Por qué Mestalla no traga a Parejo

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Vicente Breso

Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas. Amo el fútbol y estoy enamorado del baloncesto. Escribir sobre ellos es la leche.

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La situación de Dani Parejo dista mucho de ser la ideal, señalado por la grada y recién perdida la capitanía en el Valencia, los ánimos del madrileño no están en su punto álgido. Visto desde fuera lo cierto es que la inquina de Mestalla hacia el de Coslada sorprende, sobre todo por su buena temporada anterior y la sensación de que el exjugador del Getafe tiene un nivel elevado en comparación al que exhiben sus compañeros, al menos sobre el papel. ¿Qué le pasa a Mestalla con Parejo?

Llegada difícil

Dani Parejo llegó al Valencia tras dos temporadas muy irregulares en el Getafe, club al que llegó procedente del Real Madrid y en el que siempre esperaron un poco más. Sus actuaciones generaron bastantes dudas en el seno del club presidido por Ángel Torres, a pesar de que por aquel entonces era todavía considerado una de las grandes joyas de la cantera de nuestro país. En su segunda temporada ganó en continuidad, si bien no acabó de convencer a todo el mundo…aunque sí a Braulio Vázquez, por aquel entonces director deportivo del Valencia.

Tras apostar fuertemente por él, Parejo pasó a formar parte de un club grande, en un vestuario complicado, en un club en total reconstrucción y con un presupuesto limitado. El de Coslada llegó siendo prácticamente un niño a Valencia, algo que quedó patente en sus primeras actuaciones en Mestalla, tan desafortunadas que Unai Emery acabó por apartarlo en el banquillo, hecho que acabó con Dani en las oficinas del club pidiendo salir.

Dani Parejo tras llegar al Getafe Fuente: azulones.com

Dani Parejo tras llegar al Getafe Fuente: azulones.com

Tampoco ayudaron sus problemas extradeportivos, algo que con el tiempo ha ido puliendo. Al final de su primera temporada en el club levantino, Parejo daría positivo en un control de alcoholemia realizado a las 5:45 de la madrugada, con su correspondiente sanción y escándalo público. Poco tiempo después apareció su exnovia en una conocida revista de este país en las que se despachaba a gusto contra el madrileño, llegando a afirmar que “le gustaba salir bastante y beber”. Para explicar el fin de su relación, la joven decía:  «Ese día discutimos, pero puso esa excusa porque estuvo toda la noche por ahí y le pillaron. El motivo no fui yo, sino que estaría deseando salir, tomarse unas copas y se lió; como conmigo no salía, en cuanto pudo lo hizo».  Fueron momentos difíciles para un Parejo que acabó sentado en el banquillo durante más de media temporada, una temporada en la que sólo disputó 16 partidos, 12 de titular.

Para colmo de males, su hermana decidía salir a la palestra por todo lo alto. Tras quedar fuera de la lista en una de tantas veces, Natalia Parejo twitteaba un desafortunado: “hoy no va convocado… ojalá pierdan… fuck off Valencia!!!!”. Poco tiempo después pediría perdón, pero el daño ya estaba hecho.

Indolencia

Quizás sea el principal problema, el que más enciende a sus críticos. Dani Parejo no es un jugador que exhiba testiculina en grandes cantidades, esa es la verdad. Su estilo de juego, sus características, son otras, y eso no debería ser un problema a la hora de juzgarle, el problema es cuando tiende a expresar su calidad a través de la pausa excesiva y el regate cerca de su área. El run-run de la hinchada cuando el de Coslada recibe próximo al área propia es ya un clásico, y es que últimamente se ha visto a un Dani Parejo más impreciso que nunca, costándole incluso goles en contra al equipo levantino en más de una ocasión.

Renovación

Buena parte del público de Mestalla entendió al final de la pasada temporada que la situación era idílica para que el centrocampista abandonase el club. Tras realizar una buena campaña 2014-2015 en la que acabó con 12 tantos, Nuno Espírito Santo decidía unilateralmente firmarle una renovación multimillonaria que le convertiría en uno de los jugadores mejor pagados de la plantilla. Meses atrás, el entonces director deportivo Rufete y el expresidente Amadeo Salvo se mostraban más contenidos a la hora de negociar un contrato como el que tiene actualmente el 10 valencianista, y no pocos satélites del club apostaban por una venta al estar el jugador en su momento álgido.

Nuno convirtió a Parejo en uno de sus protegidos. Fuente: marca.com

Nuno convirtió a Parejo en uno de sus protegidos. Fuente: marca.com

De la noche a la mañana Nuno acabó con la problemática y decidió apostar el todo por el todo por un núcleo de jugadores como Piatti, Barragán y el propio Parejo, mientras que se aparcó la renovación de Sofiane Feghouli, que venía de completar una temporada magnífica. A más millones, más exigencia, pero no por eso mejor rendimiento: hoy Nuno ya no está en el club, Piatti y Barragán son suplentes habituales, Feghouli es libre para negociar su futuro con otro club desde enero y Parejo está más discutido que nunca.

Capitanía

Otra vez Nuno apostó por darle unos galones que, quizás, todavía no estaba preparado para asumir. La presión y los malos resultados fueron poniéndole en el ojo del huracán, hasta que a las pocas semanas de asumir Neville el cargo decidió relevarle de lo que en lugar de un honor, se había convertido en una carga.

El brazalete siempre le ha sentado mal a ojos del grueso del público de Mestalla…y eso no ha ayudado absolutamente nada. Acostumbrados a que la capitanía esté en poder de jugadores con personalidades descollantes como Ricardo Arias, Santiago Cañizares, David Albelda, Rubén Baraja o Roberto Fabián Ayala, el Parejo capitán no acababa de convencer a nadie. El madrileño nunca ha sido un líder natural, alguien por el que sus compañeros atiendan al menor grito, ni tampoco alguien dado a grandes exhibiciones de casta ni que abunde en la carrera tribunera, sino todo lo contrario. Cierto es que Mestalla ha visto capitanes de todos los colores, incluído otro jugador cuyo carácter introvertido y poco lenguaraz al que nadie imaginó nunca como capitán de un equipo como el Valencia, y que sin embargo acabó convirtiéndose en el “murciélago del escudo”, en palabras de algún expresidente.  Hablamos de Gaizka Mendieta, cuya larga trayectoria en el club y su calidad le catapultaron al estrellato y a la leyenda de miles de valencianistas que relacionan su brazalete con el éxtasis y la gloria. Pero comparar a Dani Parejo con el vasco es casi una herejía, al menos a día de hoy. Y no tiene pinta que eso vaya a cambiar, claro.