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Steve Nash, el baloncesto evolutivo

Steve Nash es uno de esos jugadores que han trascendido más allá de lo logrado en la cancha. Otros han tenido más éxito, han llegado más lejos, han logrado más. Y son, también, más olvidables. Porque al eterno debate de contar anillos para medir grandezas, Nash no llega. Pero si dentro de 20 años preguntamos a alguien quien fue más importante, Nash, o Mario Chalmers y sus dos anillos, no habrá color.

Algunos jugadores dejan para siempre una huella indeleble. Un ramillete de jugadas, de esencias, que no se olvidan. Jason Williams y su pase con el codo, por ejemplo. Steve Nash es, sin duda, uno de ellos. Sus pases sin mirar, su forma de botar y mantener vivo el bote y la jugada, su particular forma de finalizar las bandejas a pie cambiado, son parte ya de la historia del juego. A jugar el base a lo largo de la línea de fondo se le llama «nashing«. Un legado que perdurará siempre.

El juego de Steve Nash era puro espectáculo.

Otros jugadores dejan una carrera longeva, plagada de récords, de reconocimientos individuales. Steve «two-time» Nash, el dos veces MVP, también es uno de ellos. Posee 5 temporadas 50-40-90 (50% de tiros de campo, 40% de triple, 90% de tiros libres). Entre todos los jugadores cualificados para la lista de tiros libres, tiros de campo y triples, en toda la historia, han logrado otras 5 (Larry Bird, Kevin Durant, Dirk Nowitzki, Mark Price y Reggie Miller, una cada uno. Alguno más pertenece al club, como José Calderón, pero sin llegar al número de tiros mínimo en alguno de los apartados). Es tercero en asistencias totales, recordman absoluto en porcentaje de tiros libres, 7 veces miembro de uno de los mejores quintetos NBA y un futuro Hall of Fame indiscutible.

Steve Nash fue dos veces galardonado como MVP de la NBA.

Hay jugadores que lo dejan todo en la pista, que no se rinden jamás. Steve Nash, con su físico de oficinista despistado, es uno de ellos. Capaz de volver a pista con la nariz desfigurada, de jugar con un solo ojo, y de, literalmente, partirse la cara por su equipo.

Sin embargo, Steve Nash es más que eso. Jugadores espectaculares, con un juego hermoso de ver, hay bastantes. Que compaginen eso con números históricos hay menos. Que lo dejen todo en la pista, algunos. Pero que transformen el baloncesto, muy poquitos. Steve Nash es uno de ellos.

Steve Nash, un tipo duro.

La confluencia, como una tormenta perfecta, de Steve Nash, Mike D’antoni, la plantilla de Phoenix, y el cambio de normativa (la prohibición del hand-check en toda la cancha, que ya había sido reducido en los 90), hizo de aquellos Suns del «seven second or less» una fuerza transformadora del baloncesto. El baloncesto de 2015 no es como el baloncesto de 2005.

Recordemos las circunstancias: Era la época en la que la NBA se preocupaba por la posibilidad de que su producto se estuviera quedando atrás en el mercado americano, por la falta de espectáculo, entre otras cuestiones. El baloncesto se había vuelto lento, parsimonioso, defensivo. La final de ese año, el 2005, enfrentó a los Pistons de Ben Wallace contra unos San Antonio que nada tenían que ver con el que arrasó el año pasado a Miami en cuanto a ritmo de juego, movimiento de balón y lanzamiento de triples. Fue una serie de 7 partidos en la que se superó los 100 puntos una única vez, tantas como veces se quedó algún equipo por debajo de 70. La media de puntuación en esa final fue de 85 puntos para San Antonio y 86 puntos para Detroit. Es también la segunda Final menos vista por televisión de todos los tiempos.

La asociación Mike D’Antoni – Steve Nash cambió la forma de ver el baloncesto.

