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Sergio Carro

Burgalés. Periodista frustrado. Pescador frustrado.

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Los burgaleses estamos de enhorabuena. De un tiempo a esta parte, además de ser conocidos por nuestro supuesto apego al frío (discutible… pero cierto), a los monumentos góticos y a la buena mesa, nos estamos destapando como una de los mejores aficiones que pueden verse en el universo ACB. No es que lo digamos nosotros  llevados por un exacerbado chovinismo, sino que una institución como la revista Gigantes del Basket nos ha distinguido recientemente con el galardón de Mejor Afición ACB a los que animamos cada fin de semana al San Pablo Burgos.

El camino del San Pablo Burgos hasta ACB

El camino hasta la máxima competición del baloncesto nacional ha sido largo y tortuoso, ya que no solo ha habido que pelear en la cancha, con innegable éxito, sino también en los despachos y juzgados. CB Atapuerca Autocid Burgos, la matriz del actual CB Miraflores San Pablo Burgos, ascendió consecutivamente los años 2012, 2013 y 2014 tras ganar las finales de sus respectivos play-offs de LEB Oro, pero el canon de 3,8 millones de euros que por entonces exigía la ACB a los clubes, inasumible por completo, imposibilitaba que llegase a buen puerto lo que con tanto esfuerzo se lograba en la cancha. Fueron años duros, en los que la tradicional frialdad y desapego de las gentes del norte se puso a prueba, ya que se instaló la creencia de que por más veces que se consiguiese el ascenso deportivo, nunca iba ser posible el ansiado ascenso a la ACB. Sin embargo, la masa social no bajaba, y no menos de 2500 incondicionales poblaban cada viernes el viejo pabellón de El Plantío para animar a su equipo, a sabiendas de que probablemente ganar y volver a ganar era sinónimo de nadar para morir en la orilla.

Entretanto, la lucha continuaba en los despachos y juzgados sin descanso, y la demanda interpuesta por el Autocid ante la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia dio sus frutos en mayo de 2017, cuando la ACB se vio obligada a modificar el famoso canon, y posibilitar que el ascenso deportivo de LEB se hiciese efectivo en ACB. El ya CB Miraflores San Pablo Burgos, con su nueva denominación, estaba inmerso en plena batalla por los Play-Offs después de una fase regular en la que solo pudo ser 3º. La noticia cayó como una bomba en la ciudad y en el propio equipo, y el resultado fue concluyente: un global de 9-0, en una fase final eliminatoria para enmarcar. El objetivo estaba cumplido.

Imagen del Coliseum Burgos, donde la mejor afición ACB anima al San Pablo Burgos.

Imagen del Coliseum Burgos, donde la mejor afición ACB anima al San Pablo Burgos.

Bienvenidos a la mejor afición ACB

Llegó la puesta a la venta de los abonos. El nuevo pabellón, una plaza de toros con capacidad para 9200 espectadores, se antojaba más que suficiente para una ciudad como Burgos, poco dada a emocionarse con espectáculos deportivos, y acostumbrada a tiempos mejores en casi todos los aspectos. Y aquí llegó la sorpresa: colas desde el primer día, y una auténtica locura que catapultó a Burgos a la primera plana de actualidad de la mayoría de los medios deportivos. De 9000 localidades disponibles, 7600 fueron adquiridas por abonados, superando las previsiones más optimistas. Y desde el estreno de la nueva temporada, y a pesar de que los resultados no están siendo todo lo buenos que nos gustaría, seguimos llenando jornada tras jornada el Coliseum. No solo eso, sino que en todos los desplazamientos la afición acompaña al equipo. Los 1500 valientes que fueron a ver el duelo contra el Real Madrid impactaron al propio Pablo Laso que dedicó palabras de elogio enorgulleciéndose de la afición burgalesa, inasequible al desaliento a pesar del resultado adverso. Y todo ello con un entrenador, Diego Epifanio “Epi”, que es el verdadero alma del equipo y que representa todos los valores del club: joven, de la casa, y con ganas de demostrar que Burgos es ACB.

Los partidos en el Coliseum son puro espectáculo: empezando por el Himno a Burgos que es entonado por todos los aficionados puestos en pie justo antes del lanzamiento del balón al aire, siguiendo por las peñas, que no se cansan de animar dando calor y color a las gradas, interactuando con la afición contraria al principio y al final de cada partido, con un hermanamiento y fair play entre hinchadas difícil de ver en otros deportes, y terminando por el resto de aficionados, que intentamos animar y llevar en volandas a nuestro equipo conscientes de que el jugador Nº 6 es más que necesario para plantar cara a los mejores equipos del baloncesto nacional y, sobre todo, que nos ha costado mucho llegar hasta aquí, y que hemos venido para quedarnos.