Propuestas y carencias

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Austin Alkorta

Futbolero oficial y entrenador oficioso. Nivel 3.

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Si al fútbol combinativo lo llamara evolución, afirmaría que el fútbol está progresando velozmente ya que cada temporada son más y más los equipos cuyo trato al balón es, al menos, respetuoso. El balón, como medio del juego, no debería ser ignorado ni despreciado jamás, pero aquí voy a demostrar que abusar de él es igual de perjudicial para la dinámica de un equipo sobre un terreno de juego.

El punto discordante se sitúa en el valor desproporcionado que se le da a la posesión del balón. Sirve para bien poco que se mantenga el esférico durante más tiempo que el rival si no ejerzo esta posesión con cierta velocidad y criterio, si no busco su portería, si no tengo profundidad, si no abro el campo, si no soy vertical, etc. Es por ello que los porcentajes de posesión están sobrevalorados, así como los pases correctos (que no buenos; eso es otra historia). Cuando se muestra una estadística, por ejemplo, de que un defensa central ha realizado un porcentaje muy alto de pases correctos, habría que saber cómo y dónde los ha ejecutado. Tal vez habría que contabilizar y valorar los pases acertados y errados en medio campo ajeno; sería una estimación más real del juego.

Setién trasladó su idea de fútbol combinativo desde Las Palmas a Sevilla.

Setién trasladó su idea de fútbol combinativo desde Las Palmas a Sevilla. (Imagen: somosbetis.es)

Pero este abarca más facetas que las que aquí constato. Y muchas de ellas se basan en el equilibrio. El equipo que propone combinar debe cuidar sus espaldas por medio de acciones como cerrar el campo buscando la perpendicular, y/o las vigilancias ofensivas. Esto no sucede cuando los jugadores del equipo que ataca están impasibles mirando la acción ofensiva como de espectadores se tratara. Las carencias de estos incrementan las posibilidades del contraataque rival. Es por ello que un equipo equilibrado será más productivo y menos perjudicado que otro que ataca “desnudo”.

La Real Sociedad, ejemplo de fútbol combinativo, inició el Campeonato con tres victorias en otros tantos partidos.

La Real Sociedad, ejemplo de fútbol combinativo, inició el Campeonato con tres victorias en otros tantos partidos. (Imagen: real-sociedad.diariovasco.com)

El Real Betis y la Real Sociedad son ejemplos de lo que hablo; equipos cuyo modelo de juego se establece en la conservación del balón, en la iniciativa, en buscar la portería rival como prólogo al encuentro. Curiosamente, son de los equipos más goleados del campeonato, además de caer eliminados de la Copa del Rey de forma inesperada por equipos de categoría inferior, confirmando todo lo expuesto con anterioridad. Su constante desequilibrio provoca dudas en su juego; tal vez deberían de arriesgar y exponerse menos. Y esta inseguridad a la hora de lanzar un pase por temor a un contraataque produce que el abuso de la posesión se acreciente. Acciones como las llegadas por banda sin centros al área por miedo a golpear defectuosamente el balón, o estos mismos centros ejecutados sin presencia de compañeros por temor a perder el sitio, o cuando tras la salida de balón se supera una línea rival y se vuelve hacia atrás por desconfianza, son ejemplarizantes de un estado preventivo, antagónico a la idea original.

El Real Betis, con su fútbol combinativo, fue capaz de ganar en el Bernabéu.

El Real Betis, con su fútbol combinativo, fue capaz de ganar en el Bernabéu. (Imagen: realmadrid.com)

Y por todo esto, tanto Setién como Eusebio están siendo juzgados permanentemente. La idea de juego de ambos es bonita, espectacular, vistosa, pero si no atan al rival de manera que no dañe cada vez que pierde el balón, se torna estéril y contraproducente. Los rivales se percatan rápidamente de las carencias de este tipo de equipos porque es más fácil destruir que construir, esperar que exponer, romper que crear, etc., en definitiva, que el entorno de cada club quiere ganar a toda costa, sean cuales sean las formas de hacerlo, aunque si es jugando así, mucho mejor, y es por esta razón por la cual estos entrenadores están inmersos en la disyuntiva de mantener o traicionar su modelo de juego.

Eusebio no logra enderezar el rumbo de la Real, su fútbol combinativo produce demasiados desequilibrios.

Eusebio no logra enderezar el rumbo de la Real, su fútbol combinativo produce demasiados desequilibrios. (Imagen: cadenaser.com)