Retrospección a la última andadura del Valencia en Champions

Nuno con el Valencia en Champions

El Valencia CF jugará Champions en la temporada 18/19. El año del centenario. La ilusión está por las nubes en la capital del Turia. La gestión deportiva, desde que llegaron Marcelino y Mateu Alemany el pasado verano, está siendo buena. Ambos han coloreado un club que llevaba tiempo en gris. Es cierto que si nos acercamos por Mestalla, suena la sinfonía de la alegría, de la ilusión y de la ambición. Será por la buena temporada realizada. O por las incorporaciones de nivel. O por ver de nuevo al Valencia en Champions.

Así que, en la temporada que empieza el viernes 17 de agosto de 2018, la 18/19, el Valencia disputará la mayor competición continental con una atmósfera llena de entusiasmo. Se tiene que disfrutar del presente, sí, pero teniendo en cuenta de dónde se viene, del pasado. Si ahora la situación es realmente gozosa, la última vez que se vio al Valencia en Champions, era todo lo contrario, alarmante.

El Valencia en Champions, diferencias con la última vez

Viajemos al pasado. Nos encontramos en el verano de 2015. No hace tanto, eh. El Valencia viene de quedar cuarto en liga. Tiene que jugar una eliminatoria previa para poder clasificarse definitivamente para la Champions League. Le toca el Mónaco. Logran clasificarse. En el sorteo les toca en el grupo más fácil, a priori. Zenit, Gent y Olympique de Lyon. Todo parecía sonreírle a los valencianistas. Eso lo diríamos si analizáramos externamente la situación.

Pero si interiorizamos, si realizamos un análisis interno, veremos que no fue coser y cantar. De hecho, toda la estructura interna del club se desestabilizó ese verano. Amadeo Salvo, muy querido por los aficionados, dimitió junto a Rufete y todo el equipo de dirección deportiva. Ambos habían tenido ciertas discrepancias con el, por entonces, técnico, Nuno Espírito Santo. El entrenador portugués contaba con el máximo apoyo del propietario del club, Peter Lim. La temporada anterior, la plantilla del Valencia era la más joven de la Liga, con una media de 23,6 años. La teoría dice que debía reforzarse con jugadores con el nivel y la experiencia suficiente para que el Valencia en Champions fuese competitivo. Pero a la práctica, sucedió lo contrario. Se ficharon jugadores jóvenes que rejuvenecieron todavía más la plantilla.

Política de fichajes deficiente

Con el puesto de director deportivo en vacante, el Valencia realizó algunos fichajes, si más no, curiosos. Santi Mina, Ryan, Danilo Barbosa, Joao Cancelo  Aderlan Santos, Abdennour… Ya todos sabemos el rendimiento que mostraron la mayoría. Además, se vendió al jugador mejor valorado de la plantilla, Otamendi. La parroquia che no se mostraba muy convencida y se mascaba la tragedia. Y la tragedia sucedió. El nivel descendió trágicamente. La afición empezó a desconfiar en Nuno y en toda la directiva. Empezaron los pitos, los abucheos… y con ellos, las derrotas y los alarmantes resultados. Mientras competía en Europa, luchaba por no caer en los puestos de descenso. El ambiente empezaba a caldearse y Mestalla, a vaciarse.

Nada funcionaba. Los engranajes no estaban engrasados. Faltaba el aceite de un buen director deportivo como Salvo. Al final, el Valencia en Champions no pasó de fase de grupos. Y eso que el grupo era relativamente asequible. El hecho de quedar terceros les dio un pase a las fases finales de la Europa League, dónde tampoco tuvieron mucho éxito. Eliminados en octavos de final en una polémica eliminatoria frente al Athletic Club de Bilbao.

La calma vino de la mano de Marcelino y Alemany

Si hay una mala gestión, hay un mal juego, un mal ambiente y unos malos resultados. Fue una época de pura tormenta para el Valencia. Malas decisiones impropias de un club tan grande, por historia. Además de comprar un club, hay que saber gestionarlo. Y Peter Lim no supo. Enchufó a Layhoon y compañía, que solo hicieron que confirmar la debacle valencianista. Todos sabemos lo que vino después. Dos años consecutivos quedando duodécimos en Liga, lejos del objetivo de Europa.

Después de la tormenta, siempre viene la calma. Y la calma vino de la mano de Marcelino y Mateu Alemany. La sintonía afición – plantilla vuelve a ser una realidad en Mestalla. Al fin, después de tanto tiempo, volveremos a ver al Valencia en Champions.

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