Sociedade Deportiva Compostela: repaso a su historia y momento actual

Alineación de la Sociedade Deportiva Compostela en la 94-95: Bellido, Iru, Fabiano, Tocornal, Lecumberri y Ohen; Passi, Abadía, Goyo, Nacho y Villena.

Uno de los grandes dilemas de la humanidad es la muerte, cuando, cómo y qué habrá después. Generación tras generación, en algún momento de nuestro paseo por este mundo, todos nos hemos preguntado: ¿hay vida después de la muerte? Desde SportBall tenemos la respuesta, hoy repasaremos la historia más reciente de un club paranormal, un club renacido, que resurgió de sus cenizas como ave fénix. Un clásico de nuestro fútbol, un equipo que ha muerto y vive para contarlo: la SD Compostela.

Antes de nada debemos hacer unas pequeñas disquisiciones sobre el entorno donde se asienta la actual SD Compostela. Las ciudades o pueblos son también un elemento definitorio de lo que acaba convirtiéndose el club. Como es evidente, este club es el principal equipo de fútbol de Santiago de Compostela, la capital de Galicia. De sobra por todos es conocida la faceta universitaria y turística de esta ciudad, si juntamos eso con que es sede de la Xunta y de la mayoría de sus organismos, nos encontramos con que la ciudad tiene muy poco arraigo. Una parte muy importante de su población está compuesta por funcionarios públicos, estudiantes y turistas. Con estos ingredientes es difícil hacer una entidad deportiva bien cimentada y con una masa social capaz de congregar un alto número de aficionados al estadio.

El Estadio de San Lázaro, casa de la SD Compostela.

El Estadio de San Lázaro, casa de la SD Compostela.

La masa social del Compostela se ha formado históricamente de oriundos de la localidad gallega y se ha alimentado de un apoyo superior en la medida que triunfaba el club en el ámbito deportivo. Es por ello que en épocas de “sequía futbolística” (como la actual) el Estadio de San Lázaro, un recinto con capacidad para 12.000 espectadores, luce un aspecto frío y desangelado, llegando muy pocas veces ni a cubrir la mitad de los asientos.

Por otra parte, sobre todo en la actualidad, aunque también desde los años 80, el Compostela lucha por ser el referente deportivo de la ciudad con el CAB Obradoiro. Curiosamente y en contrapartida con el equipo de fútbol, este club baloncestístico sí llega a la población local y de Galicia en general, y no siempre ligado a sus éxitos deportivos. Esto provoca que el equipo de referencia en Santiago durante el siglo XXI sea el Obradoiro, que ha sabido congregar más aficionados a su causa, marcando un estilo propio que ayuda a la identificación del espectador con el equipo.

El CAB Obradoiro es el gran rival de la SD Compostela en la ciudad.

El CAB Obradoiro es el gran rival de la SD Compostela en la ciudad.

A pesar de todas estas dificultades, el Compostela sigue luchando por hacerse un hueco entre los mejores, reverdecer viejos laureles y conseguir llegar al corazón de compostelanos y gallegos. A día de hoy (31-11-17) el Compostela ocupa el primer lugar en la clasificación del grupo 1 de la Tercera División. Este es el segundo año consecutivo del club en la categoría y tras el fiasco de la anterior temporada, donde quedaron sextos tirando por tierra una gran oportunidad para volver a Segunda B, este año el equipo se ha rejuvenecido. Nuevamente la “esedé” cambió de cara y con un proyecto más ilusionante pretende colocarse en Segunda B y volver al fútbol profesional.

Esta situación no es algo fuera de lo común, de hecho es lo más habitual en el club “picheleiro”. Su historia se basa en idas y venidas, ascensos y descensos que le confieren ese aire de equipo inmortal. Sin embargo, como en las mejores historias, este equipo tuvo un tiempo donde intimidaba, donde derrotaba a gigantes, un tiempo donde San Lázaro brillaba sin parar. Entre 1994 y 1998 la SD Compostela jugó en la Primera División, en la que llegó a liderar la tabla y a humillar a su máximo rival, el Deportivo da Coruña (2-6). Momentos míticos que nos hacen ver que, a pesar de las dificultades, con trabajo y esfuerzo se pueden conseguir todas las metas.

Alineación de la SD Compostela en la 94-95: Bellido, Iru, Fabiano, Tocornal, Lecumberri y Ohen; Passi, Abadía, Goyo, Nacho y Villena.

Alineación de la SD Compostela en la 94-95: Bellido, Iru, Fabiano, Tocornal, Lecumberri y Ohen; Passi, Abadía, Goyo, Nacho y Villena.

