Peter Lim, Valencia y la cultura asiática

La historia del Valencia desde que Peter Lim se hizo con la mayoría accionarial transita entre el fracaso y la indecencia sin que haya señal alguna de que esta pesadilla vaya a tener un final temprano ni satisfactorio. Los mandamases han agotado el catálogo de paraguas disponible y el futuro para ellos se antoja muy complicado a la hora de contentar a una grada que ya no se cree nada. Por suerte para ellos el aficionado ha perdido parte de la fiereza que un día caracterizó a esa muchedumbre, impaciente y visceral por naturaleza desde que el mundo es mundo e indiferente y agotada desde que su equipo no es reconocible, no ya desde el verde, si no fuera de él. Los que todavía se adhieren a alguno de los pretextos que circulan por la ciudad del Turia para justificar un desastre sin precedentes murmuran aquello del contraste de la cultura asiática con la española, como si en este país fuéramos neardentales y ellos fueran marcianos.

Peter Lim en una de sus pocas visitas a la ciudad. Fuente: deportevalenciano.com

Quien haya trabajado con orientales reconocerá en ellos a trabajadores incansables, metódicos, con una voluntad inquebrantable y total seriedad a la hora de respetar los procedimientos para dejar tiempo a que la naturaleza siga su curso. Todo eso en su mejor versión es lo que aspirábamos a ver en Valencia, algo de lo que la jet set valenciana carecía y que el aficionado veía con buenos ojos para proteger los intereses de un club herido y saqueado por sus propios conciudadanos. Lo que no casa con la cultura asiática es la apatía, la inacción, eso nunca. Para un asiático el trabajo no es sólo una manera de ganarse su pan, sino una forma de reconocimiento social en torno al cual gira una parte importante de su vida. Ellos no aguantan que los tilden de holgazanes ni de inútiles, adjetivos sobre todo este último que pululan por cada cafetería, por cada corrillo de aficionados, en todas las casas. Uno no imagina a este tipo de trabajadores soportando una vergüenza de ese estilo, a no ser que su objetivo nunca fuera servir y proteger los intereses del Valencia, sino de su empresa (Meriton) y su dueño (Peter Lim). Eso, después de la hecatombe perpetrada, lo han hecho demasiado bien, porque era impensable que el Mestalla que yo conocí un día aguantase impasible una situación similar.

Reconozco, por experiencias propias, que nunca tuve al asiático por alguien muy ágil a la hora de tomar decisiones, ni empresariales ni personales. Respetan enormemente el estatus quo, el proceso, hasta las colas. Laboriosos, entregados, ingeniosos pero no geniales, carentes por naturaleza de esa chispa latina que resuelve problemas enrevesados a base de improvisación y con poca fe en esa costumbre tan española de finiquitar los conflictos en sociedad y al aire libre. Siempre quisimos creer que muchos de esos rasgos tan poco aconsejables a la hora de manejar un club de fútbol quedarían mitigados a poco que se rodearan de gente que entendiese un poco de esto, si bien siempre tuvimos la esperanza de que aprendiesen con el tiempo. Ni una cosa ni la otra, la cultura asiática de Meriton es la cultura de la inacción, de la desidia, la cultura de la marmota. Un club que no sabe hacia donde va, sin estructura de ningún tipo, con una presidenta que pasa por Valencia de vez en cuando, un dueño al que no se le ve el pelo, un director deportivo que no es tal y un entrenador que hace cuatro días era delegado.

Voro y Lay Hoon, entrenador y presidenta de Valencia C.F., respectivamente. Fuente: eldesmarque.com

Voy a ser duro, porque la situación también lo es: el Valencia Club de Fútbol es un estercolero. Un muñeco roto al que han ido a parar jugadores frustrados, retales de otros equipos para los que no servían, jóvenes pagados a precio de oro que ni progresan como deberían ni tienen el pecho tan fornido como para aguantar un escudo de ese peso. Un club sin referentes, sin nadie por el que un niño pagaría por serigrafiarse una camiseta, sin un modelo que dé sentido a todo este galimatías, sin un plan al que agarrarse. Un club con un estadio, una hinchada y un escudo, que no es poco. Pero nada más.

