Leandro Machado, el delantero que «orinó» en el Calderón

Pocos jugadores permanecen tan clavados en la retina de los valencianistas como Leandro Machado. Apenas estuvo media temporada en el club. Suficiente para que este brasileño entrara en la historia más bizarra de nuestro fútbol a base de celebraciones que todavía hoy arrancan carcajadas a más de uno en Mestalla. Pero vayamos por partes.

Los inicios de Leandro Machado

Con sólo 20 años, Leandro Machado ya había disputado 4 partidos como internacional absoluto (no disputaría ninguno más). Llegó a jugar la Gold Cup con la verdeamarelha, una competición en la que Brasil enviaría una especie de selección B en la que llegó a coincidir con jugadores de renombre como Dida, Flavio Conçeiçao, Savio o el ex – zaragocista Jamelli.

En el año 96, Leandro Machado era pues una de las grandes promesas sudamericanas del momento. Uno de esos jugadores en formación que apuntaban alto y por el que algunos de los equipos de las principales ligas de Europa debía apostar. En apenas dos años como profesional, ya había disputado más de cincuenta partidos en la máxima categoría brasileña y convertido más de veinte goles. Un comienzo de carrera prometedor que le auguraba unos grandes éxitos futuros.

Leandro Machado siendo presentado como valencianista. Fuente: deportevalenciano.com

Leandro Machado siendo presentado como valencianista. Fuente: deportevalenciano.com

La llegada a Valencia de Leandro Machado

Leandro Machado, formado en la cantera del Avaí, llegó al Valencia procedente del Internacional de Portoalegre en el invierno de 1996. Aterrizaba en un club dispuesto a crecer bajo el mandato del controvertido Paco Roig, que tras la marcha de Luis Aragonés le había dado la batuta a Jorge Valdano.

Con ese caldo de cultivo se puso las botas Leandro, que pronto despertó la curiosidad de la grada ché por su desgarbada figura y sus extraños gestos. En apenas unos cuantos partidos, comenzó a enseñar sus cualidades. Delantero de área peleón, decente técnicamente y buen rematador. Sin embargo, su nombre empezó a resonar en el ideario valencianista merced a una celebración que algunos aficionados bautizaron como el “Batman”, en la que unía sus dedos pulgares e índices para formar una especie de antifaz. Pero no se iba a quedar aquí el bueno de Leandro Machado, todavía habría más…

La celebración meando en el Vicente Calderón, el «mejor» momento de Leandro Machado en el Valencia

Hablamos de una época en la que el PPV estaba en ciernes. Una temporada en la que el fútbol se daba los lunes por Antena 3. Con buena parte de los partidos sin cobertura mediática y la pertinente dificultad de hacerse un nombre en esto del fútbol, nuestro protagonista decidió darse a conocer por todo lo alto. Ya en Mestalla, Leandro había practicado su mítica celebración del perro, pero no sería hasta su salida al Vicente Calderón cuando el nombre de Leandro quedó asociado indisolublemente a uno de los episodios más bizarros que se recuerdan.

En esas estamos, a fecha de 17 de marzo de 1997, Atlético de Madrid-Valencia, con el Frente Atlético dedicando cánticos indecorosos al brasileño durante buena parte del encuentro. Resulta que el por aquel entonces jugador del Valencia se encuentra con un balón raso dentro del área pequeña que remata fácil para batir al mítico Molina. Lo que sucede a continuación queda para la historia. Leandro Machado coge el sendero de su izquierda, se acomoda a cuatro patas y simula orinar en el fondo sur del estadio colchonero, al tiempo que llueven todo tipo de objetos desde la grada. Ni sus compañeros se lo creen. Juro que me ha costado lo mío encontrar las imágenes, pero ahí van (min 1:50).

Vídeo: la celebración de Leandro Machado en el Vicente Calderón ante el Atlético

Para los aficionados valencianistas, Leandro Machado fue un jugador de calidad ínfima del que sólo se recuerdan sus celebraciones. Algo sorprendente si tenemos en cuenta que finalizó aquella temporada con 23 partidos (muchos de ellos iniciados desde el banquillo) y 8 goles en su haber. Cifras nada despreciables para un delantero que en aquel entonces contaba con apenas 20 primaveras. A pesar de los números, no eran pocas las voces que hablaban de la complicada vida nocturna del carioca y al final de aquella temporada 96-97, el Valencia, que buscaba un hueco de extracomunitario para hacerle hueco a jugadores de infausto recuerdo para los chés como Marcelino Carioca, Ariel Ortega o Romario, lo cedió al Sporting de Lisboa.

La carrera y trayectoria de Leandro Machado: entre goles y polémicas

En Lisboa se le presentaba un entorno idóneo. Con un club plagado de brasileños y un juego más lento, Leandro Machado jugó una temporada para los lisboetas. Y lo cierto es que dejó un buen sabor de boca. Llegó a coincidir con los ex – deportivistas Duschner y Hadji y se labró un nombre a base de goles, algunos de muy bella factura. Al final, 27 partidos y 10 tantos para Machado, que terminaría saliendo de malas maneras de Portugal por una disputa con el cuerpo técnico.

