transforma en el centro de muchas miradas con dos razones de mucho peso: buen baloncesto, y un pique entre dos de los mejores bases de la NBA.

Los Blazers se llevaban el 4º. Jarro de agua helada en forma de 3-1 y Match Ball en Oregon. Todas las alarmas encendidas. Uno de los proyectos más caros de la NBA estaba a punto de perder contra el que, para muchos, cumplía el rol de underdog en la serie. En ese 5º partido sería Lillard, defendido por Paul George en la última posesión, quien cerraría la serie con 50 puntos y un triple histórico. Game over.

“Fue un mal tiro” – Paul George

Lillard ha firmado una gran temporada que vale unos playoffs en la Conferencia Oeste.

Steve Kerr dijo sobre Curry que, en el momento en el que este anota esos triples, dejan de ser malos tiros. Bien, si Steph es el nº 1 desde esa distancia, Lillard se ha ganado el segundo lugar en el podio. En la serie, 5/5 triples a más de 9 metros, incluyendo el decisivo. La rabieta es comprensible. Más en un momento en el que cuesta mucho asumir la eliminación. Pero no es excusa, y menos viendo la defensa, casi perfecta, si bien insuficiente.

Esta temporada Paul George ha estado en las conversaciones por el MVP y el DPOY. Uno de sus mejores años en la NBA no puede quedar más manchado por unas declaraciones poco acertadas. Es muy fácil sobrerreaccionar a lo que sucede. Las redes sociales, basadas en el highlight y los vídeos de 1 minuto, funcionan a base de la memoria a muy corto plazo.

Sin ir más lejos, los Blazers han pasado de ‘proyecto caduco’ a ‘finalistas de conferencia sin duda’. No han hecho cambios prácticamente, teniendo un jugador clave lesionado de gravedad antes de los Playoffs, y superando una serie donde partían de no-favoritos en la que destrozaron muchos brackets de la postemporada.

A título personal, me quedo con las palabras más reposadas de George en la exit-interview. Está triste, sigue pensando en la eliminación, en el excelente 5º partido de Damian Lillard… mientras que siente que el equipo ha recuperado la identidad pudiendo solo ir a mejor. La situación es grave, el verano no será sencillo (maniatados económicamente en una de las agencias libres más interesantes de la historia) y, sin embargo, confía.

¿Se equivocó Paul George renovando en Oklahoma?

Uno de los problemas de la sociedad del consumo y el cortoplacismo es que, en ciertos momentos, se olvida mirar más allá de lo inmediato. Cuando un jugador acepta un contrato por varios años es porque hace una apuesta por la franquicia con la que está firmando. Si quiere libertad, o pensar solo en el próximo año, puede seguir la línea de jugadores como LeBron o Durant.

plantilla Oklahoma City Thunder 2018-19: Russell Westbrook y Paul George

Paul George apostó por Oklahoma. Apostó por su compañero Westbrook, y por tratar de formar un candidato al anillo en ese espacio de tiempo. No se conocen todos los motivos por los que renovó, pero sí se sabe que decidió pasar de unos Lakers que tenían casi asegurada la llegada de LeBron (por motivos más extradeportivos que otra cosa) y de otras franquicias igual o más interesantes que OKC.

¿Es un fracaso esta temporada? Sí. Las lesiones han influido, incluyendo ese maltrecho hombro, pero quedan muchas cosas por corregir. El primer problema parece estar en el entrenador, ya señalado por la afición, pero querido por la dirección y la plantilla. A partir de este problema nacen otros como la escasa y justa pizarra o la mala asignación de los roles, incluyendo el papel del segundo mejor jugador del equipo: Russell Westbrook.

¿Se equivocó entonces Paul George renovando? No, no lo hizo. Esto es una carrera de fondo, así que es pronto para juzgarlo.

Quién escribe
David Casas

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