Roberto Carlos, ¿el mejor lateral izquierdo de la historia moderna?

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Ruben Ortuno

Sin duda, sí. Roberto Carlos marcó un antes y un después en la historia del fútbol. Cambió completamente la concepción del lateral como un defensa para pasar a convertirse en el extremo que sorprende en ataque. Cafú en la banda derecha y Roberto Carlos en la izquierda fueron precursores de los laterales actuales. El Madrid venía de laterales como Lasa, Chendo, y, de repente llegó él.

Roberto Carlos empezó su carrera profesional en el Palmeiras. De ahí pasó al Inter donde en las dos temporadas que permaneció, apenas si consiguió destacar. Sin embargo, Fabio Capello sí le había echado el ojo y lo fichó para el Real Madrid de la temporada 96/97. Fue el llamado Madrid de las Estrellas. El Madrid de Mijatovic, Suker, Raúl, Hierro, Redondo, Illgner, Seedorf, etc. El brasileño llegó casi por la puerta de atrás, pero pronto empezó a advertirse que no era un jugador cualquiera.

Tres características lo definían: velocidad endiablada, desequilibrio constante y zurdazos potentísimos. La primera de sus características le permitía aprovechar los espacios en el ataque madridista y a la vez le permitían recuperar la posición defensiva que muchas veces dejaba descuidada. Es cierto que su mejor virtud nunca fue su defensa, pero su presencia por toda la banda, sólo la podía dar él. La segunda característica, el desequilibrio, le permitía sorprender con sus llegadas desde atrás de tal manera que conseguía crear superioridades constantemente. Eso que hoy los laterales consiguen habitualmente, entonces apenas era posible. La tercera acababa de completar un jugado importantísimo. Su zurda era admirable. Probablemente la potencia de golpeo más alta de la historia. Su peligro aumentaba con esta virtud. Como muestra de este golpeo, no se puede dejar de ver, sería como no ver el David de Miguel Ángel, el gol que colocó en la red del Equipo Nacional Francés de Zidane en 1997. El efecto es sencillamente imposible.

El golazo de Roberto Carlos a Francia

Precisamente con Zidane formó una de las bandas izquierdas más heterodoxas y fantásticas que ha visto el fútbol. El esquema consistía en dejarle la banda completamente a Roberto Carlos y que Zidane fuera continuamente al centro a repartir juego. Sí. El resumen es que el Madrid jugaba con 12 mientras jugó Roberto Carlos.

El maravilloso rendimiento de “cañoncito” Roberto Carlos, hace valorar más a jugadores como Marcelo, que sin llegar a su nivel, ha conseguido cubrir perfectamente un hueco que se antojaba imposible de llenar. Y también debe hacer valorar más a laterales como Arbeloa, que siendo la antítesis del lateral moderno, han cumplido una función en el mundo del fútbol, que sólo genios como Roberto Carlos, consiguieron superar. No es que lo anterior fuera malo. Es que lo nuevo es increíble. Tres Copas de Europa, cuatro Ligas y dos Intercontinentales con el Real Madrid y Campeón del Mundo con Brasil son sus grandes logros colectivos. Después del Madrid, salió al Anzhi  y ahí acabó su carrera. Una carrera fantástica.

Roberto Carlos posa con las 3 Champions conseguidas en el Madrid.

Roberto Carlos posa con las 3 Champions conseguidas en el Madrid.

Y lo mejor de todo… siempre con una sonrisa. Inseparable su sonrisa y él. Igual que la sonrisa que dibujaba en la cara de los madridistas. Grande Roberto Carlos.