Los murciélagos salen de la cueva

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Vicente Breso

Licenciado en Sociología y Ciencias Políticas. Amo el fútbol y estoy enamorado del baloncesto. Escribir sobre ellos es la leche.

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“Va a llegar un jugador fantástico. Va a llegar la bomba”. Fueron las palabras de Nuno antes del fichaje de Negredo por el Valencia. El vallecano llegaba a Mestalla entre vítores e ilusiones de una afición que sabía que algo había cambiado. Cansados de vagar por el desierto, fatigados de pisar piedra, los murciélagos se escondían en la cueva a falta de una chispa que los hiciera salir. Y resulta que esa chispa se convirtió en toda una tormenta eléctrica.

La realidad es que Peter Lim ya mandaba en Valencia antes de ser propietario: él eligió el entrenador y de él salieron los movimientos más importantes, las cesiones de Rodrigo y André Gomes. Pero eso no fue todo, antes de que finalizase el periodo de fichajes el singapurense se atrevía a avalar con garantías personales el fichaje de Álvaro Negredo para poner la guinda a una plantilla que tras muchos años vuelve a ser mejor que la del año anterior. Quince fichajes y hasta ¡veinte! bajas han sido las que ha tenido el equipo de la capital del Turia.

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Peter Lim, nuevo propietario del Valencia

Sólo faltaba que el césped confirmase lo que ya se apuntaba desde los despachos. Y vaya si lo está haciendo. Diego Alves es todo un seguro de vida que ha conseguido afianzarse definitivamente como el portero titular del Valencia, el canterano Gayà ha hecho que la marcha de Bernat sea una simple anécdota, Barragán y el alemán Mustafi cumplen con creces y hasta a más de uno se le cayó una lágrima en Mestalla cuando vio a Otamendi saltar y mandar cómo lo hacía un tal Fabián Ayala tiempo atrás. En el centro del campo los habituales Fuego y Parejo han visto como el portugués André Gomes encadena una exhibición tras otra para comandar la escuadra ché. Las bandas quedan para un Piatti que revive los viejos laureles de su etapa en Almería y el hispano-brasileño Rodrigo, que ya ha debutado con “La Roja”,a pesar de jugar muy alejado del área como lo hacía en Portugal. Los goles son cosa de un tipo tan sencillo que se llama Paco, él es el abanderado de este nuevo Valencia en el que todavía falta por integrarse esa bomba llamada Negredo.

Tras 9 jornadas el Valencia es cuarto con 20 puntos, a sólo dos puntos del líder, es el segundo equipo más goleador y el tercero menos goleado. Casi nada. Casi nada para un equipo que venía desguazándose de forma indiscriminada con el único ánimo de tapar los agujeros que la gestión de sus dirigentes habían ocasionado y cuyas consecuencias apunto estuvieron de significar la desaparición de uno de los grandes clubes del panorama nacional. Los Villa, Silva y Mata dejaron el club sin un solo reproche del aficionado valencianista, consciente de que llegaban las vacas flacas y que la entidad se hundía en la miseria, Mestalla siguió fiel a su equipo aun sabiendo que el himno de la Champions League ya resonaba de lejos y que Real Madrid y Barcelona, a los que antaño se les llegó a mirar por encima del hombro, eran dos colosos inalcanzables. Al mismo tiempo, el vestuario se llena de jugadores poco comprometidos para los que el Valencia es un mero trampolín y cuya repercusión mediática se ciñe a salidas de tono y escándalos nocturnos varios. Un cóctel que acabaría por estallar. Mestalla se cansó de pedir peras a jugadores con forma de olmo, de entrenadores autocomplacientes, de dirigentes incapaces de poner solución a la crisis económica sin vender al ganado mejor cuidado y reemplazarlo por otro enfermo, viejo y flaco.

Paco Alcácer y Claudio López, presente y pasado del Valencia

Paco Alcácer y Claudio López, presente y pasado del Valencia

Mucho tendríamos que hablar del momento en el que se cansó la otra cara de la tortilla, el banco, aunque eso nos llevaría por carreteras sinuosas. Finalmente Lim logró un acuerdo con Bankia y el Valencia vuelve a andar, la maquinaria al servicio de Nuno funciona por encima de las expectativas y el propio técnico ha calado rápido tanto en el vestuario como en la grada. La ilusión se ha desbordado, los aficionados ven como su equipo puede volver a luchar por títulos y la mediocridad forma parte del pasado.

El mercado de invierno se abre en poco más de dos meses y todo puede pasar con Lim al mando y Mendes supervisando la sala de máquinas, jugadores que hace meses eran ciencia ficción ahora se acercan a la órbita de un equipo en franco crecimiento, incluyendo, como no, al deseado Enzo Pérez. Los mismos aficionados saben que quizá no se puede exigir todavía una Liga cuya conquista vale más de 90 puntos, sin embargo Nuno y Lim han enseñado el camino, y eso, para un club que vivía encerrado en un cuarto oscuro ha supuesto un subidón de adrenalina que, por el momento, ha catapultado al Valencia Club de Fútbol a los primeros puestos de la clasificación. Dios, y Lim, proveerán.