Álex Lombardero, otra estrella por el camino

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Bieito Baliño

No fútbol, como na vida, a veces hai que dar un paso atrás para avanzar dous.

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A la inmensa mayoría de ustedes, el nombre de Álex Lombardero no les dirá absolutamente nada. No es extraño, pues se trata de uno entre tantos que se quedó por el camino. Otro joven futbolista que sufrió como todos el duro recorrido para llegar a ser profesional pero no llegó a debutar en Primera División. Al igual que muchos, sus sacrificios personales no fueron suficientes para cumplir su sueño. Y eso que Álex apuntaba maneras desde pequeño. Sus primeras patadas al balón las daría en Arteixo (A Coruña), el pueblo que le vio nacer en 1979.

Para contar su historia debemos remontarnos al 24 de abril de 1999, fecha en la que España ganaba el primer y único Mundial Sub20 de su historia. En aquel equipo estaban jugadores como Xavi, Casillas, Marchena, Aranzubía, Yeste… y Álex Lombardero.

Couñago, Yeste, Casillas, Aganzo y Álex en el Mundial. Vía: juanfutbol.com

Couñago, Yeste, Casillas, Aganzo y Álex en el Mundial. Vía: juanfutbol.com

Nuestro protagonista defendía la camiseta de un Lugo que por aquel entonces estaba en Segunda B. En la capital lucense estaban tan encantados con el potencial de su joven estrella, que no dudaron en asignarle una cláusula de rescisión de 500 millones de pesetas, todavía en edad juvenil. Hoy en día esta cifra equivale a medio millón de euros. Casi nada.

Álex Lombardero en el Lugo. Vía: lavozdegalicia.es

Álex Lombardero en el Lugo. Vía: lavozdegalicia.es

Después del Mundial, Álex recibe un sinfín de ofertas procedentes de equipos de mayor categoría. A pesar de tener opciones más rentables económicamente se decanta por el CP Mérida, club que por aquel entonces era uno de los más potentes de la Segunda División. Al principio las cosas le van bien en su nuevo club. Dispone de muchos minutos y ayuda al equipo a realizar una buena temporada, llegando a cuartos de final de Copa del Rey (contra el Real Madrid) y quedándose a un punto del ascenso a primera división. Además, Álex Lombardero debuta con la selección sub 21 y poco después entra en la preselección para acudir a las Olimpiadas de Sydney 2002. Pero al final de este año las cosas se empezarían a torcer; la mayoría de sus compañeros denuncian al club por impagos, él decide no hacerlo y no romper su vinculación con el Mérida, que acabaría desapareciendo. No cobró lo que se le debía, y por tener contrato en vigor con un equipo en proceso de liquidación, sufre inconvenientes burocráticos que le impedirán jugar toda la temporada siguiente, a pesar de tener un acuerdo con el Betis.

En el año 2001 formó parte del Atlético B. Vía: twitter.com

En el año 2001 formó parte del Atlético B. Vía: twitter.com

Esa temporada en blanco se la pasaría entrenando con el filial del Atlético de Madrid, club que estaba a la espera de que se resolviera su situación. Al finalizar el curso, Jesús Gil le ofreció un contrato largo que Álex Lombardero rechazó. Según dijo en una entrevista reciente: “no quería arrancar otra vez desde el filial, así es que me marché al Ceuta”. En el equipo del norte de África realiza una gran temporada, que le sirve para fichar por el histórico Compostela de José María Caneda. Otra mala elección, puesto que nada más firmar el club desaparece y Álex no llega ni a entrenarse. Después de un año en el Díter Zafra se marcha al filial del Rácing de Santander, donde intenta apurar sus últimas opciones de llegar a primera a los 24 años. En el filial empieza realmente bien, pero cuando parece que su sueño de debutar en la máxima categoría está más cerca, su rendimiento baja de manera exagerada. El año siguiente ficha por el Alavés, donde alterna partidos con el filial con esporádicas apariciones con el primer equipo, que ese mismo año lograría subir a Primera División.

El de Arteixo en la actualidad. Vía: hoy.es

El de Arteixo en la actualidad. Vía: hoy.es

Álex Lombardero empieza a tener continuos problemas físicos que le impiden rendir como lo hacía antes y su próxima parada es la Gramenet de 2ªB. Es en este club y a los 27 años, donde le diagnostican una extraña enfermedad degenerativa que le impedirá volver a jugar al fútbol. El día que los médicos se lo dijeron, Álex despertó de su sueño. Ese sueño que tuvo tan cerca y que tan a punto estuvo de conseguir, finalmente se le escapó. Como a tantos otros.

El fino extremo que tantas alegrías regaló al Anxo Carro de Lugo, hoy en día vende cupones de la ONCE en un pueblo extremeño. Empieza a dar sus primeros pasos como entrenador, pero todavía muy lejos del profesionalismo que un día el destino le negó.