Recordando a Vujadin Boskov

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Redacción

Perfil de redacción de SportBall.

Vujadin Boskov ha sido uno de los entrenadores más emblemáticos de las últimas décadas. El que fuera entrenador del Real Madrid, entre otros, se ganó un lugar en la memoria de todo futbolero no tanto por su trayectoria, que también, sino por esas frases, esa personalidad que lo convirtieron en una de las figuras más peculiares del panorama futbolístico.

Comencemos, como no podía ser de otra forma, por el principio: Vujadin Boskov nació el 16 de mayo de 1931 en Begec, Yugoslavia. Boskov, aunque es recordado sobre todo por su faceta como técnico, fue antes un futbolista de cierto nivel, que solía posicionarse como volante izquierdo. La mayor parte de su carrera la pasó en el Vojvodina Novi Sad, y tuvo un breve paso por Italia donde vistió la camiseta de la Sampdoria (1961-62). Su mayor éxito lo obtuvo con la selección de Yugoslavia, donde consiguió la plata en los Juegos Olímpicos de Helsinki 52; además disputó los mundiales de Suiza 54 y Suecia 58, donde su equipo sería eliminado, en ambas ocasiones, por Alemania en cuartos de final.

En 1962, Boskov ficha como entrenador-jugador por el Young Boys suizo, donde permanecerá un par de temporadas, regresando como director deportivo al Vojvodina, donde había jugado 14 campañas. En 1973 se une al staff técnico de la selección de Yugoslavia, a la que también entrenará, pero por poco tiempo. En 1974 acepta una oferta para entrenar en Holanda, concretamente en el ADO den Haag, con el que logra su primer título al obtener la Copa de los Países Bajos en 1975. Su buen hacer le valió su fichaje por el Feyenoord, al que dirige durante un par de campañas sin éxitos destacables.

Vujadin Boskov ejerció una gran influencia en muchos entrenadores posteriores, entre ellos Vicente del Bosque.

Vujadin Boskov ejerció una gran influencia en muchos entrenadores posteriores, entre ellos Vicente del Bosque.

Más que por los resultados obtenidos por Boskov en esta etapa, lo más importante de su paso por Holanda es que es aquí donde adquiere los principios de su librillo técnico. Él mismo definía su forma de entrenar como ‘’netamente holandesa’’, ya que consideraba que los holandeses habían tenido la virtud de aunar lo mejor de Italia, Inglaterra y Alemania y de imprimir a todos esos distintos estilos de juego un sello propio. Contaba en unas declaraciones que le interesaba el juego de ataque y la constante movilidad de sus futbolistas, otorgándole al jugador capacidad de decisión en cada momento (hay que ver aquí, de forma indudable, la influencia del Fútbol Total que triunfaba en esos años). Por otro lado, fue uno de los primeros entrenadores en otorgarle a la preparación física un lugar privilegiado a la hora de formar a un sus equipos y en las jugadas de estrategia.

Pero volvamos a nuestro recorrido, en 1978 aterriza en España para dirigir al Real Zaragoza. En aquellos primeros días en la capital aragonesa, un periodista le preguntó sobre qué era para él el fútbol. Boskov, que apenas balbuceaba el castellano, respondió con una de tantas máximas que dejó para el recuerdo: ‘’Fútbol es fútbol’’. Para el cuadro aragonés, ficha a un compatriota suyo, un tal Radomir Antic, que jugaba como líbero (aquella demarcación hoy casi en desuso). La temporada acaba con el equipo salvándose dos puntos por encima del descenso. Pero no acaba la temporada, porque ya desde primavera comienza a haber rumores de su fichaje por, nada más y nada menos, que el Real Madrid. El Zaragoza tiene que enfrentarse ante el Madrid en Copa, y como la cosa ya está hecha con los blancos, el técnico yugoslavo decide dejar el club de mutuo acuerdo.

Vujadin Boskov en la presentación de la plantilla del Real Madrid en 1979.

Vujadin Boskov en la presentación de la plantilla del Real Madrid en 1979.

Así pues, en 1979 Vujadin Boskov ficha por el Real Madrid, habiendo tenido hasta ese momento una carrera relativamente modesta. Antes de entrar a valorar su paso por el club blanco, debemos pararnos a analizar la situación en la que se encuentra el club a su llegada. En 1978, el cáncer se había llevado a Santiago Bernabéu. Su puesto en la presidencia del club fue ocupado por Luis de Carlos, hombre que llevaba muchos años a la sombra del gran mandatario blanco. El Madrid vivía una de sus etapas más oscuras, ya que aunque había ganado la Liga ese mismo año, llevaba 13 años sin pisar la final de la Copa de Europa y estaba muy endeudado económicamente, a lo cual hay que sumar una plantilla envejecida y un aire de crispación en todos los sectores del club. El propio presidente blanco, explicó cuáles fueron las razones para fichar a Boskov: En primer lugar, quería un entrenador extranjero, ya que imponían una mayor disciplina en sus equipos; la segunda razón era que tenía que conocer el fútbol español; y la tercera que era barato.