Frente a ese juego, de defensa, ritmo lento, y machaqueo constante en la zona y alrededores, Steve Nash propuso, como máximo representante de los Suns del 7SoL, un juego donde el base era mucho más protagonista que el pivot, donde el ritmo y la flexibilidad eran más importantes que la táctica prefabricada, donde la palabra clave era «espacio» y donde el triple era fundamental. Un juego en el que el alapivot era un alero reconvertido (Marion) y el pivot un alapivot reconvertido (Stoudemire), precursor del juego que luego llamamos «small ball» y que convirtió en campeón a Miami Heat.

Las cosas que ahora son «trending topic» en la NBA, como los 4s abiertos, el triple, el ritmo «up tempo», el pick and roll lateral, etc, son consecuencia de un canadiense pequeñito que jugaba en los Suns (amén de otras fuerzas transformadoras, merecedoras de su propio artículo, como cierto alemán espigado que rompió en Dallas los moldes de como debería jugar alguien de 7 pies de altura). «Pace and Space», el leit-motiv de hoy en día de muchos equipos. Atlanta, Golden State, San Antonio, Miami Heat, Houston Rockets, Portland… Muchos son los equipos que beben del estilo del baloncesto evolutivo que propuso D’Antoni y ejecutó Steve Nash a la perfección. Cada uno adaptándolo a su propia idiosincracia como equipo, a las ventajas y desventajas de su plantilla. Pero todos ellos, cambiando el concepto. Buscando el espacio, la distancia, el ritmo, el atacar antes de que se pueda establecer la defensa incluso si eso implica atacar antes de que se pueda establecer la posición ofensiva. En 2004, el ritmo medio de la liga era 90 de pace: cada partido se jugaban  90 posesiones por cada equipo, que en playoff bajaban a 88. En ese año, los equipos tiraron 1292 triples de media. En esta temporada, la 2015, los equipos juegan a 94 posesiones por partido (no hay ni un solo equipo que baje de 90, por 8 en 2004). El año pasado los equipos tiraron 1766 triples de media.  El cambio, es evidente. Y el catalizador de ese cambio, junto a sus compañeros en los Suns, es Steve Nash.

Steve Nash, la asistencia hecha arte.

Habrá quien le tenga en cuenta ese último contrato con los Lakers. Sobre todo su sinceridad al reconocer que lo quería cobrar, porque lo tenía firmado (igual que los equipos obligan a los jugadores a formar parte de un traspaso, les guste o no, porque lo tienen firmado). Yo, en cambio, me quedo con todo lo demás.

Steve Nash es uno de los mejores bases de la historia, uno de los jugadores más agradables de ver, un guerrero en cuerpo de contable que optó por el baloncesto en lugar de por el fútbol para regocijo de todos. Pero sobre todo, un eslabón en la escala evolutiva, un hombre que contribuyó decisivamente a la forma de jugar. Y por ello, yo le doy las gracias, porque de no haber existido, hubiéramos tenido que inventarlo.

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Ver comentarios

  • Espero y deseo que Nash vuelva cuanto antes a la NBA, en este caso como entrenador. Que no tenga prisa, que lo haga bien, como Steve Kerr. Tiene un coco privilegiado para el basket, y fuera donde fuese seguro que lo hace bien.
    Tal vez así pueda desquitarse algún dia de no haber ganado un título. Espero que la federación de Canada tb. le tenga en cuenta para su seleccion, que en cinco o seis añitos, si se lo trabajan con Wiggins, Tristan Thompson, y alguno más que ahora no recuerdo, pueden juntar un gran equipo.
    Vibrante e instructivo articulo, un lujo!!

  • muy bien escrito, sr. monstruo de las galletas. mi relacion con nash se remonta a los jjoo del 2000, ya entonces me hablaron de este increible jugon. como el plus no me lo he puesto hasta este año (que ha coincidido con la historica temporada de mis warriors, los chicos de oro), pues no pude disfrutar de nash todo lo que me hubiese gustado, aunque si pude ver algun partido de la historica eliminatoria contra los spurs del 2007, menudos partidazos y menudo jugon este canadiense futbolero. saludos

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