Meriton jamás ha dejado de mirarse el ombligo desde que llegó, más preocupados de parapetarse en un entorno hostil que de sacar adelante al club de fútbol que se compraron, una empresa rara y difícil de entender para ellos como la que más, un universo que nunca se han interesado en conocer. Han llenado el club de cortesanos, lameculos y sanguijuelas, acólitos de su causa y de su pan, que por desgracia no coincide con el del Valencia. Como consecuencia tenemos a un club que acumula vergüenza tras vergüenza en el terreno de juego, mientras que fuera de él no hay ni una cabeza visible en la que se pueda tener un mínimo de fe, ni siquiera un paño para secarse las lágrimas, una cara amable que temple los ánimos o un saco de boxeo al que poder golpear cuando te invada la rabia. Jugando a fútbol el Valencia no da la talla y fuera de él no existe.

Mario Kempes y Lay Hoon en un acto solidario. Fuente: elconfidencial.com

No, la cultura asiática no tiene nada que ver con el pasotismo y el absentismo, sino con el trabajo y la responsabilidad. La cultura asiática tiene un respeto reverencial por la tradición y las costumbres añejas, no pretende borrarlas del mapa de un día para otro. La cultura asiática valora el trabajo diario y el progreso, no tolera un paso atrás a no ser que sea para dar dos hacia adelante. La cultura asiática y la gente que la representa es orgullosa, honorable, leal y siempre cumple su palabra, no intenta tergiversar su discurso en función de sus intereses. La cultura asiática tiende, quizás en exceso, a la mitificación de las personas de éxito y viejas glorias, no las arrastra por el fango como a Mario Alberto Kempes.

El Valencia no está impregnado de ninguna cultura asiática, es un club sin cultura, sin estamentos, sin orgullo, sin nada. Aquí se nos vendió que el lienzo iba a ser algo así como el primer cuadro de Velázquez expuesto en el Louvre pero resulta que el Valencia Club de Fútbol es, a día de hoy, un garabato mal hecho abandonado en plena calle, al que nadie le hace caso y al que nadie le importa. Una institución dormida y meditabunda dejada de la mano de Dios, una sombra de lo que fue, un enfermo infectado de un virus que, desde luego, nada tiene que ver con Asia ni con su cultura, sino con la torpeza, la ignorancia, la ineptitud y la prepotencia.

3 comentarios
  1. Nikola
    Nikola Dice:

    Tu lo has dicho,no hay cultura de trabajo ninguna,el gran problema es que Lim y LayHoon no tienen ni puñetera idea de que pasa en realidad y los lameculos e inutiles que mencionas les cuentan milongas,y encima están Mendes y hasta hace poco el inepto de Pitarch como director deportivo,es un p*** desastre el que tienen montado ahí,me cuesta creer que sean asiaticos los dueños,pero en serio,porque van a parar a la liga española todos los dueños,dirigentes y presidente horribles imaginables?,si es que es difícil salvar a más de 5.

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    • Alex
      Alex Dice:

      Yo no creo que sea cuestión de cultura asiática, creo que es gente eficaz en el mundo empresarial pero que no tiene ni idea de fútbol ni de la realidad del Valencia, que apenas pasa por la ciudad, que malamente habla nuestro idioma y que no ha sabido rodearse de la gente adecuada. Anyl Murphy, el nuevo directivo que hizo de presidente en una larga ausencia de Lay Hoon últimamente, era hasta hace meses Ministro de no sé qué de Singapur. El hombre viene para acá y le pondrá voluntad, pero está a años luz de entender de fútbol y de saber gestionar un club como el Valencia. El Valencia de Peter Lim funcionó mientras mantuvo vinculación con la afición y la ciudad a través de Amadeo Salvo, cuando el expresidente y Rufete se fueron el club se fue al garete. No me parece problema de cultura asiática, americana o egipcia, me parece que es gente que no tiene ni idea de fútbol ni de la realidad del Valencia.

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      • Nikola
        Nikola Dice:

        Si te doy la razón,pero para eso que hagan caso a Kempes en lugar de echarle,es cierto que no saben como gestionarlo pero tampoco ayudan ese tipo de actitudes.

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