¿Sí al baloncesto? ¿Por qué elegir este deporte para los niños?

Niña jugando al baloncesto

Cuando una madre o un padre tiene que decidir sobre inscribir o no en un deporte a su hijo, ¿por qué debería elegir el baloncesto?

Baloncesto son valores como el compañerismo y el trabajo en equipo para obtener el mejor resultado. También humildad, ser muy bueno en alguna disciplina, y ser consciente que no lo eres en las demás, que necesitas de tus compañeros para obtener el mejor resultado posible.

También incluye mentalidad, mejorar cada día más, en Baloncesto necesitas todas las cualidades para alcanzar el éxito, las propias y del resto. Puntuar en todo es esencial, no solo anotar, hay que sumar, defensa, rebote, control, pase, dribbling, velocidad, salto… hay tantas.

¿Hooliganismo en baloncesto?

Otra de las excepcionales cualidades del baloncesto ha sido la capacidad de resistir a una lacra como el hooliganismo. Fomentar el respeto como valor esencial. Respeto a los árbitros y al rival, al compañero y al entrenador, siempre en ambas direcciones.

Un árbitro era respetado, con sus aciertos y sus errores, lo mismo que los tenía un jugador, se respetaba en todo caso a la persona, desde el primero al último. Recordemos a instituciones como Dick Bavetta o Miguelo Betancor, a Bozidar Maljkovic o Aito García Reneses, a Epi o Fernando Martín, a Jordan o Magic.

En baloncesto se admitían las faltas, se levantaba la mano cuando alguien hacía una y era pitada por el árbitro. Había contactos, pero rara vez peleas, había discusiones, pero no problemas, era un deporte noble, de jugadores nobles, de entrenadores nobles.

Niño jugando al baloncesto

¿Y por qué en pasado?

Porque algo sí ha cambiado. Se han perdido por el camino algunos valores y se han heredado vicios que ya no admiten como universal los antes relatados.

Ganar siempre fue el objetivo, ahora lo es a cualquier precio.

El individualismo, imperante en todos los ámbitos de la sociedad, chocaba con la mentalidad colectiva del baloncesto. Sin embargo, cada vez menos. Para algunos, padres, entrenadores, directivos, no solo ganar importa, también el obtener cuota de mérito. Despreciando si es necesario al resto de los actores implicados. Ser máximo anotador es la meta, ganar la liga, el MVP, el camino para alcanzarlo no importa.

Ganar a cualquier precio también es meta de entrenadores y cuerpo técnico de los equipos. Priman resultados deportivos sobre resultados educativos. En algunos casos no hay valores que aportar, más allá del ganar por ganar. ¿Un mal comportamiento en pista no se castiga si eres quien mete la canasta?

LeBron James, Russell Westbrook, Steph Curry, James Harden son los ídolos a seguir, pero, ¿es sano que una niña o niño de 8 años, 10, o 12 años deba lanzar 30 veces en un partido? ¿Y el resto? ¿Es “trabajo en equipo” sacar de banda y pasarle la bola? Triste situación, pero mucho más si el entrenador lo fomenta y aplaude.

Y por último, la parte más grave, el respeto. ¿Es necesario para triunfar el faltar el respeto a todos los niveles? Se desprecia al rival, tratando de ridiculizarlo cuando metes una canasta. Se desprecia al compañero, no se busca hacer mejor a tu equipo y a tus compañeros, sino ser el mejor. También hay desprecio hacia tus propios jugadores, faltas de educación, gritos, insultos; graves ya en adultos, intolerables con niños y adolescentes. Hay desprecio hacia tu propio equipo si prefieres como directivo ganar en la oficina un partido en lugar de en el parqué como también se desprecian las normas, si buscas constantemente incumplirlas, siempre que no te pillen.

¿Es este el deporte que amamos? ¿Es este el deporte que queremos que practiquen nuestros hijos?

Estamos a tiempo de revertir esta involución, no se alarmen, no sucede en todos los ámbitos, ni en todas las categorías, tampoco en todos los equipos. Está en nuestras manos de aficionados, entrenadores, directivos y de padres parar este crecimiento, es nuestra responsabilidad mostrar el camino a las nuevas generaciones. ¿Cuál vamos a elegir?

Quién escribe
Alberto Monte

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