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Abel Caride

Amante del fútbol inglés siempre con un ojo en las demás ligas europeas. Gooner y del Athletic. NBA en general, Sixers y Jazz en particular.

Punto de inflexión para la Fiorentina

Desde su refundación, allá por 2003, a la Fiorentina le ha costado volver a la élite. Tuvo algunos buenos momentos, participaciones en Champions League o semifinales de Copa de la Uefa, y tuvo algunos malos pululando por mitad de tabla de la Serie A. Desde hace unos años la Fiorentina ha vuelto a la parte alta de la Serie A, también ha jugado competiciones europeas, pero no acaba de dar el paso definitivo. Esta temporada, la cual prometía ser bonita, la Fiorentina, salvo sorpresa y remontada final, se quedará fuera de competiciones europeas tras cuatro temporadas consecutivas jugando Europa League.

La llegada de Paulo Sousa, como entrenador de la Fiorentina, en 2015 prometía ser esperanzadora para un proyecto que aspiraba a dar un paso más, jugar Champions League. A día de hoy, 2017, el futuro de Paulo Sousa como entrenador de la Fiorentina es muy incierto. El entrenador portugués acaba contrato en junio de 2017 y seguramente tanto él como la Fiorentina se digan adiós cuando termine. Su primera temporada fue buena, salvo la ridícula eliminación en Coppa ante el Carpi. Tuvo al principio a la Fiorentina líder aunque después sufrió un bajón pero lograron acabar quintos. En esta temporada todo se desmoronó. En Serie A lejos de los objetivos. En Copa tuvo una buena participación cayendo en cuartos en casa del Nápoles. La cruz, la losa que sepultó a Sousa y su equipo fueron los dieciseisavos de Europa League. Tras ganar en la ida, 0-1, al Borussia Mönchengladbach, en la vuelta cayeron estrepitosamente 2-4, tras empezar ganando 2-0, diluidos, sin ideas, sin alma y sobre todo sin juego.

Punto de inflexión para la Fiorentina.

Punto de inflexión para la Fiorentina. Alguno de los pilares de la Fiorentina podrían salir en verano. reuters.com

La salida de Sousa es factible pero la mala temporada puede pasar también factura sobre la plantilla. Ciprian Tatarusanu, portero durante tres temporadas, podría salir dejando a Sportiello, fichado en enero del Atalanta, como titular. Gonzalo Rodríguez, capitán y alma de la Fiorentina, no se le ha ofrecido la renovación, acaba este mismo verano contrato. Badelj, pilar en el centro del campo viola, no ha aceptado renovar, acaba en 2018 su contrato, teniendo al Milan como uno de los pretendientes. Kalinic, delantero estrella, ha rechazado recientemente el dinero proveniente de China pero una vez llegado el verano podría cambiar de opinión. La gran preocupación es Federico Bernardeschi, ya que Chiesa de momento ha jurado amor eterno a la Fiorentina. Su explosión futbolística en estas dos últimas temporadas, sobre todo en esta, ha despertado el interés de los “grandes” del fútbol italiano. El Inter de Milán parece el mejor posicionado para llevarse a la estrella viola. Otros jugadores como Ilicic también estarían en el mercado.

Con una más que posible desintegración de la columna vertebral. La Fiorentina afrontará un verano complicado. En esta última década la Fiorentina siempre se ha caracterizado como un club vendedor que es capaz de reinventarse a precio de saldo. Sin embargo, visto lo visto, la Fiorentina si se lo propusiese podría aspirar, al menos, a dar un paso más. Andrea Della Valle, dueño del club, y Mario Cognigni, presidente del club, deberían sopesar bien que rumbo tomar en verano. Mantener los activos y reforzar las debilidades deberían ser un deber para al menos intentar que la Fiorentina sea un hueso duro de roer en el fútbol italiano y europeo.