Leandro Machado con la camsiseta del Sporting de Portugal. Fuente: sportingcanal.com

Leandro Machado con la camsiseta del Sporting de Portugal. Fuente: sportingcanal.com

Tras su estancia en Lisboa, Leandro Machado aterrizó en Tenerife. Un equipo en el que se juntaron muchos jugadores de renombre, Jokanovic, Juanele, Domingos, Makaay o Pier. Sin embargo, apenas jugaría durante unos meses en la isla en la que sólo disputaría tres partidos (0 goles). En enero de nuevo haría las maletas para mudarse a Río de Janerio, destino Flamengo, el “club de su vida”. En aquella temporada 98-99 el Tenerife acabaría penúltimo en la Primera División y su arquero titular, Navarro “Mono” Montoya consumaría su tercer descenso consecutivo, todo un hito.

Dos temporadas y media se pasaría Leandro Machado jugando al servicio del equipo más popular de Brasil, compartiendo delantera con Romario durante alguna de ellas y ganándose su amistad, llegando a conquistar dos Campeonatos Cariocas y una Copa Mercosur. Con Romario, Ze Roberto o Junior Baiano formando parte de aquel equipo, Leandro Machado alcanzó el máximo nivel de su carrera y no eran pocas las voces que reclamaban una nueva presencia en la selección brasileña, en la que por aquel entonces solían habitar criaturas como Ronaldo, Rivaldo, Giovanni o el propio Romario.

Las continuas polémicas de Leandro Machado

Leandro Machado acompañó sus buenas actuaciones en el terreno de juego con otras polémicas no tan bien vistas. Como en el año 2000, cuando se peleó con el ex – zaguero Ronaldo (nada que ver con “El Fenómeno”) en un entrenamiento y a punto estuvo de ver comprometida su estancia en el club. A pesar de todo y tras una estancia de seis meses en el Intenacional, Flamengo compró su pase, lo que le sirvió al delantero para agrandar su figura  hasta un total de 69 apariciones y 28 goles en total, convirtiéndose en uno de los jugadores más queridos de la grada y ganándose el sobrenombre de “Piu-Piu” (Piolín).

Leandro se presenta con el Flamengo Fuente: mensagensvirtuais.xpg.uol.com.br

Leandro Machado se presenta con el Flamengo Fuente: mensagensvirtuais.xpg.uol.com.br

Lesión y declive de Leandro Machado

El nuevo siglo no le sienta bien a Leandro Machado, pues permanece aquella temporada prácticamente inédito tras romperse el ligamento cruzado anterior. Siendo todavía joven (25 años) el nivel del brasileño cae en picado. Su físico ya no es el de antes, aunque lamentablemente su ética de trabajo sí, por lo que nuestro protagonista deambula de un club a otro sin asentarse definitivamente. Un total de siete clubes en apenas tres años en los que el carioca no consigue reencontrarse con su máximo rendimiento, pasando hasta por tres países: Ucrania (Dinamo de Kiev, 2002), Portugal (Santa Clara, 2003) y México (Querétaro y Gallos Blancos, ambos en 2004).

Tras pasar con más pena que gloria por México, Leandro Machado regresa a Brasil para ponerse al servicio del Santos con un rol de veterano que le reportaría poco protagonismo y muchos problemas físicos en forma de intermitentes lesiones. Sin embargo, podría conquistar su primera y única Liga Brasileña. En aquel equipo empezaban a despuntar dos jóvenes Diego y Robinho, llamados a hacer historia para Brasil.

Sin sitio en el Santos, Leandro se muda brevemente a Paraguay para jugar en el Olimpia y seguidamente pasa a formar parte del Ulsan Hyundai Horang de la liga coreana, convirtiéndose en una de las grandes atracciones de la competición durante dos temporadas en las que consigue anotar 16 tantos. Ya de regreso en Brasil, culmina su retiro en el Sport Recife con apenas 32 años, víctima de incontables problemas físicos. En Brasil no son pocos los que aseguran que sin sus tempranas lesiones hubiese podido tener una carrera mucho más exitosa, mal que en España su figura siempre quede asociada a aquel inconsciente delantero que le dio por «orinar» en el Vicente Calderón.

Qué fue de Leandro Machado después del fútbol

El ex-delantero en pleno Holanda-España en el Mundial de Brasil. Fuente: http://www.lancenet.com.br/

El ex-delantero en pleno Holanda-España en el Mundial de Brasil. Fuente: http://www.lancenet.com.br/

Años después de su retiro, Leandro Machado se mantuvo desligado del mundo del fútbol y no muestra ninguna voluntad de ser técnico o dirigente en ningún club. Desde su adiós al deporte profesional el ex – delantero del Valencia fijó su residencia en Florianópolis, su ciudad natal y una de las ciudades más turísticas del país carioca. Actualmente es socio de la empresa JNB, que se encarga de llevar la carrera de jóvenes futbolistas brasileños.

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