Boskov cuenta a su llegada a Madrid con el retumbante fichaje del extremo inglés Laurie Cunningham, que costó un millón de libras, una cifra exorbitante para la época. Sobresalen, ente otros, futbolistas como Stielike, Juanito, Vicente del Bosque, Camacho, Pirri o Santillana; un buen grupo de futbolistas, pero veterano y con menor calidad que en épocas anteriores. En su primer año en la casa blanca, el Madrid conquista el título de liga, aunque no sin cierta polémica: En un partido decisivo ante el Sporting de Gijón en el Molinón es cuando se inventa el famoso ‘’Así, así, así gana el Madrid’’. También se gana la Copa, en una histórica final en la que el Real Madrid derrotó por 6-1 al ¡Castilla! En Europa, se elimina sucesivamente a Oporto y Celtic, pero se cae en la semifinal ante el Hamburgo.

Su segunda temporada al frente del club blanco termina con dos decepciones. En primer lugar, se pierde la Liga en la última jornada, el campeón será la Real Sociedad que vive en esos años su edad de oro. Pero lo peor llega en la Copa de Europa: El Real Madrid, tas superar a Honved, Spartak Moscú y al Inter de Milán, cae en la final ante el Liverpool por 1-0, en un partido gris y con escasas oportunidades de gol para ambos equipos. A pesar de la derrota, resulta positivo que el club blanco volviese a una final 15 años después, con aquel equipo al que Boskov denominó el ‘‘Madrid de los Garcías”, aludiendo a que varios futbolistas blancos se apellidaban así. La temporada 1981-82 será la última del yugoslavo en el banquillo blanco, los malos resultados hacen que sea sustituido antes de finalizar la campaña por Luis Molowny.

Vujadin Boskov. Una curiosidad es que era partidario de tener muchos ayudantes. Pensaba que un entrenador tenía que saber preparar bien a sus jugadores físicamente.

Vujadin Boskov. Una curiosidad es que era partidario de tener muchos ayudantes. Pensaba que un entrenador tenía que saber preparar bien a sus jugadores físicamente.

Ese mismo año, Boskov ficha por el Sporting de Gijón, donde permanecerá dos temporadas, quedando 8º en la primera y 14º en la segunda; no renueva contrato al no conseguir meter al equipo asturiano en la UEFA. Y aquí acaba su aventura en España, después de 5 años en nuestro país, Boskov va a Italia a entrenar al modesto Ascoli que se movía por la segunda división del fútbol italiano y al cual logra ascender a la Serie A. Tras una temporada más en ese club, hace las maletas para fichar por la Sampdoria, donde permanecerá entre 1986-1992. Rodeado de futbolistas como Pagliuca, Toninho Cerezo, Vialli o Mancini, Boskov lleva al equipo genovés a una edad de oro, ganando la Copa en 1988, 1989 y la Liga y la Supercopa en 1991. Es en Europa donde obtiene su mayor éxito al proclamarse campeón de la Recopa en 1990 en una final ante el Anderlecht. Pierde su segunda final de Copa de Europa (1992), esta vez ante el Barça de Cruyff, el legendario Dream Team, que se lleva el gato al agua con un gol de Koeman en la prórroga.

Con esa final concluye la etapa de Boskov al frente de la Sampdoria, pero no su etapa italiana. Al año siguiente ficha por la Roma, donde hace debutar a un tal Francesco Totti. Después entrena un par de temporadas al Nápoles, regresa por una temporada a la Sampdoria y finaliza su periplo en el país transalpino entrenando al modesto Perugia. Tras un breve paso por el Servette suizo, concluye su carrera entrenando a la selección de Yugoslavia, a la que dirige en la Eurocopa del año 2000.

Vujadin Boskov celebrando la obtención de la Serie A en 1991.

Vujadin Boskov celebrando la obtención de la Serie A en 1991.

”Gol es gol”, ”Penalti es cuando el árbitro pita”, “Ganar es mejor que empatar. Y empatar es mejor que perder”, ”El fútbol es bello porque es sencillo”,“Prefiero perder un partido por nueve goles que nueve partidos por un gol”. Todas ellas son frases del yugoslavo, conocidas para cualquier aficionado al fútbol, quizá porque en su sencillez definen maravillosamente la esencia de este deporte. Boskov vivirá sus últimos años en Génova, justo donde obtuvo sus mayores éxitos deportivos. Su particular personalidad le hizo ser un asiduo del Twitter y lo fue hasta prácticamente el último momento, su última entrada, datada del 25 de abril: “Tengo aún pequeños problemas con las diabluras tecnológicas de Internet. Dos días después, el 27 de abril de 2014 moría, con él se fue no sólo un buen entrenador, sino un hombre de fútbol y una de las figuras más singulares que ha dado este deporte.