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Russell Westbrook, una tarde como otra cualquiera

Una tarde como otra cualquiera en Lawndale, condado de Los Ángeles, California, tres críos jugaban al baloncesto, era uno de esos torneos locales de barrio, eran tres críos enamorados del baloncesto, que soñaban con llegar a jugar para los Bruins de UCLA. Pero esa tarde, una, como otra cualquiera, la vida de uno de ellos se truncó.

Una anomalía congénita en el corazón (hipertrofia ventricular) acabó con la vida de Khelcey Barrs con 15 años. Barrs era un interesante proyecto de jugador, por el que habían comenzado a interesarse algunas universidades. Sus dos metros de altura y un físico importante para su edad, no pasaban desapercibidos, características a las que, además, unía buenas cualidades baloncestísticas, que hicieron que algunas universidades ya se interesasen por él.

Si aquella tarde no hubiera fallado su corazón, quién sabe, quizás estaríamos hablando ahora de un jugador profesional asentado y respetado, probablemente en la NBA, eso desgraciadamente nunca lo sabremos.

Pero lo que sí sabemos, es que aquella tarde, una como otra cualquiera, los otros dos chicos que acompañaban a Barrs en aquella pachanga, compartían el apellido Westbrook y sus nombres eran Russell y Raynard.

Russell Westbrook en High School

También sabemos, que aquella tarde, una, como otra cualquiera, uno de esos chicos, uno de esos hermanos, comenzó a labrar su carácter, comenzó a esculpir su competitividad, comenzó a modelar su ambición por ser el mejor, por ser único, irrepetible, por demostrar que él solo y solo él, puede jugar por dos, por él mismo y por su amigo Khelcey.

Russel Westbrook, odiado y querido a partes iguales, comenzó su andadura hacia lo más alto del estrellato mundial del baloncesto en el mismo momento en el que su amigo inseparable, Khelcey Barrs moría delante de él.

Russell y Khelcey, amigos inseparables, jugaban juntos en el Leuzinger High School, su equipo del instituto. Russell llevaba el número 4 y Khelcey el 3. Ambos números están retirados en el High School.

Retirada numero 4 en High School.

Russell Westbrook jugo en UCLA dos años, cumplió el sueño que tenía junto a su amigo Khlecey y luego marchó rumbo a la NBA.

Con 28 años, en su novena temporada en Oklahoma City Thunder, Westbrook ha promediado un triple doble estadístico por partido: 31,6 puntos, 10,7 rebotes, 10,4 asistencias. Además, ha batido el récord de triples dobles en una temporada, superando a Oscar Robertson y colocando el registro en 42.

Acaba de protagonizar su triple doble número 35 (41 es el récord de Oscar Robertson) en lo que va de temporada, ganando a los Sixers, 18 puntos 11 rebotes 14 asistencias sin error alguno en el tiro, con una serie de 6 de 6 en tiros de campo más 6 de 6 en tiros libres.

En sus nueve años en OKC nunca ha bajado de los 30 minutos de juego por partido. Sus estadísticas se han doblado en esos nueve años, de los 15 puntos, 5 rebotes y 5 asistencias por partido que promedió en su temporada rookie (claro…es que juega por dos).

Russell Westbrook en OKC

Carácter insólito, indomable, irrepetible, sin miedo al qué dirán, Westbrook juega para él y para Khelcey. Sus detractores le acusan de egoísta, de jugar solo por y para la estadística, de querer acumular números personales por encima de los colectivos.

A Russell le da igual. Él persigue su objetivo, ser el mejor, ser el número uno, conquistar un anillo de campeón y compartir ese logro con su fallecido amigo Khelcey.

Sam Presti, cuando escogió a Westbrook en el draft dijo de él “Russell no era el mejor en nada, pero si le preguntaba a cualquiera de los jugadores quién había sido el más incómodo de los rivales, siempre me decían su nombre”.

Su lema en la vida es ¿Por qué no?, precisamente el nombre que puso a su fundación y ¿Por qué no va a ser Russell Westbrook el mejor jugador del mundo en un futuro cercano? ¿Por qué no va a conseguir ganar un anillo?

Quizás, si llega ese día, si un día se reconoce a Russell Westbrook como el mejor, como el número uno, quizás si gana ese anhelado anillo…quizás entonces deje de acumular triples dobles, de hacer números estadísticos escandalosos, quizás entonces deje de ser acusado de individualista, de egoísta, quizás entonces ya no tenga nada que demostrar a Khelcey, pero ese día, no tengáis duda, ese día, echaremos mucho de menos a Rusell Westbrook.

Pero hasta que llegue ese día, disfrutemos de Russell Westbrook, con su singularidad, su ética de trabajo y de esfuerzo, disfrutemos de sus canastas, de sus carreras, de sus penetraciones imposibles, de su carácter indómito y de su espíritu combativo.

Kobe Bryant dijo hace algunos años sobre Russell Westbrook que “….De los nuevos, el único que me recuerda a mí cuando era joven es Westbrook. Juega con una rabia que no es normal. Como si estuviera enfadado…”, Kobe Bryant no se equivocaba.

Russell Westbrook siempre lleva una pulsera, con el lema KB3, para recordar que debe jugar por dos.

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