El submarino amarillo a la conquista de Europa

El Villarreal, por méritos propios, se ha convertido en uno de los clásicos del fútbol europeo moderno. Un club que debutó en Primera División en la temporada 1998/1999 y que desde que en la 2003/2004 se clasificó por primera vez a competición europea, en concreto a la Copa de la UEFA tras ganar la Intertoto Cup, salvo en contadas ocasiones, es un inquilino habitual de las competiciones continentales. El dato es abrumador: desde su primera participación europea el submarino amarillo en 13 años sólo se perdió tres veces estas citas (06/07, 12/13 y 13/14). Además de todo esto, cabe recordar que Villarreal es una pequeña ciudad de la provincia de Castellón que supera por los pelos los 50.000 habitantes, imprimiendo si cabe, más heroicidad a la hazaña que está realizando este equipo de la Comunitat Valenciana.

El submarino amarillo resbaló en el último escalón.

Momento en el que Lehmann acaba con el sueño del Villarreal. www.arsenal.com

Si analizamos de manera detallada el papel del equipo amarillo en algunas de sus aventuras internacionales se entiende con mayor claridad el porqué este equipo está tan bien considerado allá por donde va. En su primera participación en la Copa de la UEFA, los de Castellón alcanzaron las semifinales del torneo y quedaron a las puertas de la final de Göteborg, cayendo ante el Valencia en una eliminatoria que se decidió en el tramo final de la vuelta por un gol de Mista fruto de un absurdo penalti de Belletti. Dos años después el Villarreal asombró a todo el continente por su increíble participación en la Champions League, en la que se vivió el capítulo más triste de la historia del submarino amarillo. En el último minuto de la eliminatoria Juan Román Riquelme falló un penalti ante el Arsenal, que de convertirlo mantendría vivo el sueño de los de Pellegrini para llegar a la gran final de París, culminando así una de las mayores proezas de la historia de la competición. Esa temporada se recuerda por duelos memorables ante Manchester United, Benfica o Inter de Milán, comenzando a forjarse una reputación en Europa. En la temporada 2008/2009 el Villarreal volvía a la Champions con sed de venganza y en este caso con mayores galones, puesto que su clasificación fue gracias a quedar subcampeón de liga el año anterior. En esta ocasión la magia del fútbol les volvió a citar en cuartos de final con su archienemigo británico, el Arsenal, y de nuevo los gunners se llevaron el gato al agua, aunque en esta ocasión con mucho menos dramatismo. La última gran actuación del submarino amarillo por Europa fue en la Europa League, en la 2010/2011 donde cayeron eliminados a las puertas de la final de Dublín. Este año el Villarreal, junto con su verdugo el Porto, era el gran favorito para alzarse con el trofeo puesto que hasta semifinales fue arrollando a  rivales de entidad como el Bayer Leverkusen o el Nápoles.

El conjunto castellonense aún no ha vuelto desde entonces a la UCL.

La última aparición del Villarreal en la Champions ante su peor enemigo europeo, el Arsenal. www.submarinoamarillo.net

Una vez que asimilamos toda esta información, una idea se nos viene a la mente: al Villarreal le toca ganar una competición europea. Es curioso ver cómo mejora ostensiblemente su nivel en el ámbito internacional en comparación con otro torneo de eliminatorias como la Copa del Rey, pero en el apartado doméstico. Al submarino amarillo le genera una ilusión especial pasearse por Europa y recibir en el Madrigal a toda clase de equipos extranjeros, exponer su alegre fútbol y contagiar su ilusión a todo el mundo, generando con ello las simpatías de la afición rival y neutral allá por donde va. Y es que ¿quién no se ha hecho un poquito del Villarreal en estos años?

La historia en cierto modo fue cruel con el equipo de La Plana, son varias las ocasiones en las que este equipo se queda a las puertas de la gloria y casi siempre con la mayor crudeza posible. Es por ello que este año el Villarreal tiene una magnífica oportunidad para poder como mínimo sacudirse los fantasmas y las cargas del pasado llegando a una final europea y por qué no ganarla, alzándose así con una recompensa que llevan persiguiendo más de una década y que el fútbol les debe.

No sólo el elemento anímico y la justicia divina son los factores con los que cuenta el subamarino amarillo, sus credenciales van más allá, futbolísticamente este club está en un momento formidable. Este Villarreal no es el de fútbol dinámico y divertido de años atrás, un fútbol que le dio una seña de identidad propia pero que nunca alcanzó a ser puramente pragmático. Ahora su estilo es más fiable y práctico, sin olvidar el toque y el buen trato de balón. El equipo de Marcelino García Toral es mucho más incómodo para los contrincantes, pues cada partido hacen gala de una solidez defensiva casi sin parangón, sólo superada por la del Atlético de Madrid, destacando el trabajo de Areola que es un seguro entre los tres palos. A esto debemos aunarle piezas de poderío técnico-táctico de gran nivel como los que ofrecen Bruno Soriano o Tomás Pina, que a la vez de ayudar en tarea defensiva tienen un rendimiento ofensivo notable.

En el aspecto creativo y atacante, mantienen jugadores de enorme talento que aún dejan la huella del “tiki taka” típico del Madrigal en el que me gustaría destacar la sutileza de Denis Suárez. Ya de cara a la actividad ofensiva pura, los amarillos es donde tienen más dificultades, puesto que no tienen cifras goleadoras elevadas, eso sí, el desgaste y compromiso de hombres como Soldado o Bakambu palian la escasez goleadora.

Cuartos en la Liga BBVA, camino de clasificarse para la Champions League después de 5 años y en cuartos de final de la Europa League enfrentándose al Sparta de Praga. El Villarreal está cuajando una fantástica temporada y tiene a tiro alcanzar las semifinales y volver a citarse con la historia, aunque no deben fiarse, en cualquier momento puede estallar la burbuja de bienestar y desmoronarse su gran esfuerzo, pero pocos equipos conocen mejor los quehaceres del deporte rey y está claro que el 2016 puede ser el año en el que el submarino amarillo abra la veda de su palmarés y conquiste Europa de una vez por todas .