Porto: la primera gran obra de Mou

Eran malos tiempos para el Porto allá por enero del 2002. En una temporada muy irregular y un clima complicado en el vestuario, los dirigentes del club portugués decidieron cesar a Machado. Uno de los mejores  banquillos de Portugal quedaba vacante. Y el elegido para el cargo fue un joven entrenador de un modesto como el Leiria. Un equipo que estaba asombrando a todo el país por su grandísima campaña. Su nombre: José Mourinho. Y así empezó la leyenda que acabó con el Oporto campeón de la Champions en 2004.

El de Setúbal, a pesar de su corta edad, había dirigido al otro grande del país, el SL Benfica. Un paso discreto, marcado por una mala relación con la directiva que sembró la duda ente la afición de los dragones. Sin embargo, Mourinho consiguió terminar la temporada tercero, clasificando al equipo para la Copa de la UEFA. Sus revolucionarias metodologías de trabajo y nuevos aspectos tácticos forjarían un equipo de leyenda.

El Oporto 2004 de Mourinho: un equipo de autor

Mou tenía una idea clara de lo que quería que fuese su equipo y aprovechando sus conocimientos sobre el campeonato portugués, confeccionó a un plantel joven y atrevido basado en un bloque nacional.

Así fue como trajo a jugadores de la talla de Nuno  Valente o el joven Paulo Ferreira. Además de futbolistas que trabajaron con él anteriormente, casos de Maniche y el goleador Derlei. A esto hay que sumarle la vuelta del capitán Jorge Costa, cedido en el Charlton debido a un enfrentamiento con el predecesor de Mourinho, Machado.

Los equipos del portugués siempre se han caracterizado por ser sólidos y ordenados, con un centro del campo de trabajo y sacrificio. Todos estos matices eran avivados gracias a la principal arma del Porto: el contraataque. Y para llevarlos a cabo un jugón de los que marcan la diferencia: Anderson Luis de Souza, más conocido como Deco. El futbolista brasileño nacionalizado portugués era el catalizador del equipo. Servía de balones espectaculares, junto a futbolistas como Capucho y Alenichev, al brasileño Derlei, que encontró en Porto un ecosistema perfecto para convertirse en uno de los mejores “9” del fútbol  europeo.

Durante esta temporada 2002/03 el Porto arrasó en  la competición doméstica, ganando el trofeo con holgura por delante del Benfica. En la copa nacional, Mourinho se reencontraría en la final con su anterior equipo el Leiria, al que doblegarían en un disputado partido con un gol obra de Derlei.

Oporto ganó la UEFA 2003 con Mourinho

Pero el culmen de esta temporada llegaría el 23 de mayo cuando Porto y Celtic se veían las caras en la final de la UEFA celebrada en Sevilla.  Gracias a unas declaraciones de años después, sabemos de la incertidumbre de Mou ante este partido. La poca experiencia en este tipo de partidos de sus futbolistas (sólo el guardameta Vitor Baía había estado ante un escenario así) era un hándicap del que no sabía cómo iban a reaccionar. Y no pudo ser de una mejor manera.

Tras un partido duro y muy complicado que tuvo que llegar a la prórroga para decantar a un ganador, un rechace del portero escocés fue recogido por Derlei para colocar el definitivo 3-2 y poner el nombre de Porto y de Mourinho en el panorama europeo. Pero lo mejor estaba aún por llegar.

2003-2004, la temporada mágica del Porto de Mourinho

El curso 2003/04 fue una temporada especial. Con el aliciente de un estadio nuevo, y el hecho de jugar la máxima competición europea, el luso consiguió convencer a su columna vertebral de futbolistas para que se quedasen, a lo que se sumó la adquisición del rematador sudafricano McCarthy proveniente del Celta.

Un portero experimentado como Vitor Baía, dos laterales top de la talla de Nuno Valente y Paulo Ferreira que junto a la mezcla de veteranía y experiencia de Ricardo Carvalho y Jorge Costa hacían una defensa infranqueable.

A esto hay que sumarle la ayuda de un centro del campo correoso y de pierna fuerte formado por Costinha, en una labor más posicional junto a dos volantes de ida y vuelta, Pedro Mendes y sobre todo Maniche, que se ajustaba perfectamente a este perfil. Para liderar los contragolpes un Deco estratosférico que daba recitales en cada partido que salía al verde. Todas sus acciones eran agradecidas por llegadores como Alenichev o Carlos Alberto. Pero sobre todo por los dos delanteros, McCarthy y Derlei.

Alineación de la Final de la Champions 2003-2004 entre Mónaco y Oporto
Alineación de la Final de la Champions 2003-2004 entre Mónaco y Oporto. Imagen cedida por PeeJay.

Mourinho construyó una apisonadora que iba arrasando por todos los campos a los que iba, reeditando el título de liga. Pero lo que hizo de verdad especial esta temporada fue su papel en Champions.

El camino al título de Champions 2003-2004

En un sorteo difícil, el Porto se rehízo de dos tropiezos iniciales. Un empate en Belgrado y una derrota en casa ante el Madrid hicieron saltar las alarmas. Pero la remontada ante un Olympique de Marsella liderado por Didier Drogba y la victoria en casa contra el Partizan sellarían el pase del club luso a octavos de final como segundo de grupo, donde esperaría el Manchester United.

Un 2-1 en Do Dragao dejaba la eliminatoria abierta. En la vuelta todo era felicidad para los red devils tras el tanto de Scholes, pero un agónico gol del mediocentro Costinha enmudeció Old Trafford.

El Lyon no sería un rival duro para el equipo de Mourinho que avanzaba hacia las semifinales donde esperaba un sorprendente Deportivo. Una eliminatoria muy igualada que se decidió en la vuelta gracias a un penalti pitado por Collina sobre Deco. Derlei mandó su disparo al fondo de las mallas, clasificando al Porto a una final de Champions 17 años después.

La coronación de un nuevo Rey

En la final de Gelsenkirchen esperaba el Mónaco liderado por hombres como Giuly o Morientes, que realizaron hazañas históricas. Eliminaron a equipos de la talla de Chelsea o Real Madrid, protagonizando una final sorprendente, ya que antes de que empezase la competición pocos podían pensar que ambos lucharían por el título.

La experiencia de la temporada anterior en finales que había adquirido el club luso, fue un matiz clave en un partido muy igualado entre ambos conjuntos, que se  empezó a decantar del lado portugués gracias a una volea del enganche Carlos Alberto poco antes del final de la primera parte. Tras la reanudación, un contragolpe de manual fue finalizado por el exquisito Deco, desatando la euforia en el fondo de los dragoes. Alenichev se sumó a la fiesta ante la salida de Flavio Roma, sellando el triunfo y por tanto la segunda copa de Europa para el Porto. La primera bajo el formato Champions.

Mou había obrado el milagro y su nombre era codiciado por los grandes del fútbol mundial. El ruso Abramovich entendió que el portugués era el indicado para liderar su millonario proyecto en Londres. Nació así un mito: The Special One.

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