La Real mira hacia abajo

La derrota ante el Villarreal deja a la Real en una situación delicada en muchos aspectos: más cerca de los puestos de descenso que de los que dan el pase a competiciones europeas, que, a priori, son las posiciones en las que el club marcaba sus objetivos. De todos modos, parece que la dirección deportiva de la Real Sociedad seguirá manteniendo su confianza en Eusebio Sacristán incluso a pesar de llegar a superar la racha de resultados que le costó el puesto a David Moyes. Además, a pocos días del cierre de mercado tampoco parece que el club vaya a incorporar nuevas caras para lo que resta de temporada.

En la Copa del Rey, el Lleida, un equipo de 2ªB, fue capaz de sacar los colores marcando tres goles en la media hora final y eliminando a los txuriurdines. Este partido, aún así, no fue más que el ejemplo más paradigmático de una serie de encuentros en los que a la Real le ha faltado aire, y no ha sabido cerrar su portería para ganar, para lograr los tres puntos que permiten colocarse en las posiciones nobles, las posiciones que te llevan a mirar hacia arriba y no hacia abajo, como es el caso.


Eusebio, con su puesto en peligro, antes del partido ante el Celta de VIgo.
Eusebio, con su puesto en peligro, antes del partido ante el Celta de VIgo. (La Liga)

Tanto el equipo, como la afición, llegaban al pasado mes de septiembre inmersos en una ola de positivismo que llevaban a hablar de que el equipo debía estar en la pelea por los títulos cuando llegarán los momentos decisivos de final de temporada. Sin embargo, esas aspiraciones han ido diluyéndose a marchas exponenciales.

La Real se ha convertido en un equipo plano y sus partidos son una compilación de posesiones estériles que no llegan nunca a buen puerto salvo que su jugador más inspirado, Alvaro Odriozola, se niegue a ello. La falta de imaginación en tres cuartos de cancha hace que el joven lateral sea prácticamente el único recurso para hacer daño a los rivales. Las lesiones de Januzaj, Iñigo y Zurutuza, y el hecho de que jugadores como Rulli, Kevin, Oyarzabal o Xabi Prieto hayan bajado su prestaciones en las últimas fechas no invitan al optimismo.

En los tiempos que corren, donde el resultadismo está asentado hasta las entrañas en todo lo que rodea al fútbol, la Real ha optado por no dar un volantazo y confiar tanto en el entrenador como en la plantilla, creyendo que el cambio de dinámica puede darse con el mismo plantel.

La Europa League puede ser una buena opción para volver a enganchar a una afición fiel y desencantada, pero parece que en Liga, salvo un giro -a mi juicio, inesperado- en las sensaciones que transmite el equipo y se comience a remontar, hay que empezar a buscar tres peores. Las opciones de descenso se presentan cada vez más reales.

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