Para llegar a esa situación el Compostela vivió otro momento mágico en la 93/94, tras una temporada magnífica en la Segunda División, los de Castro Santos disputaron la promoción de ascenso frente al Rayo Vallecano. La eliminatoria acabó en empate, por tanto se decidió jugar un desempate ya inolvidable en la historia de este deporte, en el Carlos Tartiere de Oviedo, donde el Compostela logró el mayor hito de su historia, ascender a Primera. Esta brillante etapa nace en el año 1990, de la mano del empresario José María Caneda, que reestructura el club para que en el menor tiempo posible llegue a la élite y se mantenga por mucho tiempo. La idea era muy buena, de hecho consiguió su objetivo con ascensos fulgurantes desde el 90 al 94, sin embargo, lo que comenzó como un sueño hecho realidad se acabó convirtiendo en una pesadilla.

El mandamás y la cúpula directiva del “Compos” no supieron tomar con filosofía el descenso. La gallina de los huevos de oro dejó de poner, necesitaba un nuevo cambio para sobrevivir, adaptarse a los nuevos tiempos que corrían y reconducir una situación deportiva normal. Sin embargo, tomaron la decisión de seguir invirtiendo, en muchos casos por encima de sus posibilidades. Conformando una plantilla muy costosa para la situación deportiva del momento, que producía más gastos que ingresos. Así, el Compostela bajó a Segunda B en la temporada 2000-2001 lleno de deudas.

José María Caneda es, para bien y para mal, historia de la SD Compostela.

José María Caneda es, para bien y para mal, historia de la SD Compostela.

Una nueva oportunidad se presentaba para el club, que podía cambiar una dinámica autodestructiva para encauzar un proyecto a la deriva. Pero el guion cambió repentinamente, cuando parecía que el club pasaría una etapa de transición en el desierto de la Segunda B, se produjo un inesperado ascenso a Segunda División. En 2001-2002 volvió a la categoría de plata de manera prematura, curiosamente el éxito deportivo llegó de manera inoportuna y condenó al Compostela a su desaparición. El ascenso provocó que la directiva compostelana volviera al plan anterior de gasto para llegar a lo más alto, pero esta vez las deudas ya eran terribles y la lista no hizo más que engrosar. Por ello, la última temporada en el fútbol profesional del Compostela fue en el año 2003. Este año el club acabó 9º en Segunda, con una acuciante deuda y con los futbolistas sin cobrar durante toda la temporada. Fue en verano cuando, por no poder pagar la inscripción del equipo en la categoría de plata, un juez decretó su descenso a la Segunda B.

A partir de ahí caída libre, penúltimo en la siguiente temporada y en la 04/05, debido a la deuda del club por la pésima gestión de Caneda, se procede a la liquidación total de la entidad. En 2006 se marcha el susodicho mandamás y se procede a la venta de todo lo que tenga que ver con la SD Compostela. El Compostela deja de existir y por primera vez resurge del limbo para convertirse en el Campus Stellae. El nuevo Compostela partía desde las categorías regionales gallegas y buscaba volver a configurar, por lo menos, un equipo solvente. La historia podría acabar aquí y narrar un heroico crecimiento del club, pero las desgracias no acabaron.

Foto oficial de la plantilla del SD Compostela de la temproada 2017-2018

Foto oficial de la plantilla del SD Compostela de la temproada 2017-2018

Cuando el Campus Stellae daba sus primeros pasos, un actor que parecía olvidado volvió a la primera línea, como nuevo presidente de la entidad, José María Caneda. Al ser un club diferente, nacía sin deudas ni problemas financieros más allá de los típicos de los equipos más modestos, pero con Caneda todo era posible. El equipo logró ascender hasta la Segunda B en el año 2009, pero su vuelta al fútbol semiprofesional fue un desastre, nuevas deudas, huelga de futbolistas y problemas deportivos que provocaron un nuevo descenso y en la temporada siguiente el descenso a preferente, donde ya abandonó Caneda y el Compostela pudo empezar una nueva etapa de 0 y con su nombre de toda la vida.

Otra vez tocaba renacer y otra vez renació. Desde entonces la situación ha mejorado bastante. El club no presenta problemas económicos y poco a poco está generando nuevas ilusiones en San Lázaro. Esta vuelta a la calma deportiva e institucional es un buen presagio para la “esedé” que, a pesar de todas las dificultades ajenas a la entidad, está luchando con ahínco por volver a ser aquel equipo de ensueño. Y es que, ya lo decían en la serie Juego de Tronos, “lo que está muerto no puede morir”, o en este caso “lo que ha muerto no puede morir”.