Kobe, gracias de parte de SportBall

Estas son las palabras más difíciles que hayamos escrito nunca. Nos han arrebatado un trozo de infancia y adolescencia. De la peor manera posible. Y con más personas implicadas. Escribiendo esto, me cuesta añadir cada letra. Pero desde SportBall vamos a intentar rendirle nuestro pequeño homenaje a uno de los mejores jugadores de todos los tiempos. Cada uno de nosotros dedicará unas líneas a uno de los ídolos de la generación de los 90.

Escucha nuestro podcast más triste y emotivo. Hasta siempre, Kobe. Y gracias.


Juan (@Jespartano96)

Es muy complicado expresar algo con sentido. Podría hablar de su partidazo contra los Magic en el Game 1 del 2009 o del séptimo contra Celtics. Pero me quedo con las pequeñas cosas que me vienen ahora a la mente de partidos aparentemente intrascendentes. La exhibición contra Toronto en 2013 o las minutadas que se pegó al final de esa temporada. Sus game-winners de 2010 o noches aisladas en las que decías “no pasa nada, la va a liar en el último cuarto”. Y lo hacía siempre.

Por esto, por ser un referente y por grandes citas como la siguiente, gracias Kobe. No me extenderé mucho. Podéis encontrar más testimonios míos en nuestro Podcast. Mamba forever.

“Hay noches en las que dudo de mí. Estoy inseguro. Tengo miedo al fracaso… Todos tenemos dudas, no hay que negarlo. Pero también no capitulamos y seguimos adelante”

Andrés (@Enlalineade3)

Pase el tiempo que pase la realidad de que ya no estás me seguirá resultando tan irrisoria como la primera vez en la que leí la noticia de tu fallecimiento. Un titular que me dejó helado como ninguno otro. Pero que después se volvió incluso peor con la noticia de Gigi, Gianna, tu sucesora, Mambacita. Y el resto del helicóptero.

Pero aunque ya no estés, nunca te irás. Porque tú estás en cada 1 contra 1 a la desesperada que se juega en los minutos finales, en cada defensa sin guardar esfuerzos, en cada madrugada en el gimnasio y en cada cancha de este planeta. Recuerdo hace unos meses que alguien decía que los niños ya no gritaban “Kobe” cuando tiraban algo en una papelera. Bueno, ahora estoy seguro de que JAMÁS dejaremos de hacerlo. Rest in peace, Idol. Que la tierra te sea leve. Gracias por 20 años de baloncesto y 41 años de locura.

Kobe Bryant

David Sanchez (@Dav_S_S)

¿Qué decir que no se haya dicho ya de Kobe? Ese ganador insaciable, el jugador que conectó y unió a dos generaciones que estaban huérfanas de un gran ídolo. La mía, la que decía adiós a MJ, y la de muchos que crecieron viéndole hacer canastas imposibles, ganando partidos en el último segundo, conquistando anillos y enamorando al mundo del baloncesto.

No hay que negarlo: Kobe tuvo que luchar contra el mito de aquel con el que siempre se le comparó. Después, contra una generación de jugadores como LeBron. Y en todos los casos salió ganador. Dentro y fuera de la cancha. Porque siempre mostró, que como nosotros, no era perfecto y cometía errores. Que era un ser humano a pesar de los vuelos increíbles o de su capacidad para arrollar en una cancha de baloncesto.

Porque le sentimos como uno más en esas largas madrugadas viendo NBA. Nos deja su legado y un hueco en cada aficionado, a pesar de que muchos le sufrimos con el rival implacable. Gracias por todo Kobe y feliz viaje. ¡Ah! Y cuando veas al maestro Montes, dale un abrazo de nuestra parte y revivid juntos la de noches mágicas que nos hicisteis vivir.

Adrián (Adrian_P95)

Creo fervientemente que cada generación debe tener sus mitos, sus referentes y sus ídolos. Para cualquier ámbito y grupo de personas. Deben ser el reflejo en lo que muchos y muchas nos quisiésemos ver reflejados. Algo así ha ocurrido con Kobe Bryant.

Para mí y los de la generación del 90 en adelante, Kobe ha sido “nuestro Jordan”, ese que admirabas cuando no se enfrentaba a tu equipo, al que imitabas cuando botabas un balón naranja, cuando lanzabas una pelota de papel arrugada a cualquier elemento similar a una canasta y al que le deseabas un mal día cuando lo tenías de rival y se enfrentaba a tu equipo.

Eso representaba Kobe. Para mí y, para los que como yo, empezamos a ver NBA a comienzos del nuevo siglo. Leía anoche, en Twitter, a una persona (no recuerdo quien) decir que para los de nuestra generación esto era como la pérdida de Drazen Petrovic para aquella generación de los 70. Y puede ser. Seguramente lo sea. Porque llevo desde anoche sin querer creérmelo.

Cuando he asumido que sí, que te has ido, que ya no estarás, una pequeña parte de mí, resurge para hacerme mantener la idea de que no puede ser verdad, que seguro que apareces cerca del accidente, malherido, pero siguiendo luchando como siempre hacías. Será cosa de mucho tiempo hacerse a la idea de que ya no estás. Porque si ya dolió no tenerte sobre una pista y a partir de entonces ya no volvió a ser todo lo mismo, tras esta marcha definitiva esta generación se queda huérfana de un ídolo. Descansa en paz, Kobe y Gigi. Sigue enseñando a Gigi allí arriba. MambaOut.

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